Apuntes: Historia del Periodismo Universal (I)

Historia del Periodismo Universal

II.- LA PRENSA POPULAR EN LOS PRIMEROS TIEMPOS DE LA IMPRENTA.

Tradicionalmente, la historia del periodismo se ha venido haciendo en orden cronológico, siguiendo la historia de los distintos periódicos. Por otra parte, el periodismo es una actividad social, cultural y profesional. Por esa razón, haremos una historia del periodismo en la sociedad y en la cultura y no únicamente siguiendo un orden cronológico.

Anteriormente a la imprenta, lo que existían eran los manuscritos. Los noticieros (Italia, siglos XV-XVI) informaban sobre las actividades comerciales. Se trataba de recopilar noticias y venderlas (de ahí el nombre de noticieros). Los encargados de ello recibían el nombre de menanti. Era una actividad de bastante riesgo, por lo que se pagaba bien. Los menanti hacían tantas copias como les iban a comprar. Cada ejemplar era una gazetta que contenía diversos avvisi (noticias).

II.1. La cultura de la imprenta en las ciudades de la Alta Edad Moderna.

Ante esto, cabe preguntarnos por qué se considera tan importante la imprenta y por qué no se entiende el periodismo sin ella. Para empezar, la máquina utilizada ya existía: era una prensa de vino. La técnica también había sido utilizada con anterioridad en las xilografías. Y en China habían estado usando la imprenta con tipos móviles de madera desde hacía siglos, concretamente desde el año 960. Por lo tanto, no se trataba de inventar, sino de hacer uso del invento.

La aparición de la imprenta sólo puede entenderse como consecuencia de la presión que la demanda ejercía sobre la sociedad de la época. Las técnicas orientales de impresión eran, indudablemente, conocidas por los europeos, pero en Europa sólo se aplicó el invento cuando la sociedad comenzó a demandar una técnica mecánica para la producción de textos escritos.

A) Cronología de un invento polémico y una difusión acelerada.

Por lo general, siempre se ha dicho que Gutenberg (Alemania) fue el inventor de la imprenta, aunque también suenan los nombres de Lorenzo Koster (Holanda) y Pamfilo Castaldi (Italia), entre otros. Estos tres países tenían en común la actividad comercial, y es que la imprenta es un invento burgués. Finalmente, Gutenberg fue quien se llevó la gloria como inventor de la imprenta. Quizás porque fue el primero en acabarlo o, quizás, porque fue el primero en saber aplicarlo. Lo que sí es cierto es que él mismo realizó los tipos de plomo y una tinta compuesta con aceite que se adhería muy bien a los tipos de metal. Trabajó secretamente bajo la apariencia de un fabricante de espejos para abastecerse de los materiales necesarios. Probablemente consciente de que lo que tenía entre manos era algo importante, destruía siempre las pruebas de impresión. Sin embargo, más adelante se asoció con un banquero, de nombre Johann Fust, que aportó el capital para poder llevar a cabo la impresión de diversas obras. La financiación era necesaria para el papel, que era carísimo, pues la máquina y la técnica ya la tenía. Guntenberg era consciente de que iba a imprimir libros. Así, en 1450, Gutenberg y Fust publicaron en Maguncia el Misal de Constanza, el primer libro tipográfico del mundo. Dos años después, en 1452, Gutenberg y sus socios dieron comienzo a la edición de la Biblia de 42 líneas. En 1455, antes de finalizar la impresión de la obra, que aparecerá un año después, Fust reclamó sus préstamos y la sociedad tuvo que disolverse.

Antes esta nueva lógica capitalista que dominaba en la sociedad, Gutenberg perdió el taller y Fust contrató como tipógrafo a su futuro yerno, Schöffer, que había trabajado anteriormente para Gutenberg. Fue así como Schöffer se convirtió en el segundo tipógrafo de la historia. De este modo, en 1456, Schöffer y Fust publican la Biblia de 42 líneas comenzada por Gutenberg. En 1460, la ceguera obliga a Gutenberg a abandonar el negocio. A pesar de ello, llegó a recibir en vida títulos honorarios y murió reconocido como inventor de la imprenta.

En 1462, los conflictos políticos obligan a los primeros tipógrafos a huir de Maguncia. Comienza la difusión del invento por Europa y la historia de los tipógrafos ambulantes, que deben tomar una decisión crucial que explica lo que va a ser la imprenta en esta época: qué destino tomar. La Corte, la Iglesia y la Universidad constituían tres buenas opciones. Sin embargo, no se decantaron por ninguna de ellas. S.H. Steinberg describe a estos primeros tipógrafos como artesanos impulsados por la necesidad de ganarse la vida y estimulados por un claro instinto comercial:

“Hasta que la imprenta se hubo establecido firmemente como una necesidad cotidiana, es decir, hasta bien entrado el siglo XVI, un mapa que indique los lugares donde los impresores se habían establecido será virtualmente idéntico a un mapa en el que figuren los lugares donde cualquier firma comercial hubiese abierto una agencia” (S.H. Steinberg: 500 años de imprenta).

Los impresores, quienes eran sus propios editores y vendedores al detalle, fueron buscando enclaves comerciales donde se diera esa nueva clase social llamada burguesía. También fueron a las Universidades, pero principalmente buscaron a los comerciantes, a pesar de que estos no estaban acostumbrados a los textos escritos. Tuvieron que elegir entre basar su negocio en el apoyo institucional o, lo que resultaba más prometedor, confiar en el relativamente estable mercado de una clientela letrada. La clientela estable se buscó entre la clase media urbana instruida. La aristocracia, en cambio, acogió en un principio el invento con escaso entusiasmo, pues el libro tipográfico parecía a los grandes coleccionistas aristócratas de inferior calidad gráfica.

No es, entonces, de extrañar que las líneas de difusión geográfica de la imprenta se dirijan hacia lugares muy diversos y distantes siguiendo con exactitud esa otra red de líneas del comercio internacional definida a finales de la Edad Media. Las facilidades de comunicación de la época facilitan el florecimiento de la imprenta en los principales centros neurálgicos de esas rutas comerciales: Subiaco (Italia, 1464), Roma (1467), París (1470), Venecia (1473) o Londres (1476) son ejemplo de ello.

La imprenta tardó en difundirse por España, quizás debido a la posición excéntrica de la Península, o tal vez a la inexistencia de grandes poblaciones urbanas y comerciales. Al primer lugar de España al que llegaron en 1472 fue a Aguilafuente (Segovia), por mandato de un obispo que quería la impresión de un único libro, el Sinodal de Aguilafuente. No obstante, las tres primeras imprentas en España se situaron en Barcelona y Valencia (1473) y en Sevilla (1477). Faltaban Salamanca y Toledo como sedes culturales o Burgos, donde se encontraba la Corte. Sin embargo, estas tres ciudades, a diferencia de las anteriores, no tenían puerto. En Barcelona, Valencia y Sevilla había muchos comerciantes, a pesar de que el analfabetismo sería, seguramente, muy elevado. Los impresores, como burgueses que eran, buscaban un nuevo mercado y, así, se encontraron con que lo que mejor se vendía era lo informativo.

En 1501, Jacob Cromberger instaló en Sevilla la que sería la más famosa e importante imprenta sevillana. Por otra parte, fue Cromberger quien introdujo la imprenta en Portugal, llamado a Lisboa por el propio monarca, y quien, en 1539, llevó la imprenta a México. Hasta 1638 no llegó la imprenta a América del Norte.

En España, no obstante, donde la monarquía nacional se consolidó especialmente pronto, o escasearon las medidas restrictivas emanadas directamente del poder político. En 1480, los Reyes Católicos habían promulgado en Toledo una ley por la que liberaban a los libros de todo tipo de cargas o impuestos, dada la bondad que se les suponía y la conveniencia de aumentar el nivel cultural de los naturales del reino. La primera disposición restrictiva aparece un poco más tarde, en 1502. Se dictaron varias reglas para la impresión y venta de libros, quedando establecida la censura y la facultad de conceder o no licencia para la impresión y circulación de obras. Quien no se sometiese a tal censura era castigado con la pérdida de los libros, que habían de ser quemados públicamente, y debía pagar una multa equivalente al dinero que hubiera pagado por esos libros. Al impresor, librero o mercader se les inhabilitaba para seguir ejerciendo su oficio.

B) La imprenta: efectos socioculturales.

Los historiadores no se ponen de acuerdo respecto a esta cuestión. Quizás sea McLuhan el autor que con más contundencia ha entendido que la imprenta fue la responsable de que desapareciera el universo oral de la Edad Media. Para McLuhan, se produjo un antes y un después con la aparición de la imprenta, una revolución histórica, pues entiende que la imprenta consiguió la democratización de la cultura.

Sin embargo, los historiadores de la comunicación suelen entender que, por el contrario, ni la imprenta tuvo una implantación total en los modelos de comunicación social imperantes, en los primeros momentos, ni conllevó ningún cambio en las tendencias socioculturales de la época. Es decir, que la imprenta se utilizó en un principio para conservar una tradición escrita que coincide casi exactamente con la de la Baja Edad Media.

Elizabeth Eisenstein, por otra parte, se dedicó a estudiar los catálogos de lo que se imprimió en aquella época y se encontró con que los libros que fundamentalmente se imprimían procedían de la antigua cultura eclesiástica. Y es que la imprenta hizo canónicas algunas obras al hacerlas escritas. No obstante, esta autora entiende que, aún así, en el fondo, podría ser el principio de una revolución, ya que -argumenta Eisenstein-, para tener un pensamiento libre es necesario que podamos cotejar la información en diferentes obras.

La autora reconoce que el primer siglo de la imprenta estuvo marcado por una “erudición algo general y no especializada”. Considera que el cambio no fue en primera instancia cualitativo, sino cuantitativo. Los dos primeros efectos de la nueva aplicación técnica fueron “el acusado incremento de la producción de libros” y “la drástica reducción del número de horas de trabajo por hombre requeridas para producirlos”. Parece, por tanto, incuestionable que la primera consecuencia directa de la aplicación de la imprenta a fines de la Edad Media fue la difusión masiva de textos escritos a una velocidad insólita para su momento histórico. Pero, ¿qué efectos socioculturales tuvo esta revolución cuantitativa? Eisenstein de nuevo deduce que éstos fueron principalmente dos: uno relacionado con al modificación de los hábitos de consumo de textos escritos y otro relativa a la modificación de las condiciones de la producción.

Los hábitos de aquéllos habituados a consumir textos escritos variaron sensiblemente cuando éstos se hicieron impresos. La posibilidad de acceder a más textos -antiguos o nuevos, clásicos o cristianos- posibilitó a su vez tareas de recensio -recopilación- y emendatio -cotejo- que antes de la imprenta habían resultado, si no imposibles, sí mucho más difíciles.

En cuanto a las condiciones de la producción, el cambio puede ser definido en este caso como el tránsito brusco desde un negocio al por menor -el que realizaban libreros y copistas medievales, abasteciendo a una clientela perfectamente delimitada, hasta un negocio al mayor, con un mercado potencialmente amplio e indeterminado y unos importantes costes de producción.

Además de los libros, los impresores vivían de otros productos impresos. Se trataba de formatos más baratos con los que reutilizar el material deficitario, es decir, el que había sobrado en la impresión de libros. Eran “pliegos sueltos” que utilizaban poco papel al no ir cosidos, sino encartados. El discurso debía ser reducido, ya que el número máximo de páginas oscilaba entre 20 y 24, siendo cuatro el mínimo.

Para Chartier, si atendemos a los pliegos sueltos en lugar de a los libros, encontraremos que la imprenta contribuyó a la ampliación del público y que sí fue un principio revolucionario y democratizador, teniendo en cuenta lo siguiente:

1. La lectura no implica la posesión del libro.

2. La relación con lo impreso no implica la lectura individual.

3. La frecuentación del impreso no implica la del libro.

Chartier lo denomina “aculturación tipográfica del pueblo urbano”. Las nuevas masas urbanas de estas ciudades burguesas van dejando atrás esa cultura folclórica y oral para formar parte de la “cultura del impreso”. Por último, Chartier también habla de la aparición de los “géneros menores”, que eran menores desde el punto de vista de Alta Cultura pero mayores desde el punto de vista de su difusión.

II.2. Los géneros pre-periodísticos. Del aviso a la relación de sucesos.

A) Los “pliegos sueltos” informativos.

Según Chartier, tuvieron éxito los discursos mixtos, “en que se imbrican [conectan] media y prácticas múltiples”. En primer lugar, tuvo éxito aquello que mezclaba la imagen y lo escrito, ya que la imagen, en este contexto del siglo XVI, era el medio predominante. Se tenía gran compresión de las imágenes. Por otra parte, triunfan los discursos que unen lo culto y lo popular, debido a que lo popular aspira a lo culto. Los medios de comunicación no reflejan lo que somos, sino lo que aspiramos a ser. Por último, también tuvieron éxito los productos mixtos que tenían que ver con lo literario y lo informativo, es decir, con la recreación y con lo periodístico.

a) Almanaques.

b) Cancioneros.

c) Estampas. Utilizadas para decorar las casas humildes. ( imitan a los ricos)

d) Ocasionales o relaciones de sucesos.

B) Del aviso a la relación de sucesos.

La relación de sucesos se hacía a través de los pliegos sueltos, pero ¿de dónde sacaban el contenido? El antecedente más claro es el aviso, carta de aviso, epístola de aviso o epístola de relación. Los avisos eran pequeños relatos informativos que se difundían a través de cartas. Serían algo más largos que los teletipos actuales.

Desde finales de la Edad Media, existieron profesionales especializados en el hallazgo de descubrir noticias que se localizaban en las principales ciudades europeas. No obstante, estos profesionales solían compartir esta actividad con alguna otra, como la de comerciante, marinero, soldado e, incluso, espía. (Oculti)

Por otra parte, hubo ciudades europeas especializadas en convertir en relatos estas informaciones que llegaban por correo. Este relato también tiene forma de carta, ya que vuelve a enviarse de nuevo. Estas cartas se enviaban a personas destacadas de la jerarquía política o eclesiástica por lo general, aunque también, en ocasiones, se enviaban al monarca.

Finalmente, estas cartas, que se encontraban en un ámbito semipúblico, se terminaron convirtiendo en epístolas de relación. Los impresores se encargaron de publicarlas, tanto en el formato de carta como en otros formatos. En este caso, el ámbito es público. A raíz de esto, hay un mayor control sobre las relaciones de sucesos.

C) Las relaciones de sucesos.

impresas,

breves (uno o varios pliegos sueltos),

basadas en hechos reales o ficticios,

escritas en verso o en prosa,

generalmente con un transfondo de intencionalidad propagandística,

que narran “sucesos”, es decir, acontencimientos de actualidad relativa, tanto del ámbito político o religioso como de sucesos extraordinarios.

Las relaciones de sucesos nacen con las primeras imprentas y se siguen imprimiendo hasta el siglo XIX. Tenían, generalmente, una intencionalidad propagandística de los logros militares, políticos, religiosos… Pero es el impresor quien hace la propaganda, no el Estado. ¿Por qué? Para tener ciertos privilegios y no tener problemas con el Estado. Y es que aún no ha aparecido el Estado como promotor de la prensa.

Las relaciones, como su nombre indica, narran sucesos, es decir, acontecimientos de relativa actualidad, tanto del ámbito político o religioso como sucesos extraordinarios. Y estos últimos podrían dividirse en dos bloques: (1) relacionado con la naturaleza (terremotos, inundaciones…) y (2) tanto con los milagros y apariciones como con los crímenes, asesinatos, violaciones, etc.

Por ejemplo, en 1626 se publicó una relación sobre un hecho sucedido en 1610 debido a su importancia. François Rauaillac fue acusado de parricidio. Su padre era el rey Enrique IV. La importancia de este documento, como noticia, reside en la publicación de una ilustración de la muerte de Rauaillac y de unos versos escritos por él. Otro ejemplo lo constituye la publicación de un discurso claramente falso sobre Napoleón. Se decía que éste había muerto en Birmingham, cuando no había ocurrido. Era un modo de reírse del gobernador, que se encontraba en sus últimos años de vida.

Según Víctor Infantes, las relaciones de sucesos pueden ser definidas como un género editorial, que tienen sentido por el nacimiento de la imprenta, pues sin ella no hubieran existido, ya que las relaciones manuscritas no tienen importancia en la historia del periodismo.

H. Ettinghausen, en cambio, defiende que las relaciones constituyen la primera prensa popular de la historia, y que es así en dos sentidos: (1) hablen de lo que hablen y provengan de donde provengan, todas las relaciones tienen elementos populares; (2) en lo que respecta a su difusión. Y en esto hay cierta controversia entre los historiadores. ¿Fue realmente un producto de masas? Cuesta creerlo debido al alto índice de analfabetismo. No obstante, es más probable que el público de las ciudades fuera mayor que en el campo. Por otra parte, también es posible que se diera la difusión oral a través de aquellos que sí sabían leer.

(Práctica “La historia del pescatore como trovo uno pesse che parlo a li dette tre gratie cosa nuova” al final del tema)

II.3. El oficio de “relacionero”.

A) ¿Quién es el responsable literario y jurídico de la relación de sucesos?

Durante la Edad Moderna, el concepto de autoría tal y como lo conocemos hoy no existe. Por tanto, nadie puede percibir beneficios como autor de una obra y nadie es responsable jurídico de dicha obra. El concepto de autoría surge a partir del siglo XVIII precisamente para exigir a los autores responsabilidad legal por sus escritos. Y se da en esta época porque es cuando surgen determinados autores que pretenden cambiar la sociedad a través de sus ideas políticas.

Entonces, ¿quién redactaba el texto? Un estudiante, un clérigo, un autor secundario, local…, pero debía tener cierta capacidad para ello. No cobraba por sus escritos y tampoco firmaba la obra. Así, la mayoría de las relaciones son anónimas, con excepciones (como Quevedo o Lope de Vega). Sin embargo, el primer periodista español de la historia que conocemos es el sevillano Almansa y Mendoza. Y lo conocemos debido a la gran difusión de sus relaciones, incluso en el extranjero, y porque fue el blanco de las risas de Quevedo, que se reía de él por ser mulato y por ganarse la vida escribiendo relaciones en vez de poesías.

En esta época, el escritor es escritor a medias, pues escribe lo que le piden y no lo firma. Por eso consideramos que el autor es la conjunción de varias personas: (1) quien escribe la obra (que más bien reescribe lo que oye, las cartas de aviso… difunde lo que no es propio), (2) el impresor y (3) el promotor. El impresor es quien decide sobre qué se habla, pone el dinero para los costes de producción y se lleva los beneficios. Es, también, el responsable jurídico, y quien escribe el título y elige, en caso de que lo haya, el grabado, además de otros elementos paratextuales como las entradillas. En cuanto al promotor, es quien incita al impresor para que publique algo. Con el tiempo, esto se hará cada vez más habitual y los impresores publicarán lo que las autoridades quieran, aún cuando éstas no pagaban (no era necesario cuando se trataba del Estado o de la nobleza).

Por otra parte, los ciegos se encargaban de la difusión oral. Se aprendían de memoria toda la obra, tanto si las relaciones eran en verso como si eran en prosa. El ciego no cobra por el ejemplar vendido, sino por la lectura en voz alta, ya que casi toda la población era analfabeta. No vive de la venta de ejemplares, sino de su práctica de recitar en voz alta.

II.4. Mapa.

La información suele surgir en la frontera de Europa con Turquía debido al enfrentamiento contra los turcos, que fue la gran noticia de la Edad Moderna. Sin embargo, la noticia (en forma de aviso) debía pasar por Italia para convertirse en una relación. Allí, en Venecia y Roma, se encuentran los grandes centros periodísticos de la época. A España esta información llegaba, frecuentemente, a través de Barcelona, de ahí a Madrid, y a Sevilla, aunque hubo una etapa en la que Sevilla recibía las relaciones directamente.

La segunda gran noticia serían los conflictos centroeuropeos incesantes (Guerra de los Treinta Años, Guerra de los Cien Años). La información se produce en el corazón de Europa y pasa por otro gran centro de elaboración periodística: Amsterdan. Desde aquí, las relaciones se difunden hacia Inglaterra a través de Londres, y hacia París y Madrid.

América no fue noticia en esta época, excepto por las catástrofes naturales que allí se daban. Además, interesó más en centroeuropa que en España. De ello se puede deducir que hubiera algún tipo de censura en España, aunque no consta. Seguramente fueron los propios impresores quienes prefirieron no hablar de ello (autocensura). Lo poco que se sabe de América entró a través de Lisboa y Sevilla.

CÓMO REALIZAR UNA PRÁCTICA (I)

1) Comentar la presentación del texto (la diagramación). Debemos tratar de conocer el formato original del documento, orientándonos por el tamaño de la imagen, del texto, por el número de columnas, etc. Las relaciones de sucesos, por ejemplo, fueron tamaño folio o tamaño cuarto. El primero tuvo mayor auge antes del siglo XVI y el segundo después.

Además, debemos analizar la compensación entre imagen y texto, la intención del editor, el público al que iba dirigido, el tipo de letra. Si hay mucho aire, el documento es más elegante, por lo que sería más caro.

2) Comentar el contenido, parafraseando un par de frases como mucho y contextualizando el documento. Hay que analizar cómo se ha elaborado la información (fuentes, presencia o no del redactor, si hay titulares o no, si hay cabecera o no) y de qué nos informa, fecha, correspondencia con la actualidad.

3) Cuestiones pragmáticas: el documento en el mercado. Dónde se vendió, por cuánto se vendió, si fue por suscripción o en mano.

PRÁCTICA EN CLASE: “La historia del pescatore como trovo uno pesse che parlo a li dette tre gratie cosa nuova” (Venecia, 1539).

El formato sería, probablemente, de un tamaño cuarto. La ilustración mancha mucho. El cuerpo del titular resulta pequeño para esa imagen. La letra es gótica, por lo que deducimos que el documento es muy antiguo. El autor está presente al narrar la historia en primera persona. La historia parece sacada de un cuento, pero quien lo ha vendido lo ha hecho como novedad (cosa nuova). ¿Hubo algo de verdad en el relato o fue completamente ficticio? En el grabado están representados todos los elementos de la historia.

CÓMO REALIZAR UNA PRÁCTICA (II)

1) Contexto histórico periodístico (uno o dos párrafos).

2) Comentario general: tipo de prensa, características, algunos datos.

3) Análisis de la forma y análisis del contenido.

4) Conclusión.

Siempre ejemplificando y tratando de demostrar.

ANEXO I. ¿QUÉ SE ENTIENDE POR RELACIONES DE SUCESOS? (http://rosalia.dc.fi.udc.es/BORESU)

Las relaciones de sucesos son documentos que narran un acontecimiento ocurrido o, en algunas ocasiones, inventado (pero verosímil), con el fin de informar, entretener y conmover al público -bien sea lector u oyente-. Tratan de muy diversos temas: acontecimientos histórico-políticos (guerras, autos de fe…), sucesos monárquicos, fiestas religiosas o cortesanas, viajes, sucesos extraordinarios como catástrofes naturales, milagros, desgracias personales…

Su forma es también variada: pueden ser manuscritas o impresas, estar en verso o prosa, y constar de un solo pliego (la mayor parte tienen esta forma de pliego suelto compuesto por dos o cuatro hojas) o llegar a tener las dimensiones de un libro voluminoso.

Las Relaciones de sucesos surgen en el siglo XV vinculadas al género epistolar: la carta-relación, que informa generalmente a un particular de algún acontecimiento del que fue testigo el emisor. Su uso se va extendiendo en el siglo XVI, en el que aparece ya la Relación de sucesos de forma autónoma (aunque convivirá siempre con la carta) dirigida a un público más amplio, para alcanzar su apogeo en el siglo XVII, sobre todo en los reinados de Felipe IV y Carlos II. Su desaparición vendrá condicionada por el nacimiento y éxito de las Gacetas, ya en el siglo XVIII, que amplían el mundo informativo al contar las noticias periódicamente, y no de manera ocasional como lo hacían las Relaciones.

La existencia de Relaciones se constata en toda Europa, si bien su producción decae con el auge de las gacetas, mientras que en España y sus dominios la forma característica de relación, como relato de un acontecimiento ocasional y no periódico, perdura largamente en convivencia con el nuevo género.

Las Relaciones perpetúan el acontecimiento efímero, y su función es la de hacer revivir un hecho a un lector intemporal -haya o no presenciado el suceso-, y transmitir una información, casi siempre subjetiva, y en algunos casos dirigida desde los sectores mas altos de la sociedad.

El redactor de Relaciones de sucesos escribe desde su punto de vista, añadiendo, suprimiendo o inventando lo que le parece, pero de tal forma que siempre sea verídico el suceso que cuenta -y así suele subrayarlo en el título, con los adjetivos verísima, verdadera relación, etc., con el fin de impresionar al receptor e inclinarle a comprar, leer u oír la relación-.

Existen muchísimas Relaciones, y sin lugar a dudas, existieron muchas más, pues fueron la “literatura” más popular en el siglo XVII y, paradójicamente, han merecido poca atención hasta hace unos pocos años.

Como puede deducirse de lo expuesto, a través de estos documentos se reflejan muchos aspectos de la cultura de la Edad Moderna europea. Se trata de un material de valor inapreciable para los estudiosos de la Historia, Literatura, Historia de las mentalidades, Antropología, Historia del Arte, Sociología y muchos aspectos de la cultura del Siglo de Oro, incluida la imprenta y la sociología de la edición. A pesar de que la dudosa calidad literaria de estas Relaciones haya justificado hasta ahora la escasez de investigaciones profundas sobre ellas, la variada y rica información que ofrecen invita al estudio de estos documentos y de su riqueza variopinta.

III.- LA PRENSA OFICIAL EN EL ESTADO ABSOLUTISTA MODERNO.

La imprenta, que nació como un invento burgués, entra a formar parte, muy pronto, del aparato del Estado moderno. De este modo, en el siglo XVIII el periodismo no es más que propaganda de Estado. Muy pocas publicaciones serán independientes del rey.

El poder europeo de los siglos XVI, XVII y XVIII se caracterizará por una actitud defensiva. Defensa de unas estructuras sociales, políticas y económicas, defensa del monarca y de la religión.

III.1. La propaganda impresa en la construcción de la imagen del príncipe.

En el año 1648, existían grandes Estados al Este y al Oeste de Europa. Sin embargo, Centroeuropa está dividida en diversos Estados pequeños que luchan entre sí por el terreno y por la religión. Hay una clara dispersión que hace que no se pueda consolidar ningún Estado. Esta situación da lugar a que la condición periodística sea diferente en unos Estados y en otros. En los Estados fuertes del Este y del Oeste de Europa, el poder del rey es mayor y el periodismo depende en mayor medida del monarca. Sin embargo, en Centroeuropa, donde el gobernador es cambiante, el periodismo es más difícil de controlar y dispone, por tanto, de mayor libertad.

El siglo XVI es el siglo del personalismo político, mientras que el siglo XVIII es el siglo del absolutismo. La diferencia radica en que en el siglo XVI el rey consigue encarnar en su persona el poder de Dios en la Tierra (personismo), y en el siglo XVIII el rey tiene el poder, no sólo lo representa (absolutismo). Todas las decisiones políticas las tenía que tomar personalmente el rey, por lo que la Administración de entonces se encontraba completamente colapsada. De hecho, en muchos documentos de la época encontramos al final la frase No ha lugar, que indica que la petición no tenía sentido cuando llegó a las manos del rey. Tanto es así que podían pasar incluso 15 años desde el envío de la petición hasta la recepción de ésta por parte del rey.

Por otra parte, durante el siglo XVI la censura la hacía la Iglesia, aunque era el monarca quien dictaba las normas. En el siglo XVIII es el rey quien ejerce la censura.

Durante la Edad Media, el poder político estaba muy fragmentado, repartido entre los nobles. En el XVII, el rey le quita este poder a los nobles. Se dice que el poder del rey en la Edad Moderna es antinatural, pues gobernaba en exclusividad. Y es que en la época feudal las tierras y los aldeanos que las habitaban pertenecían a los nobles, y el rey usurpa este poder. No obstante, seguía necesitando su apoyo militar.

Además, el rey también le quita el poder a la Iglesia a través de la afirmación de que el monarca es la representación de Dios en la Tierra (no está comprobado que se autoproclamara de este modo, pero sí es cierto que define la idea). El rey afirmaba que él, al igual que el Papa, también había sido designado por Dios. De todos modos, el rey sigue necesitando el favor de la Iglesia para que ésta contenga a los fieles.

Por último, el rey también tuvo que enfrentarse a la burguesía para que ésta no adquiriera un mayor poder del que tenía. Pero el monarca también necesitaba algo de los burgueses: su dinero. Normalmente, se apoderaba de él a través de préstamos, aunque también podía confiscar la carga de una embarcación, pero no era lo habitual.

Así, el rey tuvo que ir quitándole poder a los demás estamentos, y sólo tendrá el apoyo del pueblo, que concebía que el rey era su aliado popular. El rey se aprovecha de ello y, frecuentemente, se pasea a caballo para que las masas lo vitoreen.

Al príncipe se le llama príncipe por dos causas: la principal, por antonomasia; pero también por la obra de Maquiavelo: El Príncipe. La imagen del príncipe debe ser construida. Algunos ejemplos de ello son los siguientes:

PERSONALISMO

Francisco I (Francia). Rey contemporáneo a Felipe II que gobernó durante la segunda mitad del siglo XVI. Francia no era, aún, el gran Estado que llegaría a ser más adelante. Lucha con España por ser la primera potencia europea. Pero, ¿cómo convence Francisco I a sus súbditos de que merece tanto poder? Analizando su retrato, nos sorprende su lujo asiático (en las prendas, las joyas, la abundancia del color dorado). Se muestra así para demostrar su poder económico: considera que debe ser el rey de Francia por su riqueza. Su actitud es distante. Está retratado sobre un fondo de damasco, el tejido más caro, aquel que ningún otro mortal podía conseguir.

Carlos I de España y V de Alemania. Intenta vender un poder absoluto que nunca llegó a tener. Con su retrato pretendía exhibir su poder militar. Su actitud es completamente distante, tratando de transmitir cierta superioridad. Ni siquiera dirige la mirada a quien lo observa. Hoy diríamos que no mira a la cámara. Se encuentra retratado en plena naturaleza, al aire libre, al acecho de todos los peligros. Sin embargo, él se enfrenta a ellos. Trata de demostrar, así, su valentía, su entereza, su osadía, su coraje.

Felipe II (España) ofrece a quien lo observa una imagen austera y, en cierto modo, de cercanía, ya que, al menos, nos mira. Sin embargo, su mirada también resulta aterradora y evidencia una sabiduría superior, como si supiese qué pensamos y por qué debe juzgarnos. Por otra parte, el rosario que tiene entre las manos muestra una religiosidad solemne. En cuanto al fondo, el monarca está retratado sobre la nada, es decir, sobre un fondo oscuro, desconectado de cualquier ámbito material.

ABSOLUTISMO

El siglo XVI es el siglo del Humanismo en Europa, un siglo de confianza en el ser humano, un siglo de optimismo por parte del pueblo respecto a la capacidad de sus monarcas para llevar a sus naciones a buen puerto. Sin embargo, el siglo XVII es todo lo contrario, un siglo pesimista, de monarcas débiles que dilapidaron el optimismo anterior con guerras que no tuvieron ningún sentido para sus contemporáneos. Es el paso del personalismo al absolutismo.

Felipe III (España). Muy parecido a su sucesor, Felipe IV.

Felipe IV (España). Retratado de cuerpo entero, como Carlos I. Sin embargo, a diferencia de éste, Felipe IV no lo hace para demostrar su poder militar, sino que, más bien, parece hacerlo para lucir el modelito, para mostrar su poder material, su riqueza. Una riqueza que, en realidad, el Estado español no tenía. De hecho, España estuvo endeudada durante muchísimo tiempo. En cuanto al fondo, está retratado sobre las cortinas rojas típicas de los teatros. Y es que el absolutismo es una lógica de puesta en escena por parte del poder. Todo es una representación teatral.

Luis XIII (Francia). En su retrato, mantiene una pose ambigua, en el sentido de marcial y elegante; militar y estética. La imagen de este rey está inseparablemente ligada a la de su primer ministro, el Cardenal Richelieu, quien le ayudaría en la reorientación de la monarquía francesa.

Luis XIV (Francia), conocido también como El Rey Sol (Le Roi Soleil) o Luis el Grande (Louis le Grand). En el retrato, lo encontramos representado sobre una cortina roja que se abre para dar paso a la estrella: el rey. Con este cuadro, Luis XIV trataba de exhibir su poder económico, material, sus riquezas. En la imagen se ve representada la calidad de los tejidos y el buen gusto del rey hacia ellos. Muestra su riqueza a través de la distinción social.

Luis XIV consiguió crear un régimen absolutista y centralizado. Su reinado es considerado el prototipo de la monarquía absoluta en Europa. La frase “L’État, c’est moi” (El estado soy yo) se le atribuye frecuentemente, aunque está considerada por los historiadores como una imprecisión histórica.

Para el caso de España y de Francia hablamos de un absolutismo perfecto o logrado, pues esta teoría sí cuajó en ambos países. Para Inglaterra, en cambio, hablamos de absolutismo imperfecto o no logrado, y es que ningún rey consiguió que el Parlamento se disolviera. Los reyes ingleses, por tanto, deberán vender una imagen diferente.

Carlos II (Inglaterra) fue el monarca inglés que más cerca estuvo de convertirse en monarca absoluto. Se retrató con el mismo lujo que Luis XIV pero con menor elegancia. En el cuadro también muestra a sus súbditos. Un rey es rey porque tiene súbditos.

Carlos I (Inglaterra), padre de Carlos II. Es un rey sencillo que nos mira con cordialidad y que se hizo retratar cazando zorros. El rey no ocupa la parte central del cuadro y sus ropas no son las típicas de un monarca. De hecho, si el otro personaje no estuviese tan oscurecido, cabría preguntarse quién es el rey.

“Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar su Estado, y los medios serán siempre juzgados honrosos y ensalzados por todos, pues el vulgo se deja seducir por las apariencias y por el resultado final de las cosas, y en el mundo no hay más que vulgo”

(Maquiavelo: El Príncipe).

Cualquier medio es correcto con tal de mantener el poder. Esta idea ha dado lugar a la frase El fin justifica los medios (una frase atribuida, erróneamente, a Maquiavelo, pero que define su teoría). Hoy día, utilizaríamos el término masa en lugar de vulgo. Y es mejor que utilicemos masa en vez de pueblo porque el primer término tiene una concepción más peyorativa que el segundo.

Peter Burke, autor del libro La fabricación de Luis XIV es quien acuña esta expresión de “fabricación del príncipe”.

1) El valido. Un rey se construye teniendo a su lado un valido, es decir, un hombre de confianza. El valido de Felipe III fue el Duque de Lerma; el de Felipe IV, el Conde-Duque de Olivares; el de Luis XIII, el Cardenal Richelieu; y el de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert. El valido es quien toma aquellas decisiones impopulares, de manera que la imagen del rey no se vea afectada.

2) La guerra es fundamental en la estrategia propagandística de los reyes. Por eso, muchas de las guerras no tenían ningún sentido para sus contemporáneos, porque eran guerras sin sentido político o económico (sino estratégico). Cuanto más lejos se encontraran las guerras y cuando más ajenas al contexto propio estuvieran, mejor. El mayor ejemplo de este tipo de guerras es la que mantuvieron los cristianos con los turcos, entendiendo como turco “todo aquel que no era cristiano y que profesaba, por lo general, la religión musulmana”. Fue una guerra dispersa y alargada en el tiempo que no tuvo declaración de guerra ni declaración de paz. Como conclusión, diremos que la guerra, durante la Edad Moderna, es puro teatro y que tiene una finalidad espectacular.

3) La ceremonia cortesana. Durante la Edad Media, la Iglesia tenía su propia sede (la Catedral), al igual que la nobleza (los castillos). Sin embargo, no ocurre así con los reyes, ya que sus castillos no son apropiados para la monarquía. Por esa razón, los reyes proponen el palacio como sede. En el palacio habita el rey con su corte, integrada por los nobles que han abandonado sus castillos y por las altas jerarquías eclesiásticas que han abandonado sus catedrales. Es un claro ejemplo de la usurpación de poder por parte del rey, que obliga a los demás estamentos a que cambien su lugar de residencia. En la Corte, no obstante, no se hace nada. No se trabaja, pues sería una deshonra, y no se produce nada. La única finalidad de pertenecer a la Corte es demostrar la adhesión al rey. La Corte es una continua escenificación de ello.

4) La propaganda impresa. De nada sirve todo lo anterior si no llega a los oídos del pueblo. La propaganda impresa es necesaria para llegar a toda la población. Lo que acontece en la Corte, lo que sucede en las guerras y las medidas que el rey o su valido llevan a cabo debían ser contadas y se hacía a través de la imprenta. Las relaciones sirvieron para canalizar toda esta propaganda impresa que el rey necesitaba para acercarse al vulgo.

Según J. Timoteo Álvarez, el Estado monárquico es una verdadera empresa de comunicación (cuenta con bienes materiales y empleados), donde el rey consigue controlar a la población a traves de la prensa. Lleva a cabo dos líneas de actuación:

1) Política defensiva: control de la actividad periodística que ya existe en manos de los burgueses para que no actúen contra el rey. No controlan sólo el producto, sino todas las etapas de la actividad periodística.

a) Control de Infraestructura: hablamos de las vías por donde circulaba la información y del correo (informadores al servicio del rey, abundaban en Asia Menor). Ejemplos son las Crónicas de Indias en España o los jesuitas, que debían comunicar todo aquello que fuera interesante a sus superiores). Las prácticas de correo a finales de la Edad Media (a pie o a caballo) también pertenecen a los burgueses, ya que ellos son los que se mueven por las redes comerciales y necesitan acumular bienes y dinero. Pero a principios del siglo XVI, el correo pasa de manos privadas a ser estatal (rey).

El primer monarca europeo en controlar el correo fue Isabel la Católica en 1501. En nuestro país, los Von Taxis eran los encargados del correo, aceptan ser el Correo Oficial a cambio de un título nobiliario (se les conoce por su apellido italianizado, Tasso). Los principales monarcas europeos fueron haciendo acuerdos con los Von Taxis, por ello decimos que esta familia fue la primera empresa transnacional.

b) Control de los Productores o Impresores: eran muchos burgueses (no afines al rey) y la gran pregunta era cómo controlarlos. Aparece así el concesionismo: el rey es el único que da licencia para ser impresor y contrapesa esta práctica con el privilegio de imprimir ciertas cosas. En Sevilla existía el privilegio de ser el Impresor Mayor (único impresor del cabildo o ayuntamiento). Esto viene bien a los impresores, porque así se organiza el mercado y se impide la competencia.

c) Control del producto impreso: era algo poco común pues el rey controlaba todo el proceso. A priori, si el censor aprueba el producto antes de ser impreso, se otorga una licencia. En el caso de que el contenido cambiara a la hora de la impresión, se procedía a la censura.

Para llevar a cabo este control, el estado necesitaba de al menos un censor por imprenta, por ello, en cada localidad con imprenta, se nombraba a un censor (hombre de la administración o el propio Tribunal de la Inquisición, que fuera fiel al rey lo que añadía un privilegio). De esta manera, le rey se garantizaba que el sistema no fuera muy rápido: desde que se conoce la noticia hasta que se publica ha pasado tanto tiempo que ya no es noticia.

También existe un interés territorial, hay localidades importantes donde no hubo censor para intentar frenar el flujo de la información. Un ejemplo es Cádiz, donde hay un foco liberal, por tanto no hay censor y los productos impresos tienen que pasar el control en Sevilla. Por tanto lo que salía casi nunca era peligroso para el rey. La información peligrosa siguió siendo manuscrita, ya que la imprenta la controlaba el rey.

2) Política ofensiva: además de toda la política defensiva, los reyes realizaban su propia prensa. Pusieron su dinero para tener sus imprentas y relacioneros y realizaban sus propias relaciones: hablamos de la Prensa Oficial.

De esta manera, la prensa popular de iniciativa burguesa (impresor) que había nacido en el siglo XV, pasa a ser la prensa oficial de iniciativa estatal (monarca) del siglo XVII.

III.2. Fijación y evolución del género gaceta.

El rey procuró crear un producto nuevo, diferente a las relaciones: la gaceta, cuyo origen está estrechamente ligado al origen de la prensa oficial. La relación de sucesos será, a partir de este momento, semanal e incluirá varias noticias en lugar de una sola. La periodicidad constituirá un avance bastante importante, pues no se pudo llevar a cabo hasta que los reyes no consolidaron sus sistemas de correos. Además, aparecerá un público consolidado acostumbrado a leer relaciones y que está dispuesto a comprar este nuevo producto.

PRIMERA GACETA PRIMER DIARIO

ALEMANIA 1609

Estrasburgo y Leipzig 1652

Einkommende Zeitung, Leipzig

INGLATERRA 1622

A Current of general Newes 1702

Daily Courant

FRANCIA 1631

Gazette 1777

Journal de Paris

ESPAÑA 1661

Gazeta de Madrid 1758 Diario noticioso, curioso, erudito y comercial, público y económico.

En Alemania, en el siglo XVII, se disfruta de la potencialidad de la imprenta. Además de tener el mayor número de impresores, seguramente también son los mejores. Recordemos que fue en Alemania donde el invento de la imprenta tuvo lugar. Además, en este territorio tienen lugar las guerras por la religión. Estos factores propician que sea en Alemania donde aparezcan la primera gaceta y el primer diario. Cuando en España aún no había una gaceta semanal, en Alemania había una publicación diaria. Sin embargo, su difusión es muy pequeña debido a la debilidad del poder en este Estado. Son publicaciones de poco impacto internacional.

En Inglaterra hay una rápida aparición de este tipo de publicaciones. Sin embargo, la primera gaceta de 1622 no es más que un intento pionero que no cuajó. Hay iniciativa, ideas que ofrecer al mercado, pero tardan en consolidarse. No obstante, el primer diario que tuvo Inglaterra en 1702 fue, también, el primer gran periódico del mundo. Así, el periodismo inglés es un periodismo que tarda en despegar pero que, en un siglo, consigue tener un diario a la cabeza.

En Francia, encontramos muy pronto una gaceta consolidada, la de Renaudot. Estuvo en el mercado de manera regular unos 200 años. Es la que le da nombre a este tipo de productos periódicos de publicación regular (Gazette). Sin embargo, no será hasta 1777 que Francia tenga una publicación diaria.

A España la nombramos como elemento de comparación. Tarda en tener una gaceta, pues no sucede hasta 1661. Y resulta extraño teniendo la monarquía más poderosa de Europa. El problema es que la gaceta coincide con los Austrias menores, cuando España comienza su etapa de decadencia. Hay ausencia de una autoridad fuerte que imponga la publicación de una gaceta. Sin embargo, el diario tarda menos en aparecer. Era conocido como Diario de Madrid (como pasó a llamarse más adelante) y no por su extenso nombre, y fue fundado por Nipho. La prensa española nace con dificultades pero, con la llegada de los Borbones en el siglo XVIII, el periodismo español se convierte en uno de los mejores de Europa.

A) El mercado de noticias inglés.

En Inglaterra no llega a triunfar el absolutismo. El Parlamento inglés demuestra una fuerza que no tienen el resto de parlamentos europeos. En la medida en que el feudalismo fue menos potente en la Inglaterra de la Edad Media, cuando se llega a la Edad Moderna será más fácil independizarse de la nobleza. Cada noble poseía tierras más bien pequeñas en comparación a los latifundios del resto de la nobleza europea. Se da, por tanto, una nobleza de mediana posesión económica dispuesta a unirse a la burguesía. A este factor hay que sumarle una importante explicación religiosa. En primer lugar, se encuentra la ruptura con el catolicismo y el paso al protestantismo. Fue la decisión de un rey, Enrique VIII, y parte del pueblo estuvo de acuerdo y otra parte no. Además, el protestantismo también se dividió, surgiendo así una corriente crítica denominada puritanismo. Mientras que en el continente esta cuestión religiosa estaba resuelta, en la Inglaterra del siglo XVII era imposible saber si eran protestantes o católicos.

La mezcla de estas cuestiones políticas y de esta singularidad religiosa tiene sus consecuencias en la evolución de la prensa. Desde 1557, no es impresor quien tiene una imprenta, sino el que ha conseguido el privilegio del rey. Es la época del concesionismo. En este año, la Stationers’ Company recibe el privilegio para dar licencia a impresores e impresos.

La primera información periódica que se da en Inglaterra llega del Continente: corantos, holandeses o alemanes; el más popular de ellos, el Mercurius Galli-Belgicus publicado en Alemania, en inglés, a finales del XVI.

En 1586, la Star Chamber (Cámara estrellada) dicta un Decreto de censura sobre los impresos.

Tras numerosos precedentes de newsletters, manuscritas desde mediados del XV, impresas a partir de finales del XVI, la información periodística inglesa toma el impulso a partir de 1619 -coincidiendo con el inicio de la Guerra de los Treinta Años. Así, el año 1619 constituye una fecha mítica para el periodismo europeo, pues en ese año hay más publicaciones que en cualquier año anterior. La información todavía llega fundamentalmente desde el Continente, sobre todo a través de los corantos holandeses: en 1619 Nathaniel Newberry publica sus Newes out of Holland, aún no periódicas.

Inglaterra comienza a prepararse para el periodismo posterior. La primera página de una relación de sucesos es una portada perfecta. Cambia el tipo de la letra, el cuerpo, la disposición de los párrafos e, incluso, nos encontramos con el primer sumario. Esos párrafos nos interesan porque tratan diferentes noticias en lugar de una sola. Las relaciones siguen siendo pliegos de cuatro páginas, pero donde antes se incluían grabados y versos y se contaba una historia, ahora se narran noticias. Noticias que dejan de ser relatos. Se debe a la mayor capacidad de síntesis de los autores.

En otra portada, nos llama la atención la aparición de las dos columnas. En este caso, se trata de una no cabecera. Probablemente, el autor estaba esperando la llegada de cierta información que su público estaba esperando y que, finalmente, no llegó. Puso, entonces, los breves que tenía en ese momento. Si el impresor hizo eso sería porque debía de tener un público, un mercado expectante. Todo esto lo sabemos por su indicación al inicio de que “las noticias de Italia no han llegado”.

En los años veinte del siglo XVII, se documenta la presencia de los primeros periodistas en Londres. Parece haber una actividad periodística por la que se percibe un sueldo, algo que no ocurría en el resto de Europa.

En otra portada, vemos un grado más en la evolución del periodismo. Encontramos una clara cabecera: Newes from France. La segunda frase ya es, además, una frase nominal, sin sujeto y predicado. La marca “True Relation” nos muestra que ya hay un público que espera que las noticias sean veraces.

En el año 1621, se da una prohibición gubernamental de informar sobre asuntos internos. Esto significa que se puede informar sobre lo que ocurre en el resto de Europa (sobre todo Francia, Alemania y Holanda) pero no sobre Inglaterra. Además, desde este mismo año, la información tiende a hacerse periódica: weekly corantos. Las noticias siguen llegando a través de Holanda, y son puestas en circulación por agentes como el capitán Thomas Gainsford, Captain Pamphlet. Aparece un personaje de quien sólo se conocen las iniciales, N.B., y a quien el rey otorga un privilegio para publicar noticias traducidas del holandés. El dinamismo del periodismo inglés se ve truncado por las restricciones y los privilegios del rey.

En 1622, Nathaniel Butter funda una oficina dedicada a la producción de noticias, llegadas del extranjero o de corresponsales locales. Con la oficina colaboraron los principales editores-impresores de la época: Bourne, Archer…

A partir de este momento, comienza a aparecer en portada la fecha y el número de serie, lo que nos da a entender que la información en Inglaterra es ya información política de publicación semanal.

En 1625 sube al trono Carlos I, hijo de Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra y de Ana de Dinamarca. Anteriormente, en 1623, el príncipe de Gales, influenciado por el duque de Buckingham, viajó a España para buscar una alianza con este país mediante un eventual matrimonio con la hija menor del rey español Felipe III, la infanta María Ana. Sin embargo, el enlace nunca se celebró debido a que la corona española exigió la conversión del príncipe de Gales al Catolicismo. A su vuelta a Inglaterra, tanto el príncipe como el duque de Buckingham exigieron al rey Jacobo que declarara la guerra contra España.

No obstante, tras la muerte de su padre, Carlos contrajo matrimonio con Enriqueta María de Francia, hermana de Luis XIII. Su primer Parlamento, inaugurado por él en mayo de 1625, se opuso a su matrimonio con la princesa francesa, una católica, porque temían que Carlos levantara las restricciones a los católicos romanos y minara el establecimiento oficial de Protestantismo. Aunque convino con el Parlamento que no relajaría las restricciones referentes a los católicos, ya había prometido hacer exactamente eso en un tratado secreto con su cuñado, el rey Luis XIII de Francia.

En 1638, Butter y Bourne reciben de Carlos I el privilegio de escribir en monopolio las noticias sobre territorios extranjeros durante 21 años, lo que provoca airadas protestas del resto de los agentes informativos. El privilegio no fue respetado, los periodistas comenzaron a mostrar cierta rebeldía, a publicar sus propias relaciones. En noviembre de 1641, la Cámara de los Comunes aprobó el Grand Remonstrance, una lista de denuncias contra todos los abusos de poder en los que Carlos había incurrido desde el principio de su reinado. El Parlamento se vio acogido por el pueblo, de manera que la presión fue tal que el rey tuvo que echarse atrás en sus medidas absolutistas, revocando el privilegio dado a Butter y Bourne y aboliendo la Star Chambre (Cámara Estrellada), que era el organismo que editaba la censura en Inglaterra. De este modo, en 1641, Inglaterra es el primer Estado del mundo que se encuentra sin censura establecida oficialmente. Como consecuencia, en los próximos diez o veinte años aparecen centenares de cabeceras, miles de periodistas. El periodismo vive su siglo de oro en Inglaterra. No obstante, es necesario remarcar que no fue una acción benévola del rey, sino que se vio acosado por la presión del Parlamento.

A pesar de los intentos del rey por acallar las quejas, el Parlamento decide declararle la guerra. En 1642 comenzó una guerra civil entre realistas y parlamentaristas.

B) La prensa oficial en el Absolutismo logrado francés.

En España, durante el siglo XVII el privilegio de censura lo tienen las autoridades civiles y la Inquisición; en Inglaterra los obispos anglicanos de la Star Chamber. En ambos casos, el rey delega en la Iglesia, de lo que se deduce que el absolutismo no es tan extremo. En Francia, desde 1612, la censura, antes confiada a la Facultad de Teología de París, pasa a manos de funcionarios reales, por lo que el rey tiene todas las competencias en materia de comunicación.

En lo que respecta a la comunicación defensiva hay que decir que estaba totalmente implantada a principios del XVII, aunque lo característico del sistema francés son sus éxitos en comunicación ofensiva. El cerebro de todo esto fue Richelieu, hombre de confianza o valido de Luis XIII, que en 1626 renueva la obligatoriedad de licencia previa. Asimismo, se asegura el control del Mercure Français, la más sólida publicación francesa -aparecida en 1611, y de periodicidad anual- poniendo a su mando al Padre Joseph. No obstante, Richelieu se decide a crear una nueva publicación y, en 1631, concede a Renaudot -protegido del Padre Joseph- el privilegio de edición de la Gazette, de periodicidad semanal.

Theophraste Renaudot, médico de profesión aunque no tenía título y sin antecedentes periodísticos, gestiona desde 1625 una Bureau d`Adresses et Recontre (como una oficina de objetos perdidos, donde la gente podía ir si necesitaban comprar o vender algo) que, a partir de 1632, publica una aviso con sus anuncios (inicios de la publicidad). En 1631, Richelieu le encomienda la edición de la Gazette en forma de “privilegio real hereditario”:

Richelieu concede a Renaudot “…el derecho de hacer imprimir y vender por quien le pareciera bien las gacetas de noticias y relatos sobre todo lo que ha pasado y pasa, tanto dentro como fuera del reino, conferencias, precios de las mercancías, otras impresiones de las llamadas oficinas a perpetuidad mientras que las susodichas gacetas de noticias (…) tengan curso en este reino, y esto excluyendo a cualquier otra persona”.

Por todo ello, Renaudot recibe un beneficio anual de 800 libras abonadas por la Corona, más beneficios de la venta de ejemplares. Murió dejando una gran fortuna; sus descendientes mantuvieron el privilegio hasta 1762, cuando la Gazette pasó a depender del Ministerio de Asuntos Exteriores: pasará de publicación oficiosa a publicación oficial.

En términos generales, el privilegio se cumplió y no hubo más información política en Francia que la que proporcionaba la Gazette. Además, Renaudot estuvo atento a las gacetas extranjeras para que no entraran en Francia, utilizando incluso a la guardia del rey. Si este privilegio se mantuvo y se utilizó a modo de propaganda sería porque era beneficioso para el rey. Por lo tanto, ya podemos hablar de la Gazette como de una publicación exitosa.

PRÁCTICA: ANÁLISIS DE LA GAZETTE DE RENAUDOT.

Renaudot dijo de ella que era “el periódico de los reyes y de los poderosos de la Tierra”. La componían unas 4 u 8 páginas (23x15cm) y su tirada inicial era de entre 300 y 800 ejemplares pero a mediados del XVIII distribuía ya 15.000 ejemplares semanales y tenía 15.000 suscriptores, incluso contó con ediciones en provincias. La difusión cualitativa también fue muy importante porque llegaba a gente adinerada que entendía de calidad periodística.

Incluía comunicados oficiales y textos -firmados o no- de Richelieu o el mismo Luis XIII. No tuvo competencia en su campo hasta el siglo XVIII, salvo la falsa competencia con el Courrier Français fundado por los hijos de Renaudot durante la revuelta de Las Frondas (1648-1653). La Fronda, (del fr. fronde) es como se conoce a una serie de movimientos insurreccionales ocurridos en Francia durante la regencia de Ana de Austria, y la minoría de Luis XIV (1648-1653). El nombre de fronde evoca las hondas o tirachinas que portaban los sublevados del primer levantamiento en París.

Según Vázquez Montalbán, los objetivos políticos de la Gazette se podrían resumir en:

Se practica todo el ocultismo posible sobre lo que ocurre en el propio país;

Se trasmiten las razones de Estado en todo lo que afecta a la política internacional;

Se crean criterios de valoración de los hechos, sobre todo los de ámbito internacional;

Se mitifica todo lo que consolida la “imagen del príncipe”.

En la cabecera no se aprecia quién lo edita, ni siquiera hay pie de imprenta. No hay fecha de edición, y las fechas que aparecen no son reales sino que se refieren a la fecha de publicación del aviso, lo que significa un gesto para esconder al editor. Aunque, como hemos dicho, no aparece la fecha, según diversos estudios podría situarse en el 31 de mayo de 1631.

Tampoco aparecen grabados probablemente para distinguirse de las relaciones, en el caso de haber grabados, estarían en el interior de las gacetas. Esto delata la intención de las gacetas y es la de dirigirse a un público más versado en escritura y lectura. Por otra parte, las noticias tiene un orden cronológico inverso lo que tiene una interpretación política: alejar al lector de las noticias inminentes.

Aparecen seis noticias ocupando cada una de ellas un párrafo, lo que quiere decir que todas tienen el mismo relieve informativo. También hay una estrategia de composición, ya que hay un orden político en el que todas las informaciones están previstas y están sometidas a un orden superior francés, es un periodismo que huye del acontecimiento excepcional.

La primera noticia es interpretativa porque hay una valoración de los hechos. Por ejemplo, en la última frase hay una metáfora, adjetivos, cercanía mediante el tono coloquial. El periodista no está presente para ocultar al editor. Sólo sabemos la procedencia del aviso. Sin embargo, quién informa es fundamental para nosotros.

En las gacetas sólo se conoce un punto de vista por tanto es muy difícil contrastar la información con otras fuentes. Fallan prácticamente todas las reglas de las W’s, aún cuando en las relaciones se indicaban algunas: dónde, a quién, qué; pero en las gacetas no aparecen, y resulta extraño, ya que son posteriores a las relaciones. La única que se utiliza es el por qué. También falta el contexto, y se debe a que los lectores eran entendidos en política (más que el interés informativo, interviene la propaganda).

En cuanto al consumo de la Gazette, hay que decir que está condicionado por la forma de distribución, que no tiene nada que ver con el buhonero, ni la venta en la calle, por tanto no es llamativo. Utiliza el formato cuarto, excelente para mandar los productos por correo. Se trata de un periodismo de interpretación al servicio del gobierno francés.

Pero, al mismo tiempo que se publicaba la Gazette, se dieron otras publicaciones en Francia que no le hacían competencia al ser periódicos especializados:

Journal des Sauvants. Concedido por Luis XIV y fundado por Denis de Sallo en 1665. Era una revista de difusión y crítica de las novedades bibliográficas en el campo de las ciencias y las letras. Contribuyó al prestigio de la cultura francesa en los siglos XVII y XVIII. Comenzó siendo semanal pero se consolidó como mensual a mediados del XVIII. Su formato, en origen mayor que el de la Gazette, disminuye a finales del XVII para facilitar el envío por correo a sus numerosos suscriptores en toda Europa. Desde 1902 es el órgano informativo de las academias francesas.

Mercure Galant. Concedido por Luis XIV y fundado en 1672 por Donneau de Vizé, comediante mediocre al que después se asoció Corneille. Da inicio a la petite presse o prensa “rosa”, dedicada a los ecos de la corte, la literatura de fácil consumo, pasatiempos, moda, etc. Contribuyó a consolidar la moda de lo francés por toda Europa, convirtiendo a su corte en paradigma para las demás. De periodicidad trimestral y más de 300 páginas se vendía a precio elevado pero aún así llegó a distribuir 10.000 ejemplares. En 1724 pasa a depender directamente del Estado con el nombre de Mercure de France.

Para concluir este punto podemos decir que el periodismo se convierte, gracias a la prensa oficial continental, en una empresa solvente que tiene detrás a todo un estado. Contribuye a la afirmación económica y empresarial del periodismo, consolida la difusión nacional e internacional de los periódicos y favorece la calidad material de los periódicos.

Como desventaja, ralentiza la profesionalización del periodista porque éste no es libre, sino que trabaja para un rey, contribuye al descrédito de periódicos y periodistas por ello.

III.3. El periodista-siervo y el gacetillero: Renaudot, Needham.

“Yo, que siempre trabajo y me desvelo por parecer que tengo de poeta la gracia que no quiso darme el cielo, puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, Gran señor ésta te escribo. Ayer me dieron la extremaunción, y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y con todo esto llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir, y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies de vuestra excelencia: qué podría ser fuese tanto el contento de ver a vuestra excelencia bueno de España, que me volviese a dar la vida. Pero si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los cielos, y, por lo menos, sepa vuestra excelencia este mi deseo, y sepa que tuvo en mí un tan aficionado criado de servirle, que quiso pasar aún más allá de la muerte mostrando su intención…” (Miguel de Cervantes, Carta al Duque de Lerma cinco días antes de su muerte).

Théophraste Renaudot era el periodista más privilegiado de Francia. Es el periodista-siervo de Richelieu, al igual que Cervantes lo era del duque de Lerma (algo que es evidente en la carta que le escribió antes de su muerte). Renaudot no firma en la Gazette hasta pasado un año, y lo hace aprovechando la edición de un volumen recopilatorio que recoge las ediciones aparecidas en el último año (primero de vida de la Gazette).

“La Historia es la narración de las cosas acontecidas: la gaceta es sólo el rumor… No os ofrezco aquí una Historia realizada con todos los requisitos que se requieren para que resulte perfecta, sino la tela necesaria para confeccionarla, por lo que debéis esperar de ella más ingenuidad que arte…”

Para Renaudot, el periodista no es el responsable de la verdad, ya que dice que reproduce todo lo que escucha. El primer periodista de la historia tiene una percepción del periodismo muy lejana a la actual: reconoce que no se le puede exigir ningún tipo de responsabilidad, ya que publica lo que otros le envían (en este caso, a través de Richelieu).

“En una sola cosa no cederé ante nadie, y es en la búsqueda de la verdad, de la que, sin embargo, no me hago en absoluto responsable. Es difícil que entre quinientas noticias redactadas a toda prisa de aquí para allá no haya alguna que pueda escapar a nuestros corresponsales que merezca ser corregida por el padre tiempo. Pero quizás aún habrá personas que quieran saber que en aquel tiempo tal rumor era tenido como cierto…”

En este fragmento, remite a la verdad oficial. La Gazette debe publicar lo que parecen rumores porque al final se sabrá lo que en un momento se tomó como verdad. Busca, por tanto, la verdad del discurso oficial y es la que reproduce, no la verdad externa del discurso. Se trata de una verdad discursiva, por eso su trabajo es legítimo.

Si el temor no de satisfacer a su siglo impidió a los buenos autores referirse a la historia de su tiempo, cuál no debe ser la dificultad de escribir la de la semana, o incluso la del mismo día en que se publica. Cabe añadir a ello el poco tiempo que el humor de vuestra impaciencia me deja, y que me equivoque sin los censores más duros no encuentran digna de excusa una obra que debe ser hecha en sólo cuatro horas del trabajo al día, que es todo lo que me permite la llegada de los correos cada semana para recoger, ajustar e imprimir estas líneas.

Aquí describe cómo se trabaja en la redacción, algo novedoso porque hay muy pocas indicaciones sobre este asunto. Contextualiza lo mínimo por lo que parece no tener sentido lo que dice; sacaba un número por semana y no era una rutina de trabajo demasiado fuerte, por eso resulta chocante que diga que trabaja cuatro horas al día.

El trabajo del periodista-siervo consiste en estar en la Corte; debe estar presente en todos los actos, así mostraba su servicio hacia el rey, por lo tanto, no iba en busca de la información. Está en la redacción muy poco tiempo, y eso si existía un lugar para redactar.

Por otra parte, la prensa cuanta con el favor del público ya que la siguen comprando pero ya no hay complicidad entre el periodista y el público, ahora el periodista cae en un descrédito social que abarcará casi todo el siglo XVII. Los ilustrados franceses defendían la difusión de la cultura pero no mediante la prensa (ya que pensaban que la prensa era un medio servil, que sólo servía al rey), sino mediante la Enciclopedia. No obstante, los mejores ilustrados escribirán en prensa:

“¿Qué es un libro periódico? Una obra efímera sin mérito alguno y sin utilidad, cuya lectura desdeñada y menospreciada por las gentes del letras no sirve sino para dar a las mujeres y a los tontos vanidad sin instrucción.” (J. J. Rousseau).

“Todos estos papeles son el pasto de los ignorantes, el recurso de quienes quieren hablar y juzgar sin leer, al azote y la repugnancia de aquellos que trabajan. Nunca inspiraron una buena línea a un buen espíritu, ni impidieron a un mal autor hacer una mala obra.” (Diderot en la Encyclopédie)

Las mujeres apenas leían los periódicos, ya que sólo se instruía a los hombres. Además, se debía tener cierta capacidad adquisitiva y estar en algunos círculos de la Corte. Por otra parte, los periódicos no gozaban de credibilidad, a pesar de que eran leídos. En la Edad Moderna en España se solía decir a los mentirosos que mentían más que la Gaceta.

III.4. El gaceterismo barroco en Hispanoamérica.

El comercio de libros hacia Hispanoamérica fue importante desde los primeros años de la Conquista; las leyes hispanas prohibían la introducción en sus colonias de libros de ficción, sobre todo novelas caballerescas y pastoriles, que pudieran confundir el alma pura de los indios. La prohibición fue, sin embargo, constantemente burlada.

La imprenta llega a México en 1539, a petición del obispo de la colonia, y el primer establecimiento es el de Juan Pablos, un oficial enviado por la firma Cromberger de Sevilla.

Las primeras publicaciones informativas son relaciones de sucesos; en 1722 aparece la primera gaceta impresa en América, la mexicana Gaceta de México y Noticias Nuevas de España.

Las gacetas fueron progresivamente desvirtuando su propio modelo, convirtiéndose en las principales propulsoras de las ideas ilustradas y por tanto de los ideales independentistas.

IV.- LA PRENSA POLÍTICA DURANTE EL ANTIGUO RÉGIMEN.

IV.1. La exportación de la discrepancia desde Holanda. Prensa liberal clandestina.

La prensa política es paralela a la oficial: la oficial se convertirá en un monopolio mientras que la política se hará de forma clandestina, o en los pocos espacios donde el absolutismo no ha triunfado, como es el caso de Inglaterra y Holanda.

Holanda es un país políticamente excepcional, ya que es de reciente formación. Guillermo de Orange será su príncipe y gobernará con unos Estados generales (parlamento, al igual que Inglaterra). Económicamente, será el punto de inicio de las más importantes rutas comerciales. Socialmente, el peso de la burguesía por el comercio les da la opción a ser representadas en los Estados generales. Por tanto la prensa escrita para los holandeses es muy parecida al resto de Europa y para ser impresor hay que pedir licencia, hay concesión, censura…

Entonces, si no hay una prensa libre ¿qué es lo que la hace personal? La prensa que se hace en Holanda se traduce y exporta a países extranjeros, donde no se hace una prensa propia. Están vendiendo otras posibles noticias que no tienen cabida en sus prensas oficiales. Vázquez Montalbán lo denomina exportación de las discrepancias. Este fenómeno será constante durante la Edad Moderna (algo que es ilegal en los países extranjeros, pero los beneficios eran tan altos que siempre había alguien que se atrevía).

Los beneficios que recibía Holanda provenían de los impuestos que debían pagar estos países a los ayuntamientos de ciudades holandesas como La Haya o Amsterdam. Este fenómeno tiene poco impacto en Holanda y, además, sirve para desestabilizar a los países vecinos (fue utilizado como arma diplomática), de manera que de vez en cuando se prohibía este tipo de publicaciones ante las quejas de los países vecinos, pero tan sólo a unos impresores, no a todos.

Desde el punto de vista de los impresores, los móviles son claramente económicos, de hecho es curioso porque no todos publican lo mismo en términos ideológicos (llenan los huecos del mercado, por ejemplo, venden prensa liberal en Francia que es un estado absolutista). Desde el punto de vista del príncipe, el objetivo es político, el de incordiar a otros países.

Este sistema tuvo verdadero éxito y, en el siglo XVIII se venden tantas gacetas holandesas en Francia que el contrabando no da abasto y los impresores franceses se atrevían a reimprimirlas. Como la venta era clandestina, no se sabe el número de público, aunque se sabe que eran más vendidas en Francia que la propia Gazette, que era oficial.

Las gacetas de Holanda tienen tres momentos en los que el impacto es más fuerte:

Primeras décadas del siglo XVII, Inglaterra: aparecen los corantos publicados por holandeses pero en inglés para ser vendidos en Inglaterra. Hay una prohibición de informar sobre asuntos internos. En Inglaterra vivían periodistas holandeses que enviaban información a Holanda para ser impresa y llevar de nuevo a Inglaterra de contrabando.

Segunda mitad del XVII, Francia: gacetas contrafácticas. De aspecto parecido pero sentido contrario. Los autores solían ser hugonotes -protestantes- franceses emigrados.

Finales del siglo XVIII, Francia e Inglaterra: periódicos liberales y de información independiente.

Ejemplos de las gacetas “contrafácticas” son los siguientes:

Parecida a la Gazette de Francia (1631) nos encontramos con la Gazette de Leyde (1678), que recogía crónicas de cama de Luis XIV.

Parecida al Journal des Sauvants (1665), nos encontramos con las Nouvelles de la Republique des Lettres (1684), que recogía críticas negativas de los libros franceses, y la Bibliotheque Universelle et Historique (1686), con reseñas de libros ingleses, algo casi prohibido en Francia.

IV.2. Los fundamentos del derecho a la libre expresión en el siglo XVII. La prensa política de la Guerra Civil y la Revolución Gloriosa en Inglaterra.

En el año 1640 reina en Inglaterra Carlos I, que trata de ser un rey absolutista. Pero Inglaterra es una isla, y no solamente en el ámbito geográfico, sino también en el periodístico. La situación en Inglaterra es completamente opuesta a la francesa. Se da una lucha de poder entre el rey, Carlos I, y el Parlamento, que se niega a aceptar el absolutismo en Inglaterra. Por otra parte, existe una especie de Common Law, es decir, una ley fundamental del reino que no está escrita pero que se transmite de generación en generación a nivel oral y perteneciente a la memoria colectiva. Por ésta, se le reconocen una serie de privilegios al Parlamento incuestionables por la Corona. En Inglaterra se dan dos problemas fundamentales, uno religioso y otro político. La religión oficial del reino es el anglicanismo y el rey es el Supremo, pero también hay otras minorías religiosas.

Cuando el rey acudió al Parlamento en búsqueda de apoyo económico para sustentar la guerra contra Irlanda, éste le planteó una serie de quejas recogidas en la denominada protesta general y en un documento escrito que se difundió por Londres para, así, llegar a la opinión pública. El rey se siente presionado y decide abolir la Cámara Estrellada. Desaparece la censura y se produce un vacío legal. La Stationers’ Company ve mermada su autoridad. Los periodistas comienzan a publica sin licencia sin ser castigados por ello. La consecuencia directa es la proliferación de publicaciones impresas, lo que se denominó war of words en la Guerra Civil inglesa. Entre julio de 1641 y finales de 1642, se editan en Inglaterra más de cien periódicos políticos. Los formatos más comunes que se utilizarán serán los newsbooks y los separates. Los periodistas contarán las batallas de la Guerra Civil, además de los discursos parlamentarios. Los periodistas no tenían el acceso permitido al Parlamento y serán los propios parlamentaristas, conscientes de la importancia de que sus discursos sean difundidos, quienes filtren la información.

El bando parlamentarista estaba formado por la gentri (burguesía terrateniente) y la población urbana de Londres, sobre todo. El bando realista, en cambio, estaba compuesto por la población campesina y por los nobles. La Guerra Civil culmina con el ajusticiamiento de Carlos I frente a su pueblo en 1649. Es la primera vez que esto ocurre en la Edad Moderna.

La Guerra Civil no se desarrolla sólo en el campo de batalla, sino que es, también, una guerra propagandística de periódicos y libelos dirigidos al pueblo. El periodismo se convierte en algo normal de la vida cotidiana londinense, fundamentalmente debido al boom informativo producido por la guerra. No sólo se produce una gran oferta, sino también una gran demanda. El pueblo desea conocer. El poder de la prensa se refleja en la opinión pública, llegando a ser fundamental para ganar la guerra. Los periodistas no sólo informan, sino que también adoctrinan, reúnen, convocan. Los editores se convierten en personas notorias. La guerra debe ser ganada tanto en el campo de batalla como en el terreno propagandístico. El bando que mejor sepa utilizar la propaganda será el que gane la guerra. En el bando parlamentarista tenían a Needham, uno de los mejores editores, que años más tarde escribió para el bando realista.

Estos periódicos incluyen una serie de novedades respecto a sus antecesores:

1) La periodicidad semanal es un avance importante en este momento debido a la continuidad de las cabeceras (como se puede observar en la numeración de éstas). Las cabeceras siguen siendo las mismas, el nombre del periódico no cambia cada semana, los autores se mantienen, perduran. Además, encontramos referencias al número anterior. Recordemos que están narrando la guerra.

2) Se empieza a hablar de asuntos nacionales, y no sólo internacionales. Discursos en el Parlamento, sesiones parlamentarias, la Guerra Civil, Escocia, Irlanda y la propia guerra mediática son los temas más tratados, llegando a establecerse un duelo directo de palabras entre unas y otras publicaciones. Es el caso del Mercurius Aulicus (realista) con el Mercurius Britannicus (parlamentarista).

En cuanto al formato, el predominante será el del newsbooks. Casi todos los periódicos políticos recibirán el nombre de Mercurius y el apellido dependerá del editor que lo publique. Consideramos, además, que Mercurius es sinónimo de newsbooks, en contraposición a los corantos, que eran las publicaciones provenientes de Holanda. Pero había otro formato de hojas sueltas que no tenía ni periodicidad ni continuidad alguna. Reciben el nombre de separates y son muy útiles a la hora de informar sobre algunas noticias de última hora, pues la publicación de los Mercurius era semanal. Otra ventaja es que en el separate no importa la extensión. Así, nos permite publicar cualquier día de la semana, se vende mejor y la extensión no está impuesta.

Tenemos que tener en cuenta que todo esto sólo ocurre en Londres, no en el resto del país. Lo más importante es que se trata de una prensa popular y eso se percibe, por ejemplo, en el modo de venta. Mientras que la Gazette se vendía por suscripción, estos periódicos lo hacían en la calle. Además, incluían grabados, y cuanta más imagen, más popular es una publicación. Otro elemento a tener en cuenta es el precio. Esta prensa política es asequible económicamente, y eso sólo era posible en Londres, donde costaba uno o dos peniques. Si había que transportarla, el precio se duplicaba o triplicaba. Además, en Londres, la mayoría de los varones sabían leer y escribir, algo impensable en la población campesina.

Por otra parte, estas publicaciones se daban de manera “masiva” (aún no podemos hablar de una comunicación de masas). Los periódicos más normales llegaban a una tirada de 500 ejemplares; los más consolidados, de 1000 ejemplares; y los más famosos llegaban a 3000. Además, como decía Chartier, el número de ejemplares siempre es inferior al número de difusión. Los ejemplares circulaban de mano en mano y las lecturas colectivas en voz alta también eran frecuentes.

La war of words en la Guerra Civil inglesa

REALISTAS PARLAMENTARISTAS

Mercurius Aulicus

Oxford, 1643

Berkenhead

Mercurius Britannicus

Londres, 1643

Needham

Mercurius Pragmaticus

1647

Needham

The Moderate

1648

Levellers

La prensa realista es mucho más agresiva que la prensa parlamentarista. Son más abundantes los comentarios y las opiniones que las propias noticias. Atacaban duramente a los líderes del Parlamento, incluso a nivel personal, y se debe a que sienten amenazado su poder. En cambio, dentro del Parlamento se encontraban, junto a los más radicales, los más prudentes. Había noticias, y también comentarios, pero menos agresivos. La excepción la constituye Needham. En cuanto a los formatos, el predominante es el Diurnal, que solía asociarse con la prensa política.

El Mercurius Aulicus, que salía a la calle cada lunes, será el periódico más importante de la prensa realista, y su editor será Berkenhead, quien está considerado como el mejor editor de la prensa realista. Se debe a que fue el primer periodista realista en enfrentarse a los periódicos parlamentaristas surgidos a raíz de la abolición de la Star Chambre. Aunque se edita en Oxford, su público principal se encuentra en Londres, donde es introducido de manera clandestina. Milton, en su Areopagítica, se quejaba de que en Londres había propaganda realista sin que nadie lo controlase.

Por otra parte, el principal periódico del bando parlamentarista será el Mercurius Britannicus de Needham. Este periódico va a establecer un duelo dialéctico con el Aulicus, que tenía una sección llamada “London Lies”, donde trataba todas las supuestas mentiras publicadas por el Britannicus, que se encargaba de contestarle en sus publicaciones. Con la desaparición del Aulicus, el Britannicus perderá su razón de ser (la batalla dialéctica entre ambos).

Needham, quien está considerado como uno de los primeros profesionales del periodismo, se vende al mejor postor, y en el año 1647 se convierte en el editor del Mercurius Pragmaticus, perteneciente al bando realista. Sin embargo, se arrepiente cuando se da cuenta de que la guerra está prácticamente perdida para los realistas. Durante la dictadura de Cromwell, Needham será prácticamente el único que podrá publicar periódicos.

En 1643, el Parlamento dicta unas Ordenanzas para el control de la imprenta, de manera que se reestablece la censura y el control de la información. La Stationers’s Company recupera su poder y la censura es llevada a cabo por el Parlamento (censura civil). Esta medida tuvo lugar en respuesta a la aparición de periodistas más radicales que también criticaban a la religión, y en el Parlamento había un sector muy importante que era puritano. No obstante, podemos decir que en la década de 1640 había libertad de expresión en Inglaterra, en comparación a lo que había anteriormente.

En 1644, John Milton presenta su Areopagítica, reconocido como el primer escrito a favor de la libertad de imprenta, una libertad que tiene que estar por encima de todas las libertades. Pero no todos los historiadores están de acuerdo en el valor de este texto, pues en ningún momento hace referencia a los periódicos. Además, en su época tuvo muy poca repercusión. Su mayor auge lo tuvo durante la Revolución Francesa.

Fragmentos de la Areopagítica:

¿Qué gustaríais, pues de hacer?, ¿Suprimir acaso toda esa florida cosecha de conocimiento y nueva luz manada y aún día a día manando en esta ciudad? ¿O instaurar una oligarquía de veinte acaparadores sobre ello, para que vuelvan nuestras mentes a padecer hambre, cuando sólo conozcan lo para nosotros medido en su celemín?

No podéis hacernos ahora menos capaces, menos entendidos, menos anhelosos de la busca de la verdad a menos que os hagáis vosotros, que nos hicisteis tales, menos amantes, menos fundadores de nuestra libertad verdadera.

Podemos volvernos otra vez ignorantes, abrutados, hueros y serviles como nos hallasteis.Si nuestros corazones son ahora más capaces (…) ello es progenie de vuestra virtud en nosotros propagada; y no podéis suprimirlo a menos que restablezcáis la derogada, impía ley de que los padres maten, si les viniere en gana, a sus hijos.

Dadme la libertad de saber, de hablar y de argüir libremente según mi conciencia, por encima de todas las libertades.

A pesar de las restricciones del Parlamento, a principios de 1644 se publican en Londres una docena de periódicos políticos, que se alternan en el día de la semana en que salen, con tiradas que oscilan entre los 200 y los 3.000 ejemplares.

A la prensa que tuvo lugar durante la war of words se le denomina prensa política popular, pues fue vendida en respuesta a una demanda del pueblo y la política era el tema principal de sus páginas. Needham es el periodista más popular de esta generación. Los periodistas de esta época son profesionales libres que pueden pasar de un bando a otro: ellos decidían para quién trabajaban, normalmente en función del dinero que les ofrecieran. En contraposición, se encuentra su homólogo francés, Renaudot, que es prácticamente un siervo del rey. Pero las condiciones económicas de uno y otro serán completamente diferentes. Además, mientras que Renaudot estaba respaldado por el rey y por los jueces, en Inglaterra nos encontramos con una inestabilidad política que provoca que se den ajusticiamientos de periodistas por delitos de expresión. Pero la inseguridad no es sólo judicial, sino también profesional. En Inglaterra, los periodistas depende de lo que venden, teniendo en cuenta la competencia que tenían. Siempre había una competencia media de diez cabeceras. A cuenta de ésta, se vendían unos 100 ejemplares, mientras que la Gazette alcanzaba los 15.000. Hay que añadir que los periódicos de esta época son efímeros, duran sólo unos años en la calle. La Gazette llegó a cumplir los 150 años de publicación. Así, los periodistas debían vivir de las ayudas políticas, según el bando para el que trabajaran. Por tanto, aunque digamos que eran profesionales libres, los periodistas siguen dependiendo de los políticos en el aspecto económico. Logran, a duras penas, vivir del periodismo. Por contra, los periodistas oficiales, como Renaudot, constaban de prestigio al pertenecer a la Corte, aunque han pasado a la historia por su descrédito, pues lo que hacían se encontraba más cerca de la propaganda que del periodismo. En cambio, en Inglaterra los periodistas gozan del beneplácito de sus contemporáneos, llegando al punto de héroes.

Needham, “a scribe with venom in his pen” (El escriba con veneno en su pluma): “¿Dónde está el Rey Carlos? ¿Qué ha sido de él? Sería mejor dar la voz de alarma y llorar por él. Si alguien puede traer noticia alguna de un rey caprichoso, que lleva cuatro años huido del Parlamento, con una conciencia culpable, manos ensangrentadas y un corazón lleno de llantos y arrepentimientos… Entonces que dé noticia al Britannicus y será pagada por sus afanes”. (Mercurius Britannicus).

Lo que no se atreve a hacer el Parlamento, lo hace este tipo de periodismo, que se erige, ya, como cuarto poder. Sería impensable tal libertad de expresión en Francia o en España.

Un poeta anónimo a la muerte de Needham (1678): “Aquí yace Britannicus, el sabueso del Infierno, / ese hijo de Belial maldito de remate, / Y cada lunes derramaba su carga de bilis / En comentarios venenosos sobre el Rey y la Reina, / Y aunque ambos en su grandeza lo perdonarían / Nosotros (por su seguridad) lo recibiremos en el Infierno.

Estas expresiones tan duras tienen sentido en una Guerra Civil que, también, dio lugar a una guerra de palabras (war of words).

La prensa oficial de Cromwell

Carlos I fue el primer rey al que se le cortó la cabeza (1649) frente a su pueblo en la Edad Moderna. La historia de Inglaterra irá a un ritmo mucho más rápido que en el resto del continente europeo. Es una especie de ensayo de la Revolución Francesa. Al rey se le acusa de traición al pueblo. Cuando hablamos de que el siglo XVII es un siglo de involución respecto al XVI, se debe a que los reyes absolutistas del continente contemplan cómo su homólogo inglés es ajusticiado; y, por tanto, su absolutismo se recrudece. Tras este ajusticiamiento, y después de la larga lucha mantenida entre España e Inglaterra, el discurso cambiará y la monarquía inglesa será tan defendida como cualquier otra. Un rey es un rey, al fin y al cabo.

En 1648, Cromwell se hace con el control del Parlamento. La Common Law, de la que ya hablamos, da lugar al Gobierno de la Commowealth (1649). Para esta nueva forma de Estado, se busca una figura que lo lidere. Cromwell se autodenomina Lord Protector, es decir, Salvador del Estado e instaura la dictadura (1653-1658). En la práctica, se comporta como un rey e, incluso, se acuñaron monedas con su efigie y se vendieron grabados de Cromwell retratado con una corona. Tiene su propia campaña de imagen. A tanto llega su poder, que consigue mantener sometida la prensa inglesa como no lo había conseguido hacer ni el propio Carlos I. Se vuelve al sistema de licencias: Milton será el censor y secretario personal de Cromwell; Se persigue la prensa realista; Se edita prensa oficial puritana: Mercurius Politicus (Needham y Milton, 1650); Se consiente la prensa sensacionalista y cómica: Mercurius Democritus (John Crouch, 1662). A pesar de que Needham había trabajado para el bando realista, Cromwell, consciente de su valor, decide pasarlo por alto.

La prensa de la Restauración

Cuando Cromwell muere, hay un intento de sucesión de su hijo, pero los realistas aprovechan este momento de debilidad para regresar al poder sin tener que iniciar ninguna campaña militar. En la Historia de Inglaterra se denomina Restauración a esta vuelta del rey. En Francia y España se escriben numerosas relaciones en referencia a este momento histórico. Se restablece la monarquía en la persona de Carlos II, hijo de Carlos I. Será el único rey completamente absolutista de Inglaterra, pues tomará como ejemplo la figura de Luis XIV. El rey será el único con autoridad para decir qué se imprime, qué se escribe e, incluso, qué se lee. En el año 1662 se dicta la Licensing Act, que otorga al Parlamento, bajo la autoridad de la Corona, el control de las publicaciones. Esta ley de licencias será famosa porque permanecerá aunque cambie el sistema político del país. Es una ley que les viene bien a todos. El rey también dispone de un supervisor de la prensa, de manera que se pudiera controlar a los periodistas de manera más eficaz que ninguno de sus antecesores o que ningún rey europeo. Ni siquiera en Francia o en España hubo un cargo semejante. Se nombra Surveyor of the Press a Roger L’Estrange, quien aplica con dureza su cargo. Además, se autorizan un número reducido de periódicos “independientes”, editados siempre por Muddiman o L’Estrange, periodistas gubernamentales. Por último, se edita la primera gaceta oficial inglesa, la Oxford Gazette (Muddiman, 1666), luego London Gazette. Tanto admira Carlos II a Luis XIV que utiliza el término francés (gazette) para su periódico. Además, tanto es así, que casi desde el primer momento, sale en dos ediciones: en inglés y en francés, para demostrar su poder también en el extranjero.

Sentencia a un periodista denunciado por L’Estrange: “Que sea colgado por el cuello, soltado antes de que haya muerto, vergonzosamente mutilado, sus entrañas arrancadas. Mientras todavía viva, que éstas sean quemadas delante de sus ojos, su cabeza cortada, y su cabeza y sus cuartos sean expuestos para placer de su Majestad”.

La prensa de la Revolución Gloriosa

Cuando Carlos II muere sin descendencia, lo sucede en el trono Jacobo II (1685), tolerante con el Catolicismo. La política inglesa toma un nuevo giro imprevisto. Se produce una unión entre realistas y parlamentaristas para echar del trono a este rey católico del que desconfían. Con esta situación, el rey tiene que huir. Se le denominó Revolución Gloriosa porque no se derramó sangre. En el año 1688, el Parlamento le ofrece la Corona a Guillermo de Orange, de procedencia holandesa. Se tiene la esperanza de que gobierne con el Parlamento, y se le hace firmar una carta de derechos, llamada Bill of Rights. No se trata de una constitución, pues es de menor rango político que ésta, pero supone un antecedente. Así, en 1688, sube al trono Guillermo III y se establece la primera monarquía parlamentaria de Europa, aunque este concepto todavía no existe.

La prensa inglesa vivirá una situación diferente que en el resto de Europa. Desde fines del reinado de Carlos II la represión no logra frenar la aparición de periódicos políticos clandestinos, a pesar de medidas drásticas como el cierre de todas las coffee-houses. Reconocido tácitamente el principio de la libertad de expresión, a partir de ahora los periodistas ingleses se adentran en una larga batalla para asegurarse su reconocimiento jurídico. Aunque la libertad de expresión no aparecerá mencionada como tal, sí lo harán otros derechos que ayudarán a la prensa a vivir en otra situación. Se deduce la ley de Hábeas Corpus (1679), es decir, todos somos libres ante la ley hasta que se demuestre lo contrario. Esto también se aplica a los delitos de prensa. Esta defensa del individuo por encima del Estado pertenece a la nueva lógica burguesa del liberalismo. Es un principio que lleva a la democracia, y que tiene sentido precisamente en Inglaterra, donde son los liberalistas los que se encuentran detrás del Parlamento. En el año 1695 se derogó la Licensing Act y, en 1697, tiene lugar el impuesto sobre el papel. Se inaugura el modelo liberal de control de la prensa.

Análisis de la PRÁCTICA 6.

Contexto. Es un periódico inglés que podemos contextualizar en la Guerra Civil inglesa, donde la prensa está dividida en dos bandos: realista y parlamentarista. La realista, que se siente en la oposición, es mucho más agresiva. En cambio, la parlamentarista, que es la prensa de los rebeldes, es más conservadora, porque sienten que tienen el poder y que han de conservarlo.

Presentación. El escudo real nos hace pensar que se trata de un periódico realista. Sin embargo, está publicado en Londres, lo cual no es común. Normalmente, la prensa realista se publicaba en Oxford, hacia donde se había dirigido la Corte.

En cuanto al formato, podríamos hablar de newsbooks o formato un cuarto. Si el formato fuera mayor, serían necesarias más columnas. Como no las hay, deducimos que es de formato cuarto.

Con los diferentes cuerpos de letra, se pretende llamar la atención del lector. Por lo tanto, es un periódico que se vende en la calle y que, en buena medida, vende en función de lo que atraiga al lector. No obstante, también podemos deducir que el editor quiere que, aunque la gente no compre el periódico, conozca qué temas se tratan. De ahí que algunas frases sean de mayor cuerpo que otras, siguiendo un criterio de relevancia. La primera frase, The Heads of feverall proceedings, se parece a una cabecera, pero no lo es, puesto que no aparece en todos los números. Otro recurso al que se recurría era la abundancia de blanco, además del juego tipográfico. Recordemos que es un formato pequeño que se vende en la calle y que se ve obligado a llamar la atención para que se venda. Utiliza el tipo de letra más clásico porque intenta dar una imagen seria, de formalidad. El grabado no es frecuente en la prensa oficial, pero en este caso se utiliza para llamar la atención.

Contenido. Se percibe cierto esfuerzo por señalar la periodicidad de la publicación (que es del 13 al 20 de diciembre de 1641), pero también por recoger las noticias diarias (Diurnal Occurrences), lo que significa que había un interés diario por parte del público. Se hace uso de la palabra Diurnal para vender el periódico, puesto que la periodicidad sigue siendo semanal, debido a que no existen todavía los medios para que sea más frecuente. Por otra parte, se cuentan los acontecimientos (tal y como indica la palabra Ocurrences). Mientras que los periódicos políticos en Francia tenían mayor preferencia por los hechos rutinarios que por los acontecimientos, en los periódicos ingleses la prioridad reside en encontrar acontecimientos destacables.

Todas las noticias tienen que ver con el ámbito político y, sobre todo, con los hechos acontecidos en el Parlamento. Por tanto, es un periódico de información parlamentaria. Los periodistas tienen acceso al Parlamento, lo cual supone una novedad. Sin embargo, no podemos afirmar que se trate de un periódico parlamentarista, pues no hay ningún adjetivo (ni a favor ni en contra de este bando). De hecho, siendo un periódico que hace crónica parlamentaria en Londres, incluye el escudo real, lo que nos conduce a pensar que se trate de un periódico que trata de ser neutral. No obstante, el escudo lleva un lema en francés, por la afinidad del rey con Francia. La utilización de este idioma podría ser ofensivo para muchos ingleses, por las connotaciones que lleva.

Por último, el pie de imprenta nos muestra que era un periódico con licencia para publicar. Aún era necesario tenerla.

Análisis de la PRÁCTICA 8.

En 1643, los bandos estaban claramente diferenciados y la prensa debía posicionarse, no se permitía que fuera neutral. El Mercurius Civicus está impreso en Londres, por lo que podría ser parlamentarista. El hecho de que se llame Civicus nos confirma que lo es, pues está cerca del ciudadano. Además, el grabado nos indica, también, que es un periódico puritano. Probablemente se tratara de Cromwell, pero no lo podemos saber por la calidad de impresión. No obstante, el sombrero es el típico puritano y el escudo no tiene ninguna corona. Por otra parte, la baja calidad de impresión nos hace ver que se ha publicado con medios más bien pobres, por lo que parece estar más cerca de los parlamentaristas que de los realistas. Es una prensa popular, barata.

Esta numerado, hay una periodicidad, un esfuerzo por mantenerse, lo cual gusta al público. Incluso se indica el número de página, por lo que hay cierta continuidad con el número anterior.

Trata de reclamar la atención de un público londinense. Intelligencer, en inglés, no hace referencia a la inteligencia, sino a la información. La cabecera la podemos traducir como El informador de Londres (Londons Intelligencer). Utiliza el nombre común del periodista, que cada vez cobra mayor protagonismo. Lo explica en una segunda cabecera: La verdad imparcial relatada (…) a todo el Reino. Hasta ahora, la verdad se había presentado como veraz o verosímil, y ahora se presenta como imparcial, indicando que la verdad se obtiene a través de un proceso periodístico, no de un discurso ajeno al periodista.

Análisis de la PRÁCTICA 10.

El Mercurius Aulicus es la competencia directa del Britannicus, y es realista. La palabra Aulico, de origen latino, hace referencia a la realeza.

En su portada, hay menos elementos gráficos y la calidad de impresión es mayor. Probablemente su precio también se viera incrementado. Parece cubrir el mismo ámbito informativo que la Gazette: no sólo político, sino también el modo de vida del rey y los sucesos sociales acaecidos alrededor de éste. El número de página y la fecha nos indica su periodicidad (semanal) y que es de larga duración (página 1519). El término Communicating aparece por primera vez en un periódico. En la Gazette no apareció. En cuanto a la palabra affaires es de origen francés y hace referencia a la vida palaciega. Por último, en la primera frase aparece el término Rebels. Recordemos que la prensa realista es más agresiva y valorativa que la parlamentarista.

Análisis de la PRÁCTICA 13.

The London Gazette, que recibe su nombre de la Gazette francesa, se parece a ésta en que ambas tratan el ámbito de la política internacional. Además, se le da la misma importancia a todas las noticias, como podemos observar en el hecho de que se otorgue la misma longitud a todas (ver práctica 14).

Sin embargo, la gaceta inglesa difiere de la francesa en su formato. The London Gazette es el primer periódico de la historia que utiliza el formato folio antiguo o formato periódico. Lo sabemos porque utiliza dos columnas, y recordemos que el número de columnas depende del tamaño del formato. A mayor número de columnas, mayor es el formato en esta época. Y amplían el formato para llamar la atención, puesto que, aunque es una gaceta, se vende en la calle y debe competir con otros periódicos. Probablemente, sería más caro de producir que el resto, pues utilizaba más papel, pero se lo podía permitir gracias a que estaba respaldado por el rey. De hecho, se indica al principio, entre dos filetes y en un cintillo bajo la cabecera, que está publicado por la Autoridad (Published by Authority). Mientras que en Francia no era necesario explicitarlo, pues no había competencia, en Inglaterra conviene indicarlo. Por último, el diseño inglés es más atractivo que el francés.

En la columna derecha, se recoge una lista de los jefes de policía nombrados por el rey. Este tipo de información era frecuente encontrarla en las gacetas. En la columna de la izquierda, en cambio, se reproduce un edicto del rey que tiene que ver con los jesuitas. Es interesante porque, al final de la columna, se indica que el rey lleva 31 años en el poder (November 1679. In the 31 year of Our Reign), ignorando el gobierno de Cromwell (que subió al poder en 1648).

Análisis de la PRÁCTICA 12.

En esta publicación, que recoge lo acontecido entre los días 3 y 10 de septiembre de 1666, el periodista debería haber comenzado por las noticias del primer día, pues los periodistas solían mostrarlas en orden cronológico. Sin embargo, comienza diciendo: The course of this paper having been interuppted by a sad and lamentable accident of Fire in the City of London (El curso natural de este periódico ha sido interrumpido por un triste y lamentable incidente por un fuego en la Ciudad de Londres). Por primera vez, se siguen los criterios periodísticos de relevancia y actualidad. Se debe a la competencia de periódicos en Inglaterra, pues en Francia, probablemente, se podría haber ignorado o haber tratado como un suceso más. Al ser una gaceta, es decir, una publicación del rey, es necesario hablar de éste como de lo único bueno que ha traído el incidente. Esta buena noticia es que el rey ha hecho todo lo posible por ayudar a sus súbditos. Por último, en el párrafo final, se culpa a los extranjeros del fuego. Recordemos que, como en 1984 de George Orwell, el enemigo, cuanto más lejano, mejor.

IV.3. La prensa moral en Inglaterra: el modelo del Spectator. El periodista-filósofo: Defoe, Addison y Steele.

Primera edad de oro de la prensa inglesa

El siglo XVIII es, en Historia del Periodismo, inglés. A partir de ahora nos encontraremos con un periodismo de calidad y en cantidad. Es la Edad de oro de la prensa inglesa.

Como dijimos anteriormente, la Bill of Rights o Carta de Derechos, no recogía explícitamente, aunque sí tácitamente, la libertad de expresión. La primera gran batalla del periodismo inglés fue conseguir un texto jurídico por el que el reconocimiento fuera explícito. No obstante, es difícil creer que en el siglo XVIII se le diera completa libertad a la prensa. Era necesario controlarla sin recurrir a una censura directa. Al principio del reinado de Guillermo III, continuaba en vigencia la Licensing Act de 1662, que otorga al Parlamento, bajo la autoridad de la Corona, el control de las publicaciones. Sin embargo, esta ley encontraba en contradicción con el ambiente liberal que se respiraba por entonces en Inglaterra, y fue derogada en el año 1695, siete años después de la subida al trono de Guillermo III. Dos años después, en 1697, se impone el primer impuesto sobre el papel. Constituirá la inauguración del modelo liberal de control de la prensa. Este impuesto fue denominado Impuesto del Timbre, pues el papel debía llevar un sello real para ser admitido. Este papel era mucho más caro. De esta manera, se tenían controlado quién tenía la intención de imprimir algo. Lo que no se puede controlar con elementos jurídicos, se controla con elementos económicos. Ante esta situación, sólo podrán imprimir los burgueses que, contrariamente a lo que sucedía en Francia, eran quienes estaban en el poder. Este impuesto será el primero, pero no el último. En el año 1712, se promulga la primera Stamp Act, que llevará a la ruina a muchos periódicos. Los impuestos no harán mas que crecer hasta las primeras décadas del siglo siguiente, concretamente hasta 1836. En la Inglaterra del siglo XVIII, las publicaciones serán muy exclusivas. La segunda batalla del periodismo estará relacionada con este aspecto.

Por otra parte, en el año 1738 se prohibirá informar sobre los debates en el Parlamento. La tercera batalla del periodismo tendrá que ver con esta cuestión. La cuarta batalla también será de tipo jurídico, como la anterior, pues se aplicó este tipo de censura parcial al libelo. Hoy día, entendemos que se comete libelo cuando se hace un mal uso de la libertad de expresión, cuando se falta al honor de alguna persona. Pues esta idea proviene de la Inglaterra del siglo XVIII. Para evitar que se impriman determinados periódicos, los jueces recurrirán a este tipo de razones referentes al honor de las personas. En el año 1792, los periodistas conseguirán que una ley recoja cuándo se comete delito por libelo. Será la llamada Libel Act. Pero aún quedará una batalla pendiente, que será conseguir que el libelo sea delito sólo cuando la información sea falsa. Es decir, que si se falta al honor de una persona pero lo que se dice es cierto, no sea considerado como delito. Los periodistas deberán luchar mucho por conseguir que esto sea así.

Pero mucho antes, en el año 1714, sube al trono Jorge I, que nombró como Primer Ministro a Walpole, quien fue el inventor de lo que después se llamaría “fondo de reptiles”. Estos fondos estaban destinados al soborno de periódicos y periodistas. Surge ante la imposibilidad de tener periodistas oficiales como Renaudot.

Una vez conocidos los principales acontecimientos jurídicos y políticos de este siglo, podemos centrarnos en las cabeceras que existían en la Inglaterra de este siglo. Mientras que en Francia podíamos hablar sólo de tres cabeceras, en Inglaterra hablamos de tres líneas de información periodística.

1) Prensa de información general: The Post-Man (Baldwin, 1694). La información es de ámbito político, pero no está subvencionada. Es prensa independiente, no oficial. The Post-Man consiguió estar durante 30 años en la calle, sólo con pequeñas interrupciones. Esta es una novedad que merece ser destacada, pues hasta ahora los periódicos no conseguían llegar a esa edad. Por fin hay periódicos que consiguen afianzarse y encontrar su público. Además, The Post-Man tiene el mérito de salir a la calle tres veces por semana. Su editor era Baldwin, y cuando éste murió, asumió el cargo su mujer, convirtiéndose, así, en la primera mujer editora.

2) Prensa de información diaria: The Daily Courant (E. y E. Mallet, 1702), de mayor interés que el anterior porque, aunque también era un periódico de información general, su publicación era diaria. Sólo estaba impreso a una cara, según sus editores porque querían evitar la información banal, sin sustancia. Probablemente, también se debiera a que era más barato imprimir una página que dos, y a que en esa época las fuentes de información no estaban consolidadas y era difícil llenar las páginas (sobre todo, diariamente). De hecho, los editores llegaron a afirmar que hacían el periódico reuniendo la información de otras publicaciones y evitando los comentarios, las opiniones. Será un periódico estrictamente informativo, instituyendo un nuevo concepto de la información, un nuevo modo de hacer periodismo que se basará en la información política sin comentarios. En el contexto político de la Inglaterra del siglo XVIII, un periódico así tendrá sentido por la pluralidad política que existe. El Daily Courant recogerá esta pluralidad.

3) Prensa de información especializada o prensa para mujeres: Ladies Mercury (1693), un periódico hecho por mujeres y para mujeres, pero todas ellas de clase alta. En Inglaterra se daba esa excepción social de un grupo de mujeres instruidas y con capacidad para llevar adelante un periódico. ¿Qué temas se trataban?

“Todas las preguntas relativas al amor, etc., deseamos que sean enviadas al Café Latino en Ave Mary-Lane, a la Sociedad de las Damas, y prometemos que serán semanalmente contestadas con todo el celo y la suavidad propias de este sexo”. (Ladies Mercury, 1693).

En estos periódicos, la noticia no está previamente dictada como en la Gazette de Francia. El periodista debe buscar la información. Es un periodista más parecido a nuestro concepto actual.

Un contemporáneo describiendo a un periodista inglés: “Corría de café en café recopilando informaciones, se colaba en los juicios en la Old Bailey si había un caso interesante, luego, quizás obtenía permiso para entrar en la galería de Whitehall y apercibirse de qué aspecto tenían el Rey y el Duque…”.

En cuanto a los acontecimientos noticiables, son aquellos que se alejan de lo cotidiano, al contrario de lo que sucedía en Francia, donde las noticias hablaban de sucesos rutinarios.

“Noticias, raras, nuevas, verdaderas noticias, delicadas, horribles, sangrientas noticias de Francia e Irlanda, no habéis oído nada igual desde que nacisteis” (The True Protestant Mercury, 1689).

Este tipo de periodismo dará lugar a la prensa moral, que es otro modelo como lo fue el de la prensa oficial o el de la prensa popular. Se trata de una iniciativa privada, es decir, son los editores quienes asumen los riesgos jurídicos y económicos y quienes deciden sacar adelante el periódico. Si en Francia vimos el propotipo del periodista-siervo con Renaudot, en Inglaterra surge otro tipo de periodista, el periodista-filósofo. Este nuevo modelo de periodistas tratará de influir en el imaginario colectivo, en la ética de la sociedad. Los mejores intelectuales de la época (tanto filósofos como literatos), escribieron en prensa. Mientras que en Francia el descrédito de los periodistas del siglo XVII supuso la abnegación del periodismo por parte de los ilustrados en el siglo XVIII, en Inglaterra sucede todo lo contrario. El reconocimiento hacia los periodistas ingleses del siglo XVII era tal, que en el XVIII fueron los intelectuales quienes quisieron llevar a cabo la labor periodística.

The Review (Daniel DEFOE, 1704).

The Tatler (Richard STEELE y Joseph ADDISON, 1709).

The Female Tatler (M. DE LA RIVIERE, 1709).

The Spectator (Richard STEELE y Joseph ADDISON, 1711).

The Examiner (Jonathan SWIFT, 1710).

Steele y Addison fueron editores tanto de The Tatler (1709) como de The Spectator (1711), sólo que mientras que Steele se entregó más en el primer periódico, Addison lo hizo en el segundo. The Spectator recogía, día tras día, una supuesta conversación, que va girando en torno a diferentes tópicos y protagonistas, en un café de Londres. Y se trataba de un café porque este lugar solía ser el lugar donde se leían los periódicos (en muchas ocasiones, en voz alta). En The Spectator se adelantaba lo que sería el debate que se daría tras la lectura del periódico. Este recurso constituyó una buena opción para sacar un periódico a diario. Además, al recoger la pluralidad de opiniones que puede haber en cualquier conversación, recogía también la pluralidad política que se vivía en Inglaterra. Y es que esto fue posible en el país anglosajón, no en Francia ni en España.

The TATLER The SPECTATOR

Steele y Addison, 1709-1711;

Tres números por semana;

4 páginas;

Steele es el autor de la mayoría de los números: tras escribir varios años para The London Gazette, decide editar un periódico distinto;

The Tatler desaparece en pleno éxito cuando sus editores deciden editar un nuevo periódico. Addison y Steele, 1711-1712;

Diario;

2 páginas;

Addison es el autor de más de la mitad de los números;

la tirada se situó entre los 3.000 y los 10.000 ejemplares, contando con numerosos suscriptores;

The Spectator desaparece en pleno éxito al no poder hacer frente a la Stamp Act.

Los temas que trataban en este tipo de prensa moral del siglo XVIII estaban basados en la verdad basada en la experiencia y en la ciencia, pero además, tratándose de un siglo más laico, ampara cierta libertad para la mujer (siempre dentro del matrimonio), como la instrucción o el matrimonio libre frente al concertado. Hablando sólo de este tipo de temas morales, The Spectator consiguió estar un año en la calle, vendiendo en torno a los 10.000 ejemplares diarios.

Apuntes: Historia del Periodismo Universal (II)

LA PRENSA POLÍTICA EN EL SIGLO XIX.

La prensa política nace en los focos de disidencia, de manera que el periodismo alternativo que nace en el siglo XVII se mantiene durante el siglo XVIII y aún es importante en el XIX. Su intencionalidad es política, aunque así ocurre en todos los tipos de penresa. Por tanto, para definirla, diremos que es la prensa realizada por individuos o grupos políticos con un objetivo más político que económico, es decir, con una intencionalidad política más que prioritariamente económica. En cuanto a la prensa de negocios, sucederá al contrario, ya que será la prensa realizada por individuos o grupos económicos y con una finalidad preeminentemente económica, y de manera secundaria, probablemente, política. Se da en tres enclaves geográficos principales: Francia, Inglaterra, y Estados Unidos.

El poder es diferente a siglos anteriores y la representación del mismo también lo será.

Francia Leer el resto de esta entrada »