Apuntes: Historia del Periodismo Universal (II)

LA PRENSA POLÍTICA EN EL SIGLO XIX.

La prensa política nace en los focos de disidencia, de manera que el periodismo alternativo que nace en el siglo XVII se mantiene durante el siglo XVIII y aún es importante en el XIX. Su intencionalidad es política, aunque así ocurre en todos los tipos de penresa. Por tanto, para definirla, diremos que es la prensa realizada por individuos o grupos políticos con un objetivo más político que económico, es decir, con una intencionalidad política más que prioritariamente económica. En cuanto a la prensa de negocios, sucederá al contrario, ya que será la prensa realizada por individuos o grupos económicos y con una finalidad preeminentemente económica, y de manera secundaria, probablemente, política. Se da en tres enclaves geográficos principales: Francia, Inglaterra, y Estados Unidos.

El poder es diferente a siglos anteriores y la representación del mismo también lo será.

Francia
• Luis XVI (1774-1792). Heredero de la dinastía Borbón. Con él se cierra la etapa absolutista, a través de su guillotinamiento tras la Revolución Francesa (1789). Es la imagen del inmovilismo de la monarquía francesa previa a la Revolución.
• Luis XVIII (1815-1824). Una vez caído el Imperio napoleónico, tiene lugar la I Restauración francesa, con la vuelta de la monarquía al poder, a pesar de la Revolución y del código jurídico que ésta había conllevado. El regreso de la monarquía tiene lugar con la continuación de la dinastía borbónica, aunque no en la persona de Luis XVII, que murió en prisión. En las imágenes de estos reyes volvemos a ver la ostentación del poder a través del lujo. Da la impresión de que no aprendieron nada de la Revolución.
• Carlos X (1824-1830). Es el último rey de la dinastía Borbón, pero no murió en el trono, sino que se vio obligado a abdicar debido a las revoluciones burguesas que azotaron este siglo (1820, 1830, 1848). Sin embargo, el triunfo de esta revolución fue efímero, ya que al producirse un nuevo vacío de poder, se buscó a un nuevo rey procedente de otra dinastía: los Orleans, también de origen francés.
• Luis Felipe de Orleans (1830-1848). Le llamaban el rey ciudadano. Suprimió muy pronto los principios constitucionales que se estaban intentando establecer debido al magnicidio que sufrió. También era conocido como el rey burgués, ya que con él vuelve el absolutismo, aunque algo más moderado. En 1848 tendrá lugar una nueva Revolución. En esta ocasión, los franceses deciden salir adelante sin rey. Quedará, así,instituida la II República francesa, que tendrá en cuenta el sufragio universal masculino.

• Luis Napoleón (1848-1870). Pronto dará un golpe de Estado y se convertirá en emperador. Su filosofía política es una mezcla de romanticismo, de liberalismo autoritario, y de socialismo utópico, aunque en los últimos años fue insigne defensor del tradicionalismo y de la civilización católica. Quiso significar una reparación frente al anticlericalismo y el ateísmo de la Revolución Francesa. Tuvo una política de expansión de la civilización clásica que creía Francia representaba, frente al surgimiento de Alemania y Estados Unidos, potencias emergentes de tipo protestante.
• Luis XVIII se ordena retratar ejerciendo su poder, gobernando, lo cual era una acción que los reyes anteriores no se vieron obligados a demostrar.

España
• Fernando VII (1813-1833). La revolución burguesa también llega a España, culminando con la Constitución de 1812 creada en las Cortes de Cádiz. Vuelve al trono Fernando VII, que restablece un absolutismo aún peor que el anterior. Será la década ominosa. Muere sin descendiente masculino, y hay dudas sobre si ejercer o no la ley sálica.
• Isabel II (1833-1868). Con ella llegaron los liberales al poder.
• Amadeo I (1870-1873). Llega al poder tras la segunda revolución española, la Revolución de la Gloriosa. Parece que se repite en España la historia de Inglaterra y Francia.
• Alfonso XII (1873-1885?). Se restaura la monarquía en la dinastía Borbón.
La monarquía española ha perdido su carisma entre el pueblo en un momento en que el carisma es más importante que, incluso, el poder mismo. Son reyes a los que sostienen las masas populares.

Inglaterra
• Guillermo III (1668-1702).
• Ana (1702-1714).
• Jorge I (1714-1727).
• Jorge II (1727-1760).
• Jorge III (1760-1820).
• Jorge IV (1820-1830).
• Guillermo IV (1830-1837).
• Victoria (1838-1901).
Nos encontramos con unos reyes parecidos a los franceses en la imagen, pero no se trata de la vuelta del absolutismo, no se trata de mostrar una imagen interna, sino externa. Nos hallamos en plena época imperialista y es necesario mostrar ese poder en el exterior.

Evolución comparada-contextualizada de la prensa en el siglo XIX
Se trata de un cambio de era, la entrada en la Edad Contemporánea.
El cambio fundamental lo encontramos en la sociedad: surge una sociedad de clases frente a la sociedad estamental que existía hasta entonces. Tiene lugar una revolución demográfica, que produce un aumento de la población. Se debe a que crece la esperanza de vida gracias a las nuevas condiciones económicas: se come mejor, se vive mejor, se vive más tiempo, se tienen más hijos. Pero la principal diferencia entre uno y otro tipo de sociedad es que en la segunda era imposible pasar de un estamento a otro, es decir, el que nacía pobre, lo seguía siendo para siempre. Con las clases sociales depende del capital acumulado por cada individuo. Este aumento demográfico se ve reflejado en la emigración hacia las ciudades. Hay mucha movilidad. Aumenta el número de personas que pueden leer periódicos. Una de estas clases sociales, el proletariado, desarrolla una nueva ideología: el socialismo utópico, que acaba desembocando en el marxismo y el anarquismo. Esta teoría política será al proletariado lo que el liberalismo fue a los burgueses, y el absolutismo a los reyes.
Desde el punto de vista económico, el siglo XIX tiene dos revoluciones industriales. La primera da comienzo en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVIII. Colocamos su fin en torno a 1870. Estaba basada en la producción del hierro, que se destinó básicamente a la creación de vías para el ferrocarril. A los editores se les abre un gran mercado: pueden llegar a más gente y más lejos. La segunda revolución industrial tendrá relación con la electricidad. La creación en serie que ya se había iniciado, se multiplica.

Cuando termina la era de las revoluciones, vuelve el absolutismo político durante 35 años más, a partir de 1815. Pero es un absolutismo continuamente acorralado por las revoluciones que se sucederán a lo largo del siglo, en 1820, 1830 y 1848. El liberalismo se considera consolidado en toda Europa en 1850. Los liberales ya se encontraban en Inglaterra y, por supuesto, también en Estados Unidos. Pero pronto llegará el proceso de democratización, a raíz de la reclamación de poder del proletariado. A través del sufragio censitario, esta clase social se irá acercando poco a poco al poder, mediante un pacto gradual que hacen con los liberales. A finales de siglo, se conseguirá el sufragio universal masculino (el femenino llegará más adelante, como en España en 1833 con la II República).

Todo lo que nos va a ocupar a lo largo de este siglo, además de la prensa política, será la prensa de negocios. En cuanto a la prensa radical, será la predecesora de la prensa socialista. Será el mismo tipo de prensa con distinto nombre.
En Inglaterra, con los liberales en el poder, encontramos prensa de negocios burguesa, además de una prensa radical, y otra que le hará oposición: será la prensa socialista, la prensa obrera.
En Francia, si hasta el final de siglo no se halla el triunfo del liberalismo, encontraremos una prensa de negocios popular, y también burguesa. A finales de siglo, con la consolidación liberal, encontramos la prensa socialista.
En Estados Unidos, encontramos prensa de negocios popular, y prensa de negocios de calidad, que será burguesa. No habrá prensa obrera.
VI.1. La prensa burguesa en las revoluciones liberales del XIX.

El siglo XIX está lleno de paradojas, lleno de tensiones entre grupos diferentes. En la Europa continental perduran formas de poder del siglo XV y XVI (absolutismo), pero la estructura económica y social ha cambiado, lo que hace que haya una tensión difícil de resolver, por ello será un siglo lleno de paradojas que harán estallar revoluciones y en periodismo dará lugar a cosas curiosas. Nos centraremos en la primera mitad del siglo XIX en Francia.

De la Restauración borbónica a la Revolución de 1830
En 1815 cae Napoleón. Hay una alianza que decide restaurar a la dinastía Borbón en el trono. Sube al poder Luis XVIII, “El deseado”. Se buscará un compromiso y una fórmula de pacto entre liberales y no liberales: Luis XVIII posibilita el Régimen de Carta Otorgada, el rey otorga el derecho a los demás pero él está excluido de esa Carta.
Con respecto al marco jurídico de la prensa, en la Carta Otorgada no se reconoce explícitamente el derecho a la libertad de expresión, pero se recogen una serie de derechos que la amparan. La primera reacción es la autorización previa, la censura y severos castigos, pero también una “caja de amortización”, una especie de impuesto por el que se hace pagar a los periódicos una especie de multa, ya que de una manera u otra se la iban a cobrar. El pago de esta multa será constante y provocará la asfixia económica de los periódicos.
En 1818, nace la Société d´Amis de la Liberté de la Presse, y el Estado fue permisivo con ella y no la hace desaparecer, aunque impuso medidas de control. Aparece, también, una prensa de oposición al poder. La prensa tiene tanta “libertad” como para hacer prensa de oposición, algo impensable en el XVIII. Así, encontramos:
? Prensa burguesa: Le Constitutionnel y Le Journal des Débats.
? Resistencia conservadora (ultrarrealista): Le Conservateur y la Gazette de France.
? Prensa política/literaria: Le Globe, Le Temps y Le National.
Los periódicos son más fuertes, y si el rey quiere el favor del vulgo no puede ir contra la prensa, pues ésta se ha ganado el apoyo del pueblo. Además, los periodistas ya son profesionales y ésta es su forma de ganarse la vida. Por lo tanto, será más difícil callarlos. También los monarcas obtienen beneficios de la prensa: el rey ya no se permite el lujo de tener una prensa oficial, pero sí tener a una parte de la prensa a su favor. Los editores, al ser ricos, comparten su ideología con el monarca, por lo que nacen periódicos a favor del gobierno, y no hace falta perseguir tanto a los periodistas. De este modo, podemos afirmar que, durante la primera parte del XIX, hallamos en Francia una pluralidad de prensa en plena época absolutista.
En 1819, aparece la Ley Sarre, que modera un poco las medidas de control anteriores. Hay una breve era liberal: fin de la autorización previa –sólo se exige a los editores una fianza– se definen los delitos y se constituyen juicios por jurado.
En 1824, sucede en el trono a Luis XVII un pariente suyo, Carlos X, que representa el ultrarrealismo (algo que va más allá del absolutismo), cuyo movimiento artístico correspondiente sería el romanticismo.

Pero las fuerzas liberales no están totalmente aplastadas y reaccionan en el año 1830. Es la revolución de julio, que quita del trono a Carlos X. Es la prensa quien lanza al pueblo a las barricadas y les sirve de movilización. La Revolución de Julio fue el triunfo de los periódicos.

¿Un descanso?

El inicio del modelo liberal de prensa en Franca (1830-1848)
La revolución no triunfa en los términos esperados por los liberales, aunque sube al trono un rey propuesto por ellos, Luis Felipe de Orleans, “El rey ciudadano”. Éste no realiza una constitución, sino que amplía los derechos de la Carta Otorgada de Luis XVIII: la nueva Carta abole la censura y se instituye el juicio por jurados, aunque se multiplicaron los procesos contra los grandes periódicos de las dos oposiciones.
El atentado Fieschi (1835) contra el rey es el pretexto idóneo para aprobar leyes restrictivas contra la prensa: duplican la fianza, incrementan los delitos (ataques al rey y al gobierno) y recuperan la censura para los grabados satíricos (Le Caricature). Da comienzo la primera Edad de Oro del periodismo francés.
El capitalismo ha irrumpido en Francia y el rey permite que la primera revolución industrial llegue a Francia, aunque con un siglo de retraso con respecto a Inglaterra. A partir de aquí, se extenderá por el resto del continente. Cuando hay fábricas, hay obreros; cuando hay obreros, nace la prensa obrera.
Girardin y Dutacq son socios capitalistas que quieren sacar un periódico común. Pasan meses pensando en qué tipo de periódico hace falta en Francia y anuncian la fecha de salida el 1 de julio de 1836. En el último momento, rompen su relación por el modelo que quiere cada uno (una sociedad económica que se rompe por términos editoriales) y cada uno saca a la calle su periódico:
Dutacq: Le Siécle; prensa política (ya la hay burguesa y socialista)
Girardin: La Presse; prensa de negocios (información y publicidad) toda una novedad.

La Revolución de 1848: un espejismo de libertad
La prensa política vive en Francia sus mejores momentos, pues tiene suficientes argumentos para atacar al régimen establecido. Si anteriormente se había dicho que los periódicos habían estado implicados en la Revolución de 1830, se observa con más claridad en la de 1848, cuando tiene lugar una nueva oleada de revoluciones liberales por toda Europa.
La Revolución de 1848 es una revolución directamente instada por los periódicos (con excepción de los realistas), que convocan una manifestación para febrero de 1848, en contra de las medidas de control. La lucha política continúa: los periódicos entablan un combate a muerte contra Guizot (primer ministro), quien, un año después, prohíbe un “banquete” de protesta convocado por la prensa liberal. En muchos barrios surgen barricadas y se combate. El rey trata de sofocar la manifestación e, incluso, amenaza con enviar al ejército. La mayoría de los periódicos se echan para atrás, pero los que menos tenían que perder siguieron hacia adelante, como Le Siècle. En 1848, los obreros alcanzan, por primera vez en Europa, cierta visibilidad política. Tienen concepción de clase obrera, tienen algo que decir.
El rey abdica y vuelve a producirse un vacío de poder. Ya no se podía acudir ni a los Borbones ni a los Orleans, lo que conduce a Francia a adentrarse en su II República, que permite el sugrafio universal masculino. Mientras se celebran las elecciones, se convoca un gobierno provisional en el que se encuentran dos periodistas: Marrast (director de Le National) y Flocon (director de La Rèforme). ¿Es éste el cuarto poder que se vislumbraba? No, porque pertenecen al poder ejectuvo. El periodismo cae bajo la órbita del partidismo, los periodistas son ahora políticos y viceversa: ambas actividades están entrelazadas.
Las promesas de democratización del nuevo régimen favorecen el reconocimiento de la libertad de prensa. Se suprime el timbre y la fianza y se restablece el jurado. Esto supone un nuevo “boom”, como en 1789: periódicos políticos de todas las tendencias. La prensa política vive su edad de oro, tanto en cantidad como en calidad. No obstante, se trata de un espejismo de libertad, ya que la II República Francesa no dura mucho.

VI.2. La prensa obrera radical: los intimbrados de la Revolución Industrial inglesa.

La prensa política burguesa no tendrá mucho sentido en Inglaterra, donde hace tiempo que los liberales están en el poder, y no es necesaria una prensa que les sirva de altavoz. Habrá otro tipo de prensa política: la prensa obrera radical, es decir, la prensa de esa nueva clase social que lleva muchos años en Inglaterra, que es donde encontramos un mayor número de obreros y donde más concienciados están. Alrededor de 1830, Marx se encontraba en Londres, escribiendo en diferentes periódicos para ganarse la vida. Escribe, concretamente, en un periódico sensacionalista norteamericano en el que se dedicaba a escribir sobre política.

Origen y expansión de la prensa obrera inglesa (1802-1836)
En 1824, Jorge IV permite las trade unions, una organización a caballo entre la estructura gremial y el sindicalismo. Constituyen una realidad innegable en el panorama político inglés. En 1832 y 1838, se producen dos ampliaciones de la Carta de Derechos. Inglaterra continúa sin una constitución, a pesar de que la Carta se va ampliando progresivamente. En 1838, se recoge algo parecido al sufragio universal. En realidad, es un sufragio universal muy amplio, y masculino. Sin embargo, también hay un incremento de los impuestos sobre la prensa. Ya en 1819, a través de las Six Acts, o Leyes de la mordaza, hubo una drástica reducción de cabeceras. Hay un control exhaustivo muy restrictivo.

PRÁCTICA 1. Weekly Political Register
Se trata de prensa política obrera. El tamaño de los periódicos comienza a menguar de nuevo. Mientras que en The Times encontrábamos el tamaño folio, la prensa política vuelve a tamaños más pequeños. Tiene que ver con el coste de la producción. Es una publicación más barata. La cabecera ocupa la mitad de la página, incluyendo hasta la cita. Se trata de una cabecera sobredesarrollada. Este ejemplar, sin duda, se vende en la calle. Se pretende vender la autoridad de quien escribe, como ya veíamos en la prensa política de la Revolución. Además, encontramos el nombre del editor en la misma cabecera. El periódico pertenece a William Cobbett, el primer periodista obrero de esta época. En cuanto al grabado, sorprende encontrarlo aquí. Es un grabado artesano, y no artístico. Resulta muy tosco, como el de la prensa de origen. Seguramente se hizo así deliberadamente, para dar una imagen de prensa popular, de ser un grabado popular, ya que es inusualmente grande. Formaba parte de la cabecera de todos los números. No conocemos su significado, es difícil de descifrar. La composición está muy elaborada, es así desde The Spectator, con un módulo horizontal y otro en vertical, a dos columnas. Este periódico debió pagar grandes impuestos, y de ahí su precio: un chelín, que equivale a diez peniques. Se vende por un valor equivalente a lo que se paga de impuestos. No puede ser más barato.
En cuanto al contenido, es una publicación diaria. Hace uso de una cita de Paine, un panfletista de Estados Unidos que instaba a la independencia norteamericana. En la Inglaterra del siglo XIX ya se habla de los fallos del sistema liberal. Hemos vistos citas anteriormente, pero ésta es más larga, es de un utor contemporáneo y utiliza la misma lengua del lector. Con las citas en latín, el editor aludía al público culto. En este caso, no ocurre así. A continuación, le sucede una carta, redactada tres días antes de su publicación, por lo que no es información de actualidad lo que encontramos, sino un análisis, un comentario político. Cobbett llamó a Mr. Frederick Propserity Robinson, y se le acabó conociendo como tal. El tono de la carta es sarcástico y su registro no es culto, pero tampoco popular, aunque utiliza expresiones coloquiales. En cuanto al sentido de esta carta, además de pedirle a Mr. Frederick que se vaya del poder, critica el sistema político liberal, y no la actuación concreta de este político. Se prevé otro tipo de organización política, y se comienza a hablar de sistema en pleno siglo XIX.
Este periódico se dirige a los obreros. Sin embargo, su precio es demasiado elevado, inasequible para esta clase social. Para que los destinatarios reales sean los mismos que los destinatarios virtuales, o deseados, es necesario lanzar el periódico libre de impuestos, de manera que el precio de cada publicación se reduce a dos peniques. Es el primer periódico obrero que consigue un éxito reseñable gracias a esta acción. FIN DE LA PRÁCTICA.

William Cobbett, considerado maestro y predecesor de los “intimbrados” lanza el Weekly Political Register (1802), considerado como el primer periódico obrero y popular. Tuvo bastante éxito (40.000 ejemplares diarios). Es el primero que se atreve a bajar el precio a dos peniques en 1816, eludiendo los impuestos. Otros periódicos políticos son The Examiner (magazine), John Bull (divorcio de Jorge IV) y The Westminster Review (que inaugura prensa política radical). Hasta ahora, la prensa inglesa era demasiado cara (7 peniques). Era una prensa hecha y dirigida a las élites sociales. Pero todo cambia con la prensa radical, que se niega a pagar impuestos. Es prensa popular, progresista y obrera. La distribución es propia y paralela. En 1836, su circulación semiclandestina superaba, con mucho, la de la prensa legal, la prensa burguesa. Además del periódico de Cobbet, existieron otros, como el Republican de Carlile, el London Dispatch y el Poor Man’s Guardian de Hetherington, o el Weekly Police Gazette, el Nothern Star, el Reynold’s News o el Voice of the people. Esta nueva generación de editores que se niegan a pagar impustos y que sacan sus periódicos a la calle con precios muy reducidos, reciben el nombre de intimbrados. Es un prodigio económico, ya que sus costes de producción siguen siendo elevados a pesar de no pagar impuestos. Entonces, ¿cómo se consigue que el periódico sea viable?

Condiciones de producción y difusión de la prensa obrera
El capital inicial necesario para fundar un periódico radical era muy pequeño. El papel será el más barato, y el de peor calidad. A eso se debe que se conserven tan pocos ejemplares de este tipo de prensa. Además, se reduce el tamaño. No obstante, el papel sigue constituyendo un importante gasto de producción.
Los periódicos no se imprimían en prensas de vapor, sino manuales. Utilizarán las máquinas desechadas por la prensa burguesa. Se reutiliza la vieja maquinaria manual y se imprime como se imprimía la prensa política del siglo XVII.
En cuanto a la mano de obra, nadie cobra en el periódico. La figura profesional del periodista desaparece. El periódico está escrito por redactores voluntarios que quieren que su voz se oiga. La diferenciación entre editor y redactor que encontrábamos en el Times desaparece en esta prensa, que se nutre de reportajes de carácter voluntario presentados por los lectores.
También se ahorra en la distribución, evitando el uso del ferrocarril para ello. Son periódicos locales, y se venden en la calle, de mano en mano, a través de círculos sociales y de vendedores ambulantes que lo hacían voluntariamente. Los vendedores callejeros se reclutaban entre la masa de parados.
Si repasamos todos estos puntos, el único coste será el del papel. Esta prensa consigue subvertir la estructura periodística del siglo XIX inglés. Consiguen burlar las principales medidas de control económico, y ser los periódicos más vendidos y más leídos.
Hasta 1836, el período de los intimbrados es un período de éxito. Los intimbrados ofrecen a sus lectores un compromiso ideológico, y así consiguen mantenerse exclusivamente con la venta, y con muy poca publicidad comercial, en contraste con la prensa burguesa. El periodista es, a la vez, portavoz y presentante de la clase obrera. Los bajos costes permitieron que la propiedad de algunos periódicos recayera en la clase trabajadora. Pero, ¿cómo se consigue un mercado que, hasta la fecha, no había existido? Habrá que combinar esa conciencia de clase con un mayor impacto visual, a través de la tipografía, la organización del espacio, los grabados. Se recupera el elemento popular.

Hetherington, el padre de los intimbrados
Henry Hetherington fue el autor más destacado de los intimbrados. El primero fue William Cobbett. Volvemos a encontrar la palabra poor en una cabecera (Poor Man’s Guardian). Sin embargo, una vez más, el editor es el guardián del pobre, y no el pobre. Nos recuerda a Marat y su L’Ami du Peuple. En 1831, Hetherington lanza el primer periódico obrero inglés, The Poor Man’s Guardian, cuto subtítulo era: “Establecido contra la ley, para colocar el poder de la realidad sobre la fuerza de los decretos”. Algunas publicaciones lo imitaron. Es un periódico célebre, por ser el más vendido. A pesar de que Hetherington estuvo en la cárcel, los jueces encontraron su periódico estrictamente legal. Se acogen a las normas superiores, que son liberales y progresistas en principio, y les parece una contradicción atacar a estos periódicos cuando hay leyes que los amparan, como la legalidad de los trade unions o el sufragio universal. El número 159 (1834) decía: “Este periódico, después de sufrir una persecución de tres años y medio de duración en los que no menos de 500 personas han sido condenadas a la cárcel por venderlo, ha sido declarado por el Tribunal Supremo como publicación íntegramente legal”.

En la cabecera del periódico, encontramos un grabado, realizado con una máquina manual, que contiene en sí un lema: Knowledge is power (El conocimiento es poder). Hace referencia al socialismo utópico, que creía en la formación de los obreros para alcanzar el poder.

Hetherington, director del Poor Man’s Guardian, prometía a sus lectores…
“…todas las gemas y los tesoros, la alegría, el jolgorio, las noticias y los sucesos de la semana… Informes confidenciales de la policía, asesinatos, violaciones, suicidios, incendios, mutilaciones, funciones teatrales, carreras, boxeo y toda suerte de accidentes de tráfico acuático y terrestre. En suma, estará repleto con toda clase de diabluras que faciliten su venta… Nuestro objetivo no es ganar dinero, sino derrotar al gobierno”.
El sensacionalismo se encuentra al servicio de la causa ideológica, lo cual no deja de resultar curioso. Se recupera un mercado perdido para el periodismo, un mercado que había quedado ajeno a su desarrollo. Algunos periódicos vendían 40.000 ejemplares diarios, pero su difusión era aún mayor debido a la lectura en voz alta. Recordemos que cuando The Spectator vendía 10.000 ejemplares diarios, lo considerábamos un rotundo éxito, al igual que ocurría con los 15.000 ejemplares semanales de la Gazette. En esta época, The Times vendía, también, 10.000 ejemplares diarios.

La ofensiva del gobierno
La consecuencia de este éxito es el aumento de la demanda: es necesaria una mayor tirada, lo que conlleva mayores gastos, aunque también mayores beneficios. El periodismo tiende a expandirse y la difusión llega a cruzar los límites locales. Por esa razón, necesitará hacer uso del transporte, y aumentarán los gastos. Al final, esta prensa morirá de éxito. O, al menos, estará amenazada de muerte, incluso antes de que el gobierno comience su ofensiva.
Las principales medidas consistirán en el aumento de la persecución policial y de las penas para los lectores de prensa sin el sello oficial. Sin embargo, esta persecución no sirvió de mucho, ya que, incluso los jueces son más cercanos a los editores obreros que a las medidas gubernamentales.
Otra medida que sí tendrá relativo éxito será la de lanzar un periódico subvencionado, una prensa barata y legal. Se realizará a través de la Society for the Diffusion of Useful Knowledge. La publicación recibe el nombre de The Penny Magazine (1832). Será una revista de información general, financiada por el gobierno para culturizar a los obreros. En cambio, sus lectores eran de clase media; preferían una literatura más divertida. Lo de “Penny” era simbólico: lo que valdría el periódico del futuro, accesible para la mayoría. Lo que trata de difundir esta sociedad será useful knowledge, conocimiento útil, que se opondrá al difundido por el obrero, y que se basa en el conocimiento necesario para el funcionamiento de las máquinas. Será una revista, semanal, y que costará sólo un penique, ya que es un periódico financiado, subvencionado por el gobierno, por lo que no pagará impuestos. No será a base de empeorar la calidad de producción.
PRÁCTICA 2. The Penny Magazine
Lo que más nos llama la atención de esta portada es el grabado, que en algunas ocasiones fue a color. Servía para ilustrar la información, pero también como coleccionable, para colgarlo en la pared a modo de cuadro. Por esa razón, su tamaño es tan grande, formato folio antiguo. A veces, salieron portadas en horizontal.
La publicación era semanal, es un magazine, una revista. Salía los sábados, al igual que la prensa obrera, ya que pretendía competir con ella. Además, tenía cierta continuidad (es el número 287). Surgió en 1832 y aún se mantiene en 1838. En cuanto al contenido, es una descripción completa, casi académica, de un país. Éste es el conocimiento útil, ese conocimiento útil de la Society Diffusion of Useful Knowledge. No importaba que fuera, en cierto modo, sensacionalista, si eso le servía para ser popular. FIN DE LA PRÁCTICA.

PRÁCTICA 3. The Penny Magazine
Es una portada a modo de cómic. También se puede considerar un cártel, que al igual que los grabado anteriores, se puede recortar y colocar en la pared. Aunque en la fotocopia no lo podemos apreciar correctamente, lo más probable es que haya una relación entre viñetas, aunque también podría ser una especie de sumario, a través de imágenes. Ya sabemos que el uso de las imágenes se da para atraer a un público popular. Es una vieja estrategia que ya conocemos.
El contenido de estas viñetas es de tipo satírico: podemos ver a unos monos leyendo, a una persona que se cae de un andamio por estar leyendo y a otra a la que le meten un libro por la boca. Se burla de ese afán de la prensa obrera por instruir a los obreros. FIN DE LA PRÁCTICA.

Este tipo de periodismo no significó el fracaso de la prensa obrera, aunque tuvo bastante éxito. Sin embargo, si tenemos en cuenta, además, las medidas de control, nos parece más comprensible la disminución del número de cabeceras pertenecientes a la prensa obrera. No obstante, la medida de mayor éxito, por parte del gobierno, consistió en bajar los impuestos (en 1836), para así frenar el desarrollo potencial de la prensa obrera a través de las leyes del mercado. Se da la paradoja de que, en un sistema liberal, no hay impuestos para la prensa. Uno de los objetivos centrales d ellos impuestos de prensa (excluir a la prensa radical, pobre) se consiguió solamente con su abolición. De este modo, la prensa burguesa, que sí pagaba los impuestos, ve cómo van aumentando sus beneficios. Llega un momento en el que los impuestos son tan bajos que, incluso, pueden ser pagados por la prensa obrera, y muchos editores cayeron en esta trampa, ante la tentación de abandonar su condición de clandestinidad. La reducción del impuesto sobre los auncios propicia un aumento del 25% en la publicidad; la rebaja de un 75% del impuesto del timbre, la proliferación de los diarios de provincia. Para 1837, la prensa radical, o había aceptado las tasas o había desaparecido. Tuvo que subir el precio de uno a cuatro o cinco peniques. El precio de la prensa obrera aumentó y el de la burguesa disminuyó. Era el fin de los “intimbrados”, aunque no el de la prensa obrera clandstina. Una gran parte del mercado se desplazó a los periódicos de calidad, aunque la prensa obrera mantuvo la fidelidad de su público. Crean el primer mercado popular de prensa.

El fin de la prensa obrera según Curran
El gobierno utilizó las fuerzas del mercado como sistema de control. La decadencia de la prensa radical se debió a la comercialización de la prensa popular, es decir, al complejo sistema de controles institucionalizados por la consolidación de la prensa capitalista. El elemento crucial del nuevo sistema de control fue la importancia que adquirió la publicidad: los periódicos dejaron de ser viables sin su apoyo y los anunciantes se convirtieron en una nueva autoridad de facto. Cuando se legalizó la prensa obrera, ésta comenzó a tener anunciantes. Sin embargo, éstos preferían publicitarse en la prensa burguesa. Y es que el primer impuesto que se eliminó fue el de la publicidad.
En cuanto a los contenidos, la prensa burguesa seguirá la lógica de adaptarse a su nuevo público, de manera que éste será mucho más heterogéneo. Encontramos, aquí, los inicios del sensacionalismo. El periodismo obrero también tendrá que adaptarse, y para ello deberá minimizar las cuestiones ideológicas (o, al menos, el radicalismo de éstas). La prensa obrera que logró mantenerse, lo hizo porque se acogió a algún partido político, en especial el laborista, o a algún sindicato. Solía distribuirse por suscripción y no se cobraba por ella. Otra salida posible, que no tan frecuente, fue la de convertirse en un periódico popular, que no obrero, que llegaba a rozar los límites del sensacionalismo.

Conclusiones
El sistema estatal de control de la prensa sucumbió frente a una firme prensa radical.
La reducción de los impuestos frenó, pero no evitó, el desarrollo de la prensa radical.
Se produjo una transferencia creciente de la propiedad y el control de la prensa popular de la clase obrera a empresarios capitalistas.
A mediados del siglo XIX, se instaura un nuevo sistema, más eficaz, basado en fuerzas económicas despiadadas de las que, a diferencia de la legislación, uno no podía evadirse. Esa frustración de la política liberal se convirtió en un éxito para la economía liberal, ya que se establecen las leyes del mercado.

[CURRAN, James: “Capitalismo y control de la prensa”, en J. Curran y otros: Sociedad y comunicación de masas, México: F.C.E., 1981, pp. 221-261.]

VI.3. La prensa, cuarto poder. El Affaire Dreyfus.
En 1848, una vez terminada la revolución, se proclama la II República en Francia. De haber durado más tiempo, habría llevado a Francia a la vanguardia a niveles políticos, pues su Carta ya contemplaba el sufragio universal.
Se proclamaron elecciones, y las ganó Luis Napoleón, sobrino del emperador, que se convirtió, así, en presidente de la República. Pero en el año 1851, da un golpe de Estado que provoca el II Imperio, llevado a la práctica por Napoleón III, que estará en el poder hasta 1871, años en el que se proclama la III República.

La prensa francesa durante el II Imperio
Tras la breve experiencia democrática de 1848, se acota la libertad de prensa y, en 1852, se establece un sistema represivo: prohibición de artículos anónimos, autorización de sólo 11 periódicos en París (como su tío), depuración de todas las hojas “rojas”, fianzas mayores. Se establece la obligación de insertar comunicados oficiales y se ejerce la represión mediante la ruedad de advertencias (autocensura).
Sin embargo, los progresos son considerables: las tiradas de los periódicos de París alcanzan el millón en 1870, desarrollo de la prensa de provincias y aparece la prensa de masas.
En 1868, se decreta un nuevo régimen de prensa: sin autorización previa, sin tribunales correccionales y con un impuesto menor. Los periódicos, la mayoría efímeros y radicales, se multiplican (140 nuevos títulos en un año) y contribuyen a acabar con el Imperio (La Lanterne).
En la práctica, no parece haber coherencia entre los regímenes establecidos y los sitemas de control vigentes.

La prensa política francesa durante la III República
Nos encontramos en un momento en el que la prensa francesa comienza su despliegue, su edad de oro. Mientras que en Inglaterra hablábamos de periódicos que tiraban 40.000 ejemplares diarios, en París, una década después, hay periódicos con una tirada de un millón de ejemplares al día. Además de la prensa popular, la prensa política comienza a tener un desarrollo notable. En la prensa burguesa de contenido político y de corte liberal, encontramos al homólogo de The Times, pero también se da otro tipo de prensa. Se da una preponderancia indiscutida de la información.
La prensa ya no está sujeta al vaivén político como antes, puesto que, incluso en Francia, comienza a contar con un fuerte apoyo popular consolidado de lectura de prensa y en las consiguientes ventas. La Ley de Prensa de 1881 será liberal en la teoría y en la práctica: libertad de edición, sin autorización previa, ni censura, ni fianza, sólo requisitos administrativos. Existirá, además, el derecho de comunicados y el derecho de réplica y rectificación, que dará lugar a la prensa política:
? Burguesa: L’Aurore.
? Radical, católica, monárquica.
? Socialista: L’Humanité.

El affaire Dreyfus
En 1897, tres años después de que el militar Dreyfus fuera condenado por espionaje, políticos de izquierda pidieron la reapertura del caso en los periódicos. El escándalo ejerció una poderosa influencia sobre el futuro de la prensa de masas y evidenció su potencialidad política. Toda la prensa, política e independiente, contribuyó a consagrar desde sus páginas la figura pública del periodista-intelectual. Por ejemplo, Emile Zola, quien publicó su célebre artículo “J’accuse…!” en L’Aurore. Los escritores encontraban en el periodismo una labor complementaria que les ayudaba a subsistir. A partir de este hecho, tuvieron lugar profundas modificaciones en los grandes diarios parisinos, tanto en la presentación (titulares, ilustraciones) como en el contenido, incluso aceleró el paso a las 6 páginas, lo cual afectó también a los hábito de lectura. La prensa hizo de una cuestión judicial un escándalo político y un fenómeno de opinión que polarizó a la ciudadanía hasta el indulto de Dreyfus en 1899. El artículo de Zola fue publicada en L’Aurore, un periódico burgués comprensivo con las ideas más progresistas, con el socialismo. Con frecuencia, se ha hecho referencia a él como el “manifiesto de Zola”, cuando no es más que una carta al presidente de la República. También es conocido por el nombre de L’affaire Dreyfus. Zola reunió las pruebas suficientes para denunciar que el encarcelamiento del militar se había debido a razones antisemitas.
En la historia de la literatura y de la cultura, todo esto refleja la aparición pública del término intelectual, que identifica al creador artístico o pensador dispuesto a mantener un compromiso político con la sociedad. Encontrarán en el periodismo un modo de llevarlo a cabo. En la historia del periodismo, en cambio, es una prueba más de lo que llamamos cuarto poder. Desde un punto de vista más profundo, además del ideológico, nos llama la atención que la portada va a seis columnas y con un titular enorme, que va corrido a esas seis columnas y que tiene un cuerpo descomunal para lo que, hasta ahora, habíamos visto. A partir de este caso tan notorio, aparecen los grandes titulares y el uso reiterado de la caricatura.

VI.4. Periodismo y socialistamo tras la Primera Internacional: L’Humanité.

LA INTERNACIONAL
Arriba los pobres del mundo
En pie los esclavos sin pan
alcémonos todos al grito
Viva la Internacional!
Removamos todas las trabas
que oprimen al proletario,
cambiemos el mundo de base
hundiendo al imperio burgués
Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos
por la Internacional.
Agrupémonos todos
en la lucha final
Y se alzan los pueblos, con valor
por la Internacional El día que el triunfo alcancemos
ni esclavos ni dueños habrá
los odios que al mundo envenenan
al punto se extinguirán
El hombre del hombre es hermano
derechos iguales tendrán
la Tierra será el paraíso,
la patria de la humanidad
Agrupémonos todos
en la lucha final
Y se alzan los pueblos
por la Internacional
Agrupémonos todos
en la lucha final
Y se alzan los pueblos, con valor
por la Internacional

En 1848, Karl Marx y Friedrich Engels publican el Manifiesto Comunista, que es considerado como uno de los tratados políticos más influyentes de la historia. Este Manifiesto, del que son especialmente famosas las frases de principio y final (Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo y el lema ¡Proletarios de todos los países, uníos!, respectivamente), favoreció una gran revolución social y política y fue la base ideológica del movimiento obrero internacional y del proceso revolucionario ruso, que culminó en 1917 con la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
En 1864, se fundó en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) o Primera Internacional. Agrupó, inicialmente, a los sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses e italianos republicanos. Sus fines eran la organización política del proletariado en Europa y el resto del mundo, así como un foro para examinar problemas en común y proponer líneas de acción. Colaboraron en ella Karl Marx y Friedrich Engels. Las grandes tensiones existentes entre Marx y Mijaíl Bakunin llevaron a la escisión entre marxistas y anarquistas, tras lo cual los partidarios de Bakunin fueron expulsados.
La Comuna de París fue un breve gobierno popular que gobernó París del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871. Marx la describió como una vindicación de los ideales socialistas, a lo que Bakunin respondió que, como no dependía de una vanguardia y no había tomado el poder del Estado o intentado crear un estado revolucionario, la comuna era anarquista.
La Segunda Internacional, o Internacional Obrera, fue una organización formada en 1889 por los partidos socialistas y laboristas que deseaban coordinar la actividad internacional de los movimientos obreros que se habían formado en gran parte de los países europeos. Continuó el trabajo de la Primera Internacional hasta su disolución en 1916. Entre sus acciones más famosas se encuentran la declaración del 1 de mayo como Día Internacional del Trabajo, en 1889, y del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en 1910.
El 1 de mayo de 1886, se convocó una huelga general por parte de los trabajadores de Estados Unidos, que reclamaban una jornada laboral de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Sin embargo, la Ley Ingersoll no se cumplió, por lo que las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. El 1 de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga. En Chicago, donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. Al día siguiente, se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20.000 personas, que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. Se declaró el estado de sitio y el toque de queda deteniendo a centenares de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía. El 21 de junio de 1886, se inició la causa contra 31 de los trabajadores, que luego quedaron en 8 (tres de ellos eran periodistas), conocidos como los “mártires de Chicago”. Fueron declarados culpables: tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca. Sin embargo, las irregularidades del juicio fueron bastantes, violando todas las normas procesales de forma y de fondo.
PRÁCTICA 4. L’Humanité
A finales del siglo XIX francés, hallamos la consecuencia periodística de la revolución: la prensa obrera. No obstante, debemos tener en cuenta que la prensa política obrera que encontrábamos en Inglaterra no se vuelve a repetir. En Francia, estos periódicos serán producidos por órganos políticos o sindicales. De hecho, Jean Jaurès, además del director de L’Humanité, es el presidente del partido socialista por estas fechas.
El formato ha aumentado y se acerca mucho al formato sábana. Es una prensa residual de la prensa política, que se acerca a los avances de la prensa popular (por ejemplo, en el formato). Desde el punto de vista del coste de la producción, es un periódico subvencionado por los partidos políticos, y tiene una calidad parangonable a la de los periódicos burgueses. Hasta ahora, los periódicos obreros tenían un formto muy pequeño, de un cuarto a un octavo, pero en este caso no nos encontramos con un periódico pobre.
Por otra parte, se descubre el valor de la minúscula, que es un tipo de letra más cercana al lector. La cabecera recorrerá el camino inverso al que hizo en el siglo XVIII, cuando ocupaba la mitad de la página. Se da, por tanto, un empequeñecimiento progresivo de la cabecera. Además, se le da más importancia a la información. Se trata de vender el contenido, no la edición, por lo que debe ser accesible en un primer vistazo.
Es prensa oficial, supervisada por su director político, que es, a su vez, productor del periódico. Sabemos que es legal por el sello que tiene, pero también porque aparece la dirección en la que se encuentra, es decir, porque está localizado.
En Francia, los periódicos obreros cuestan, a principios del siglo XX, cinco céntimos. No sabemos cuál sería el valor de la moneda francesa entonces, pero suponemos que es un precio bastante bajo. Es un periódico de opinión política. La información de La Semaine Politique, nos da muestras de ello. Además, es lo que cabe esperar de un periódico de prensa obrera.
En comparación a la publicación de Cobbett, ha mejorado la producción en gran cantidad. Mientras que en aquélla encontrábamos el compromiso ideológico junto a elementos populares, en ésta se da un compromiso que resistió, incluso, a la invasión nazi. Sin embargo, no recobra los elementos populares, ha perdido el interés del público mayoritario, es decir, de la población obrera. Es una prensa que se suele vender por suscripción y que se mueve por circuitos marginales de personas cercanas al partido, y por tanto, no tiene éxito en el mercado, ni apenas ventas.
FIN DE LA PRÁCTICA.
L’Humanité (Jaurés, 1904) es la publicación de trayectoria más larga y relevante. Se convierte en el paradigma de la moderna prensa política. Esencialmente doctrinal, con artículos de calidad, pero áridos, lo que le resta lectores. Generadora de pensamiento más que de información.

El modelo de la prensa obrera
Esta prensa, que comienza siendo producida por obreros, acaba en manos de las instituciones obreras a finales del siglo XIX. El profesional que está detrás de este tipo de publicaciones es un obrero, formado y amateur, pero obrero. Se dirige, por tanto, al colectivo obrero y se encuentra fuera del mercado de la prensa burguesa. Aunque se venden por suscripción, también tiene lugar la distribución callejera clandestina y en las asociaciones obreras. Es un tipo de prensa muy barato, debido a su producción barata y escasa calidad, pero sobre todo a que se encuentra fuera del mercado. Los escasos beneficios se destinan al sindicato o al partido. Consiguen sobrevivir gracias a que están subvencionados y mediante las donaciones de los obreros. Su contenido se basa, mínimamente, en la información de actualidad, pues su principal fundamento es la opinión sobre la actualidad política. Constituye un instrumento de lucha electoral. Se parece, en cierto sentido, a la prensa moral, por ese proselitismo doctrinal, aunque también trata noticias humanas, variedades, folletines. Se perpetúa el modelo de la prensa política cuando ya hace años que ha pasado de moda. A diferencia de la prensa obrera radical inglesa, esta prensa ya está bien organizada en redes internacionales y se ha convertido, tal como nos advertía Curran, en prensa oficial de organizaciones sindicales o políticas.
Para Marx y Engels, el término “prensa” no sólo designa la totalidad de publicaciones impresas, sino también la actividad politica concreta del periodista. El periodismo cumple una doble función: informar e influir.
“[La prensa] es el ojo siempre vigilante del espíritu del pueblo, el nexo expresado en palabras que une al individuo con el Estdo y con el mundo. Es ominfacético, omnipresente, omnisciente.”
“La primera libertad de prensa consiste en no ser ninguna industria.”
“En la sociedad de clases, el periodismo y sus medios tienen siempre carácter de clase y se presentan siempre como instrumento de la lucha de clases, especialmente de la lucha ideológica.”
La segunda cita de Marx es la más clarividente, pues Marx ya era consciente de que la mayor amenaza para la prensa política era que se estaba empezando a convertir en una industria.

El periodista-político
Es aquel periodista que utiliza la prensa para hacer política, para conseguir notoriedad en la opinión pública, a fin de ser elegido para formar parte del parlamento: el periódico comienza por ser a principios del XIX un proto-partido político, y ahora es un para-partido político, ya que llevan un desarrollo paralelo al de los partidos políticos. El periodista-político utiliza su fortuna personal o la de sus seguidores para lanzar el periódico, que desparece cuando esta fortuna se acaba o el político ha conseguido su objetivo. El periódico es un fiel trasunto, en su redacción, de la oratoria parlamentaria al uso de la época. Se escribe tal y como se habla en una disertación pública. De hecho, la difusión más habitual del periódico sigue siendo la lectura colectiva o semi-colectiva en cafés, salones, clubs… Es el perfil más común del periodista del siglo XIX, aunque no es el único.
El periodista-intelectual
Los periódicos han evolucionado y crecido tanto que ya no pueden ser realizados por una única personal. De manera complementaria al perfil del profesional que redacta, dirige o edita el periódico, existe otro perfil secundario, el del periodista-intelectual. No debe confundirse con el periodista-filósofo del siglo XVIII, ilustrado y burgués, que pertenecía a una élite cultural y era fundamentalmente pensador y escritor. El periodista-intelectual suele ser un creador literario, un artista (normalmente, de las letras), que se dedica a escribir en periódicos para subsistir. Por tanto, a diferencia del periodista-político, en el periodista-intelectual suele predominar la vocación literaria. El periódico se convierte, en su redacción, en un ejercicio literario más. De este modo, el escritor utiliza el periódico como fuente de ingresos segura -el arte deja de estar subvencionado por el Estado y la Iglesia- y para expresar su malestar ante la sociedad.
El periodista-intelectual es el primer asalariado del periodismo, por eso su figura es secundaria. El siglo XIX estará repleto de artistas, científicos y filósofos que se ganarán la vida escribiendo en peródicos. Este hecho nos permite apreciar el desprestigio que aún tiene el periodismo en la sociedad: uno escribe en periódicos porque no le queda otra alternativa. Las instituciones públicas han dejado atrás el mecenazgo, que era un modo de propaganda, y muy poca gente comprará arte durante el siglo XIX, por lo que los artistas encontrarán en el periodismo una fuente de ingresos. Sin embargo, gracias a esta serie de hechos, encontramos en el siglo XIX un periodismo de alta calidad literaria.

PRÁCTICA 5. La Solidaridad
Es un periódico obrero de finales del siglo XIX que se publica en Sevilla, concretamente en el año 1889. Resulta interesante comparar esta práctica con las número 11 y 12 de este cuatrimestre, ya que estos tres periódicos son contemporáneos en el tiempo.
Es un periódico gris, sin ilustraciones. El tamaño es de un folio antiguo. Es un periódico pobre en su producción. Sin embargo, ese componente popular gráfico que se utilizaba en la prensa política inglesa ha desaparecido, aunque encontramos una serie de versos que parecen proceder de un obrero, por alguien que ni siquiera se atreve a firmar. Es poesía comprometida con la causa. Es un elemento popular necesario, a modo de lazo de unión del obrero con sus raíces.
No hay organización de la información en la página, ni desde el punto de vista del contenido ni desde el diseño. No encontramos secciones ni titulares ni cintillos ni ladillos.
En cuanto a la cabecera, identifica la ideología del periódico. Hasta ahora, definían su género. Debajo, un lema desarrollado en tan sólo tres palabras: Anarquía – Federación – Colectivismo. Por último, un cintillo dividido en cuatro partes. En el diseño de cabecera encontramos un juego piramidal: dos palabras – tres palabras – cuatro palabras. Por otra parte, aparece una nueva familia tipográfica, de palo seco, que no identificamos con el periódico diario, sino más bien con las revistas, que son más frívolas. Además, nos recuerda a los esquemas del modernismo. Recordemos que este tipo de prensa está hecha por artistas.
Desde el punto de vista del contenido, es un periódico obrero financiado por el órgano anarquista de Sevilla. Pero no es ilegal, y lo sabemos porque está identificado.
Todas las modalidades de difusión que conocemos de esta época, son aplicables a esta publicación: suscripción, venta de paquetes en asociaciones y venta directa en la calle.
Es la primera vez que se da una promoción en la prensa obrera, y es con una lámina de los mártires de Chicago. Estas promociones eran, por entonces, muy frecuentes en Inglaterra y Estados Unidos.
El último módulo del periódico está destinado a la publicidad: son otras publicaciones que se venden a través del periódico, lo cual nos da a entender que es una empresa editorial o comercial, no únicamente periodística.
El periódico se vendía por cinco céntimos y recibe donativos de 288’10 pesetas, sin los cuales no podría subsistir. Son tan importantes que se recogen en la contraportada.
En cuanto a los remitidos, son cartas de compañeros que, por lo general, solicitan solidaridad. Había mucha colaboración amateur porque había que sacar cuatro páginas diarias. La correspondencia administrativa eran las respuestas a esas cartas.
Además, encontramos extensos artículos de opinión que, en ocasiones, se fragmentan para continuar en números futuros. En cuanto al poema, sería una aportación de algún colaborador. No encontramos información en sí misma.
El último artículo, en la contraportada y partido a dos columnas, sería un editorial, pues es de opinión y no está firmado.
En el contenido, se habla de la educación de las mujeres obreras, pero en una orientación diferente a la de los hombres. Será un discurso polémico a lo largo del siglo XIX. El movimiento obrero pide para la mujer una educación y una profesión diferentes a las del hombre. En cambio, la mujer comienza a demandar la igualdad.
Por otra parte, hay otro largo artículos dedicado al trabajo, y un tercero que se cuestiona la necesidad de la religión. Se nombra a Rousseau, a Voltaire y a Robespierre, por lo que entendemos que el autor debe de ser una persona instruida.
Por último, en el editorial encontramos el único anclaje con la actualidad local. Y, sin embargo, es la pieza más radical de todo el ejemplar. Por esa razón, probablemente, se encuentra al final, para que fuera, en cierto modo, permisible, en la Sevilla católica de aquel entonces. Habría causado un mayor revuelo si hubiera estado en otra posición del periódico. FIN DE LA PRÁCTICA.
VII.- LA PRENSA DE NEGOCIOS. EL PERIODISMO POPULAR HASTA LA I GUERRA MUNDIAL.

Evolución comparada-contextualizada de la prensa en el siglo XIX
La prensa de negocios es aquella cuyo objetivo principal es convertirse en empresa capitalista para, así, obtener beneficios. Dentro de la prensa de negocios, distinguimos entre la prensa popular (que la encontramos en Estados Unidos y Francia) y la prensa burguesa (en Inglaterra). En Francia y el continente americano, surgió durante la década de 1830. En Inglaterra, sin embargo, ya existía desde 1785, año en que nació The Times en Londres.
La prensa política es la más brillante desde el punto de vista intelectual, pero no es la que más vende ni la que mayor desarrollo profesional tiene. Presenta un modelo obsoleto, a pesar de que su presencia era oportuna.

VII.1. Democracia, alfabetización, aparición de nuevos públicos lectores. El periodismo popular en la nueva sociedad de masas.

Sociedad de masas
A principios de la Edad Moderna, nos encontrábamos con el surgimiento de la burguesía; en la Edad Contemporánea, con la clase obrera. Sin embargo, ahora se nos presenta un nuevo concepto, el de la sociedad de masas, frente al proletariado del que hablábamos en el tema anterior. Es un concepto que procede de la Sociología. Es necesario advertir que, con sociedad de masas, no nos referimos a una clase concreta, a pesar de que esté compuesta, en su mayoría, por proletarios. Surgue con los primeros modelos de comunicación del período de entreguerras.
El concepto nuclear de la masa (o dicho de otro modo, lo que define a la masa en contraste con la clase social) es que integra individuos que son consumidores / votantes / lectores potenciales. La masa incluye a todos aquéllos que puedan comprar, votar y leer, al menos potencialmente. Pero, además, el concepto de masa incluye una noción semántica que tiene que ver con la alienación. Se les considera seres pasivo, por lo que será necesaria una estrategia propagandística para acercarse a ellos. No es que la sociedad de clases haya desaparecido a principios del siglo XIX, ni mucho menos, sino que a este tipo de prensa le interesa otro tipo de clases, las pertenecientes a esta sociedad de masas de la que estamos hablando. Es decir, que la sociedad de clases y la sociedad de masas tendrán una historia paralela a lo largo del siglo XIX.

Pero, ¿por qué surge esta sociedad de masas? Uno de los primeros condicionantes es el de la demografía, que aumenta con el paso de la Edad Moderna a la Contemporánea. En un siglo, Europa dobla su población, pasa de 200 millones de habitantes en 1800 a 400 millones en 1900. Se hablará de que Europa está repleta, comenzará el imperialismo, y se iniciarán los movimientos migratorios. Los desplazamientos comienzan a tener largo alcance. A Estados Unidos llegan más de 30 millones de personas entre 1870 y 1914. Ésta es la cifra más abultada en el contexto del XIX, pero también habrá grandes movimientos en todos los países, desde el campo a la ciudad. En Inglaterra, la población urbana pasa del 40% al 60% entre 1870 7 1890. Por lo tanto, hay mucha más gente pero, además, distribuida de otra manera. Todo ello se debe al aumento de la esperanza de vida, que se debe a la mejor calidad de vida existente, que mejora con la producción, que, a su vez, aumenta con la demografía. Todo está interrelacionado. En Gran Bretaña, la esperanza de vida pasa de los 41 años en 1870 a los 53 en 1913. En Estados Unidos, de los 44 a los 51. En Alemania, de los 36 a los 49. En Francia, de los 42 a los 50. Y, en España, de los 33 a los 41.
En cuanto a las cuestiones políticas, se instituye el sufragio universal masculino en Estados Unidos (1791/1965), Francia (1848/1871/1944), Gran Bretaña (1884/1918) y España (1969/1890/1933). La sociedad de masas comenzará a reivindicar sus derechos en el continente europeo en el siglo XIX. En Estados Unidos, en cambio, se dio bastante pronto, con la Declaración de Independencia. En Francia, las elecciones de 1848 contaron con el sufragio universal masculino, y de ellas surgió un nuevo emperador, por lo que habrá que esperar hasta la III República para que se asiente. En cuanto a Gran Bretaña, tomamos como referencia una carta del rey de 1884. Por último, en España tomamos las fechas de la I República y del Gobierno liberal de María Cristina de Habsburgo. Las otras fechas corresponden al sufragio universal femenino. En Estados Unidos se otorga en 1920, pero es en 1965 cuando consiguen el voto las mujeres de raza negra. No obstante, en este año existe todavía un colectivo que no puede votar: los indios.
Por último, uindicar que en la sociedad de clases la estrtificación social está basada en criterios económicos, y no en privilegios estamentales, y en otros criterios como el status (prestigio y poder). En Inglaterra nos encontramos ante una clase media y una clase trabajadora, mientras que en Francia distinguimos entre burguesía y proletariado.
La educación obligatoria y gratuita no llega a Francia hasta 1882 (III República). En Gran Bretaña, será obligatoria en 1870 y gratuita en 1889. A España no llegará ese concepto hasta la II República. Se trata de un logro, aunque muchos historiadores lo consideran una estrategia de la burguesía para controlar la ideología del proletariado. Por otra parte, los historiadores no se ponen de acuerdo en si es causa o consecuencia del aumento demográfico. Las tasas de alfabetización son las siguientes:
1) Alemania, Holanda, Gran Bretaña, Países Escandinavos: 85-100%
2) Francia, Bélgica, Irlanda, Norte de Italia: 70-85%
3) España, Europa Central: 50-70%
4) Portugal, Rusia: 30%
Lo cierto es que, en el siglo XIX, la alfabetización despega al fin. Por tanto, no sólo hay más lectores, sino que son más heterogéneos. Hay, como mínimo, tres lectores nuevos: el obrero, la mujer y los niños. En Gran Bretaña, hacia 1850 un 70% de los hombres y un 55% de las mujeres leían. La reducción de la jornada laboral propició más tempo para la lectura: en Inglaterra, la jornada era de 9 horas en 1880.
La sociedad de masas da lugar a una prensa de masas.

VII.2. La prensa de a centavo: 1ª generación de prensa popular en EEUU. El mito de la objetividad. Los nuevos géneros: la crónica, el reportaje.

Hacia 1900, Estados Unidos tenía 10 millones de inmigrantes y 26 millones de habitantes cutos padres eran inmigrantes, lo que equivalía al 46% de la población del país. La mayoría se afincaban en las ciudades, y muchos de ellos elegían Nueva York, que en las décadas de 1880 y 1890 era una ciudad de inmigrantes.
Los ciudadanos nacidos en el extranjero pasaron de ser 479.000 en 1880 a 640.000 en 1890, esto es, el 40% de la población total de la ciudad.

NÚMERO DE PERIÓDICOS Y TIRADA GLOBAL (EEUU)
1830
650 semanarios y 65 diarios
1.200 ejemplares / diario
Total: 78.000 ejemplares 1840
1.141 semanarios y 138 diarios
2.200 ejemplares / diario
Total: 300.000 ejemplares
En 1835, cuando el Sun se convirtió en el primer periódico en usar la prensa a vapor, su tirada rondaba los 20.000 ejemplares.

¿Qué ocurre en la década de 1830 que hace que la producción y distribución de periódicos se multiplique en apenas diez años? Es una revolución en materia periodística, en la que se da el enfrentamiento news vs. comments y la unión de democracia + mercado.

PRÁCTICA EXTRA. New York Herald
Es una información de portada, publicada el 11 de abril de 1836 en el New York Herald. Este periódico lanzaba 4.000 ejemplares diarios. Después de este caso, que sigue tratándose en publicaciones posteriores, pasa a vender 15.000 ejemplares diarios. Nos sirve de ejemplo para que explicar cómo en pocos años se multiplica el número de cabeceras y de ejemplares. Existieron otros periódicos que también trataron temas similares, pero éste es el primero del que tenemos constancia.
Es una información sensacionalista, porque da multitud de detalles escabrosos e innecesarios a fin informativo. Calificamos de sensacionalista la información que no nos parece relevante.
En sentido histórico, ¿qué importancia tiene? Trata el caso de una persona corriente. Probable-mente, llamó más la atención que se le dedicara una portada a una prostituta y a un empleado que el propio asesinato. Hasta la fecha, se había tratado algún caso similar, como en las relaciones de sucesos, pero era para sacar una moraleja. En esta ocasión, no hay moraleja. La simpatía de quien escribe se encuentra con los protagonistas de la historia. En publicaciones posteriores, defendió, incluso, al asesino y escribió una crónica de sus días en la cárcel. Al final, lo ahorcaron, aunque estuvo a punto de ser absuelto.
Desde el punto de vista periodístico, es la primera noticia clara que leemos en portada: actualidad, relevancia, notoriedad. Este fue el único diario que convirtió el caso en una noticia de portada. Pero, además, es una mezca de noticia más comentario. La crónica está expresada en primera persona, pero el redactor no lo hace para contarnos su llegada o su labor periodística, sino su presencia en la escena. Conoce detalles que sólo sabían los protagonistas. Este nuevo estilo también fue sorprendente para los neoyorquinos, ya que esta búsqueda de fuentes supuso una absoluta novedad en aquel momento.
En términos históricos, se considera que esta portada tuvo éxito por la relevancia informativa para los lectores, que se sentían identificados con los protagonistas y gratificados por que alguien los considerara noticia (aunque fuera mediante el exceso y el morbo). Será una mezcla de compromiso social con los lectores y de sensacionalismo. FIN DE LA PRÁCTICA.

Modelo de prensa popular de negocios.
? Público masivo. Con el aumento demográfico, también aumenta el público potencial. Hasta ahora, el público se había mantenido estable en las clases ricas, pero nos encontramos en un momento de alfabetización de las clases bajas, cuyas condiciones de vida, además, han mejorado. El periódico, por tanto, estará relacionado con el tiempo de ocio. Será necesario convertir ese público potencial en un público real, respondiendo a sus necesidades. Sin embargo, como no tienen la necesidad de leer periódicos, tendrán que crearla. Es un reto editorial sin precedentes, por lo que se darán editores realmente emprendedores en materia empresarial, y pioneros en temas periodísticos. Les interesa alcanzan ese nuevo público masivo porque eran votantes potenciales. La “revolución jacksoniana” había dado el voto al trabajador y hacia él se dirigían esos periódicos. El sufragio universal será, cada vez, más amplio. Los editores, en principio no aceptaron soborno, pues no lo necesitaban.
? Independencia frente a los partidos políticos para no renunciar a ningún anunciante.
? Querían independencia política, porque no necesitaban a los políticos para hacer dinero, sino para atraer lectores, contando su vida personal.
? No quieren depender de ningún grupo político para no perder anunciantes, por eso se declaran apolíticos.
? La mitad del periódico se destina a la política, que tiene gran relevancia social. Una cosa es no hacer política y otra bien distinta no tener un determinado sesgo ideológico.
Todos estos periódicos son burgueses y liberales, y apoyan el sistema económico capitalita. Es una posición ideológica completamente contraria a la de la prensa obrera de Cobbett. Serán periódicos conservadores. No es lo mismo dirigirse al gran público que promover las ideas obreras, ni tiene por qué estar relacionado. Llegará un momento en el que será imposible mantener contentos a los editores, los empresarios, los lectores y los obreros. Y llegará un momento en el que estos periódicos deberán manipular a sus lectores para que participen en la I Guerra Mundial, para así mantener su fidelidad a los gobiernos burgueses. Pero, además del interés político, existe un interés económico, ya que, a priori, cuantos más lectores, mayor beneficio.

? Coste producción reducidos por la tecnología y las altas tiradas. Resulta difícil conseguir que los periódicos sean viables económicamente. Los obreros habían abaratado al máximo sus costes de producción. Los burgueses, en cambio, aumentarán al máximo la inversión inicial en el periódico. Además, invertirán en teconología punta. Se compran las mejores máquinas para imprimir. Los empresarios subvencionarán a los inventores, entre ellos Marinoni (la rotativa). Se pretende una tirada más amplia en menos tiempo y con menos personal. No se reducirá, por tanto, el coste del papel. De hecho, será un papel razonablemente mejor que el actual.
? Nuevos métodos de distribución: vendedores callejeros que se quedaban con el 20% de la venta, los llamados paperboys. De este modo, los periódicos se distribuyen con gran rápidez. Se consigue eficacia en la distribución por poco dinero. Introdujo grandes cambios en cuanto al contenido y la composición.
? Formatos y contenidos legibles y atractivos. Además, sentimentalismos, sensacionalismo, exageración… El niño que distribuía el periódico debía ser capaz de memorizar el titular para poderlo gritar, por lo que éste debía ser lo más sencillo y claro posible. Varía de manera sustancial el impacto de la portada. Hasta ahora, el populismo se relacionaba con las imágenes de portada. Ahora, el impacto de la portada es oral. Se busca un titular que se pueda pregonar fácilmente y que los lectores recuerden.
? Beneficios mixtos procedentes de la venta y la publicidad, que les permite que el periódico sea viable. Destinan, como mínimo, el 50% de su espacio a publicidad. Se trata de vender publicidad a una serie de públicos que no tienen una relación previa con ella. Habrá que acostumbrarlos a comprar periódicos y a leer publicidad. Para ello, será necesario convencer a los anunciantes, por lo que el reto continúa. Se revoluciona el mundo de la publicidad, que empezará a organizarse en módulos, y a introducir el elemento icónico. Buscarán un mensaje sencillo y una argumentación efectiva relacionada con el objetivo final de la publicidad. Por otra parte, para que la publicidad se vea, tendrá que estar envuelta en un continente atractivo, por lo que todo el periódico deberá estar diseñado para llamar la atención del lector, de manera que éste también se interese por las páginas interiores. Con todo ello se conseguirá que la publicidad sea efectiva.

Los cuatro grandes de la prensa de a centavo o penny press.
La primera generación de periódico recibe, en Estados Unidos, el nombre de penny press, en honor a la prensa inglesa que costaba un penique.
NY Sun (1833), Benjamin Day
Es un verdadero pionero, pues en 1833 ni siquiera se había desarrollado esa prensa de a penique en Inglaterra. Sus páginas siguen siendo grises, sin elemento icónica. Innova poco en su presentación, pero se le reconocen grandes méritos, como su lema: “It shines for all”. Hasta ahora, el lema estaba constituido por versos y citas, algunos en latín. Sin embargo, este lema se crea para el periódico, en función del nombre del periódico.
Consigue una gran tirada inicial, de 8.000 ejemplares diarios. Tiene un interés humano en todas las noticias (sensacionalismo elemental), lo cual es una fórmula de éxito inmediato. Es el primer periódico norteamericano que vende calidad, y que contrata la máquina de vapor. Sale al mínimo precio posible: un centavo, y será el primero en hacerlo. El triunfo de este periódico es tal, que otros editores se fijarán en el nuevo mercado abierto por él.

NY Herald (1835), J. G. Bennet
J.G. Bennet está considerado como el gran editor de periódicos en Norteamérica. Crea el Herald para conseguir y ampliar el mercado del Sun. Da más y mejor información, y más amplia. Perfecciona la fórmula del Sun a través de la crónica negra. Se fija en ámbitos de la noticia en los que el periódico de Benjamin Day ni se fijaba. Se dice que Bennet inventa la crónica bursátil, también la deportiva. Su periódico es el primero en tener una amplia plantilla de redactores. Está tan seguro de su periódico, que lanzará una tirada inicial muy superior a la de los demás: 20.000 ejemplares diarios. Cuando termine el sglo, venderá 250.000 ejemplares diarios. Y eso que en 1836 dobló su precio: 2 centavos. Sus beneficios eran de 1.000 dólares a la semana.
Es el primer periódico en provocar una reacción organizada de los editores burgueses que se dirigían a un público menor. Le habían dado poca importancia al Sun, pero con Bennet se preocupan e inician una guerra moral contra los editores de prensa popular. Es la “Moral War”. Alegaban que los periódicos populares no eran veraces y que manchaban el periodismo con noticias morbosas.

NY Tribune (1841), H. Greeley
El Tribune intentará tratar temas políticos y socialistas, pero haciendo uso del populismo. Era el periódico que menos vendía, aunque tenía un público fiel que lo ayudó a mantenerse. Era el más vendido de los sábados, para ser leido el domingo.
? Columna diaria de “Henry Clay”.
? Respeto por el lector.
? Tirada inicial: 11 ejemplares diarios.
? Autoridad moral y gran influencia.
? Edición semanal.

NY Times (1851), H. Raymond
H. Raymond, editor del Times, pretende la calidad en s periódico. En 1851, trata de hacer compatibles el nuevo periodismo y los criterios de la buena práctica periodística. Habla de los mismos temas que los otros periódicos, pero los trata con rigor, mediante el contraste de la información. Es la antítesis de los anteriores, un diario superior, “bueno” y “serio”. Además, imparcialidad e información exterior. Se dirige a la gran burguesía, es decir, a todo aquél que estuviera capacitado para recibir información de calidad.
En resumen, el periódico se vende tan barato que resulta difícil convencer a los anunciantes para que se publiciten, pues llega a las clases más desfavorecidas. Es necesario conseguir que el periódco se lea, por lo que deberá ser más atrativo. Se recurrirá al populismo, que no tiene por qué ser identificado con lo más morboso. Se trata de hablar de acontecimientos sucedidos a personas de la calle. Consiste en atraer la atención del lector hacia el interés humano de la noticia. Así, los periódicos consiguen que no sólo se compren, sino que también se lean, y la publicidad resulta rentable para los anunciantes. Además, estos periódicos son independientes de cualquier partido político porque así se aseguran de que cualquiera pueda anunciarse en el periódico, o leerlo. Por último, el público objetivo de la publicidad, se amplía. En cuanto a la “Moral War”, trae consigo la exigencia de veracidad.

PRÁCTICA 6. The New York Herald
Esta portada se sitúa en 1865, año en el que comienza la Guerra de Secesión. Podemos suponer, por lo tanto, que este periódico fue muy vendido en este día. Estaba considerado, por entonces, como ejemplo de buen periodismo.
La primera columna contiene ciertos titulares y subtítulos que se distinguen entre sí mediante diferentes juegos tipográficos. A diferencia del resto de periódicos que hemos visto hasta la fecha, esta portada contiene noticias, concretamente dos que veamos. Es la primera vez que vemos una página configurada en función de la información de actualidad. Sabemos que el editor tenía un mayor interés en este periódico porque se indica Extra, 8.10AM. El editor busca la máxima actualidad. Tanto, que aunque el periódico de ese día ya estaba tirado, se vuelve a componer la portada, a tirar y a distribuir de nuevo.
En la noticia, se cuenta la muerte de Lincoln, la huida de sus asesinos. En portada se destaca, entre todas las posibles perspectivas, el crimen, el tratamiento policial del crimen. Esto es lo que llamamos populismo.
En cuanto a las fuentes utilizadas, hallamos dos. En la primera columna observamos The Official Dispatcher, es decir, que la información provenía de un despacho de prensa oficial; y The Herald Dispatcher será la fuente del periódico. Por tanto, el periódico no se limita a reproducir el despacho oficial, sino también sus propios despachos. Esas fuentes darán sus impresiones acerca de los que acudieron a su muerte, de los que fueron testigos… Es el populismo.
La página se compone a seis columnas. El impacto visual se produce con el grabado, pero todavía no es de gran calidad, por eso no se le otorga demasiado espacio.
Las frases cortas de los primeros titulares permitían que se recitaran de memoria, por lo que los niños que vendían el periódico podían vociferarlos.
En 1864, el precio es de cuatro centavos. El precio oscilará, por lo general en sentido decreciente, durante todo el siglo entre los cuatro y los cinco centavos. FIN DE LA PRÁCTICA.

PRÁCTICAS 7, 8 y 9. El hundimiento del Titanic
Estas tres portadas tratan, de manera diferente, el hundimiento del Titanic el 15 de abril de 1912.
Cabeceras. El diseño de cabecera, a estas alturas, ha dejado de ser algo improvisado. El Tribune y el Times se venden a un centavo, el Herald a tres. Las ganancias por venta deben estar por debajo del nivel de sostenibilidad, por lo que el periódico se mantiene a través de la publicidad.
The New York Herald. Letra mayúscula y romana. No usa la tipografía gótica, cuyo prestigio radica en la tradición europea.
The New York Tribune. Es el más antiguo en su diseño. En la imagen, aparecen, probablemente, dos trabajadores.
The New York Times. En su cabecera encontramos el lema del periódico, “All the News Tat’s Fit to Print”, que es posiblemente el más importante y el más comentado por los historiadores.
Portadas. Ningún periódico español haría hoy lo que hizo, entonces, el Herald, que iba a siete columnas, disminuyendo su tamaño, tratando de introducir la mayor cantidad de información. Además, la columna de esta portada es demasiado ancha, y puede resultar pesada. El diseño no debe impedir la legibilidad. El titular es enorme (recordemos que se imprimía en un tamaño sábana superior al actual). Mezcla foto y grabado, con pies de foto, con marcos circulares, imitando el diseño del cómic con el bocadillo situado en la imagen del barco. El Herald se lleva, este día, el protagonismo del diseño.
El barco se hundió a las 00h27, por lo que los periódicos tuvieron que tener lista la portada para las seis o siete de la mañana. El Tribune añade una falsa columna. Es el que pierde la batalla informativa de esa mañana. El texto está en mayúsculas, para que destaque y ocupe más espacio, a falta de más información. Se ve, al menos, un esfuerzo por dar información de actualidad a su público. Incluye grabados que, suponemos, son de archivo. No recoge el momento del desastre.
En el Times se recurre a dos fotografías de archivo, aunque de alta calidad. El Herald, en cambio, pidió un gran grabado que retratara el momento del hundimiento del Titanic. También consigue fotos particulares que, seguramente, no estaban en el archivo. Como resultado, una nueva alusión al interés humano. Ha muerto mucha gente, gente importante. Son muertes concretas de personas concretas, y el Herald les pone cara. El Times, en cambio, en un prodigio informativo, consiguió una lista veraz de los supervivientes. Se informa con tal exactitud que el periódico podrá ser citado, incluso, como fuente oficial.
Titulares. El Tribune se limita a dejar constancia de los hechos a través de la concisión. Sin embargo, tanto el Herald como el Times se esfuerzan en dar números en el titular de portada. Además, el Times precisa el choque contra el Iceberg y se centra en los nombres. El Herald, en cambio, recurre al populismo mediante la referencia a las mujeres y los niños, que se salvaron en su mayoría. Produce un efecto de emoción en el lector, se acude a su fibra sensible. FIN DE LA PRÁCTICA.

El mito de la objetividad según Schudson.
Es, a partir de este modo, cuando la objetividad comienza a plantear polémica en la prensa: la veracidad es importante para los periodistas. Es, con la prensa de negocios, cuando la verdad se convierte en un criterio periodístico incuestionable.
Hasta 1830, Estados Unidos está organizado como una república burguesa. En este año, deja de ser así, gracias a una serie de presidencias progresistas, como la de Jackson, que dentro del sistema liberal, comienzan a ampliar los derechos. La Progressive era de Jackson trajo consigo una expansión del mercado y el crecimiento de las clases medias. Es el denominado igualitarismo.
Según Schudson, es entonces cuando la prensa política abandona el protagonismo. Recordemos que la prensa política lo que hacía era opinión, se expresaba a través de la retórica subjetiva. En 1830, con esa primera explosión de cabeceras, esa primera generación, nace la noticia. Se consagra la información como la tarea primordial de los periodistas. No obstante, las noticias se cuentan, aún, desde planteamientos retóricos que continúan siendo subjetivos. Ha aparecido el mito de la noticia como elemento principal del periodismo escrito, pero no el mito de la objetividad o la veracidad. Habrá que esperar a la generación posterior, de los años ochenta, y aún no veremos la objetividad establecida como en la actualidad. Será necesario esperar, por tanto, hasta después de la I Guerra Mundial.
Al respecto, es interesante la siguiente obra: SCHUDSON, .: Discovering the News. A Social History of American Newspapers, Basic Books, New York, 1978.
La noticia aparece gracias a la invención de la telegrafía. Sin este invento, habría sido imposible conocer el hundimiento del Titanic tan sólo dos horas después. La telegrafía lleva el condicionamiento técnico de la precisión y la concisión, de ahí que sean características que también encontremos en la noticia. No obstante, Schudson defiende que, el hecho de que se invente la teconología, no implica que tenga que ser usada por los periodistas. Por lo tanto, el nacimiento de la noticia también se debe a la necesidad de los periodistas por narrar y describir la realidad circundante. Lo interesante es contar lo que está pasando, aunque esto no ha sido siempre así, recordemos la prensa moral. En las gacetas, por ejemplo, sí que se narraba la realidad, pero sólo aquélla que no se saleira del orden establecido. Debía ser un relato precisible y rutinario, y eso no concuerda con nuestra concepción de noticia, qe se sale de lo normal. El periodismo, además, comienza a tener un objetivo didáctico para su público, que son recién llegados a una nueva sociedad, la sociedad de masas. El periódico se ofrece como guía, y por eso cuenta el mundo, para ayudar a su público a que se sitúe en él. Las personas comunes son protagonistas de las páginas de los periódicos.

La era de los reporteros (1ª generación).
Los periódicos aumentan el número de sus páginas, por lo que es necesario llenar éstas de noticias. Ahora somos capaces de entender ese localismo del periodismo estadounidense, pues conocemos su afán por mostrarle el mundo a sus lectores. Llega la era de los reporteros, de los redactores, de los periodistas al fin y al cabo, frente a la posterior era de los editores. Es necesario salir en busca de la noticia, y deben hacerlo profesionales que trabajen en una redacción de manera estable. El reportero es, a menudo, un periodista joven, con estudios superiores y ambiciones literarias. A partir de los años ochenta, algunos reporteros se convierten en estrellas para el gran público. La leyenda cuenta que Bennet llegó a tener a cuarenta redactores trabajando en la misma noticia, claro que ésta era la Guerra de Secesión, un hito histórico que hizo que los reporteros fueran imprecindibles en el periódico. No obstante, incluso una guerra alejada en el espacio, entre Grecia y Turquía, tuvo a más de doce reporteros que trabajaban para Hearst, entre ellos dos mujeres y el novelista Stephen Crane. Por otra parte, la primera entrevista de la historia se publicó en 1860 en un periódico americano.

Reportajes célebres:
? Nelly Bly, del New York World, dio la vuelta al mundo en 72 días. Se trata de la primera mujer redactora de un periódico de la que tenemos constancia. Su editor, Pulitzer, la hizo viajar por el mundo para comprobar si una mujer era capaz de hacer lo que hizo un hombre en la novela de Julio Verne, y si volvería sana y salva a Nueva York. En cada una de sus escalas, Bly enviaba una crónica que se publicaba al día siguiente en el periódico. Suscitó mucho morbo, y las ventas aumentaron considerablemente.
? H. M. Stanley, del New York Herald, encontró a Livingstone en África. Se trataba de un científico que se había perdido en el continente africano. Bennet envió a uno de sus redactores, Stanley, a buscarlo y, sorprendentemente, lo encontró. De nuevo, aumentaron las ventas y la fidelización del público del periódico.
? Richard H. Davis destapó para el New York Journal los casos de Clemencia Arango y Evangelina Cisneros en la Guerra de Cuba.

VII.3. La era de los editores: Pulitzer, Hearst y el new journalism. La Guerra de Cuba en la prensa norteamericana.

La consolidación de la prensa de negocios.
Es el comienzo de la segunda generación de la prensa popular, y también el inicio de su declive. En los años ochenta se da el relevo generacional. La prensa política deja el mercado abierto a la prensa de negocios.
En torno a los años sesenta, tiene lugar un importante acontecimiento que cambia el rumbo del periodismo estadounidense. Es la Guerra de Secesión (1861 – 1865). No había mejor noticia para el periodismo popular que una guerra civil. A su fin, el periodismo norteamericano vuelve a doblar las cifras. La primera generación de periodismo popular alcanzó los 250.000 ejemplares diarios. En esta segunda generación, se rozará el millón de ejemplares. Se da, por tanto, un aumento de las cabeceras, del número de páginas (hasta 8) y desciende el precio de venta del ejemplar, pero sube el porcentaje de ingresos por publicidad desde el 44% (1880) hasta el 55% (1890). Comienza la guerra de exclusivas y primicias.

La era de los editores (2ª generación).
El periodismo norteamericano dobla sus índices de ventas y se desarrolla como actividad industrial. Hacia 1895, The World disponía de un edificio propio valorado en dos millones y medio de dólares, tenía en el mercado un valor calculado en unos 10 millones de dólares, repartía dividendos de un millón por año y contaba con 1.300 empleados en plantilla. El periodismo se encuentre fuertemente capitalizado. No obstante, por estas fechas, tuvo lugar la primera gran crisis del capitalismo. Hasta la fecha, el motor de la Revolución Industrial había sido el ferrocarril, pero cuando esta actividad llegó a su fin, comenzó la crisis. Sin embargo, no duró mucho, pues se descubren nuevos mercados, entre ellos el periodismo.
Con los avances tecnológicos se produce una mejora laboral y se identifica al periodismo como una actividad profesional. Aparecen grandes redacción, se amplían y especializan los contenidos, se mejora la presentación formal y se da un papel destacado de las mujeres periodistas, como Nelie Bly. Además, se establece la frontera profesional entre el periodista y el editor, que sólo se dedica a la gestión del periódico y solamente escribe en determinadas y escasas ocasiones. El aspecto comercial es más importante que el contenido en sí, de igual modo que el editor cobra mayor protagonismo frente al redactor.
Por otra parte, encontramos una novedad, y es que el periodismo de esta segunda generación se vincula con la actividad social. Se modifica el concepto de periódico, que adopta una misión de mejora de las condiciones sociales y económicas de las clases populares. Como hemos dicho en repetidas ocasiones, narra la realidad circundante para ayudar al lector en su promoción. Es un periodismo comprometido que no olvida su objetivo comercial.
Se trata, por tanto, de la era de los editores. Varios de ellos iniciaron su carrera en ciudades del oeste y luego se trasladaron a Nueva York: Pulitzer en San Luis, Hearst en San Francisco.

La primera vez que se utiliza de manera estable la fotografía es en el Daily Graphic, en torno a la década de 1880. A finales de siglo, la fotografía social adquiere protagonismo con Jacob Riis, que trabaja para el New York Tribune, un periódico consecuente que también tiene contratado a Karl Marx. Estas fotografías reflejan la vida de esos inmigrantes recién llegados. El otro fotógrafo destacado es Lewis Hines. No obstante, aún no podemos hablar de fotoperiodismo, pues todavía resulta imposible tomar instantáneas, por lo que los protagonistas de todas las fotografías se encuentran posando.

Joseph Pulitzer (1847 – 1911).
Nacido en Hungría, llega a Estados Unidos en 1864, con sólo 17 años, en lo que fue la segunda gran oleada migratoria.
Símbolo de la época dorada del periodismo, su protagonismo no se extendió más allá de la década de los ochenta. Principal renovador de la oferta informativa del momento: el sensacionalismo.
En San Luis trabajó en la prensa de la emigración alemana. Éxito como director y copropietario del Die Westline Post. En 1878 compró el St. Louis Dispatch que fundió con el Evening Post.
Su ambición le lleva a Nueva York y, en 1883, compra The World, un diario en ruina. En 1884, ya tiraba 60.000 ejemplares y superaba en publicidad al New York Morning Herald, de Bennet.
En 1887, sale la versión vespertina, The Evening World. Las dos ediciones lanzaban en 1892 diariamente 375.000 ejemplares. La edición dominical, el Sunday World, superaba los 250.000.
En 1903 funda la Escuela de Periodimo en la Universidad de Columna, que comenzará a convocar el premio Pulitzer.

Pulitzer. Los objetivos editoriales.
Pulitzer entiende el periódico como un producto masivo. Por eso, lo vende barato, a dos centavos (aunque años después lo bajó a la mitad de precio). Además, para llegar a todo el mundo, incluido los inmigrantes, utiliza un lenguaje sencillo y muy visual. En la segunda generación predomina el modelo gráfico. Las redacciones se llenan de fotógrafos. El lenguaje es sencillo en sentido estricto, mediante oraciones nominals que captan lo esencial, a modo de titulares. Son periódicos cada vez más parecidos a los actuales. Tiene lugar una profesionalización del equipo de redacción del periódico.
Se cuenten como se cuenten, los periódicos están ahora compuestos por noticias, aunque después de treinta años de periodismo popular, los temas parecían estar agotados, habían perdido en notoriedad. Así que, si no ocurre nada, los editores se encargarán de que ocurra, es decir, que ellos mismos provocan la noticia, y siempre desde el interés humano (sucesos), que es materia prima del sensacionalismo. Se tratará de investigar en la sociedad para descubrir qué necesitan los ciudadanos, como ocurrió con el Puente de Brooklyn o la construcción del pedestal de la Estatua de la Libertad. No es más que autopromoción del diario. Se creaban campañas populares con fines sociales para darle notoriedad al periódico. El periódico se entiende como portavoz y defensor de sus lectores. Es el ideal de servicio público: informa, polemiza, moviliza, entretiene y moraliza.

Pulitzer. Las claves económicas.
El precio es tan bajo (un centavo) que fuerza a la competencia a bajar también el precio: el Times de 4 a 2, el Herald de 3 a 2 y el Triibune de 4 a 3.
Además, al tener el periódico con mayor publicidad de Nueva York, Pulitzer desarrolla una nueva relación periódico-anunciante y establece nuevas estrategias de venta. Vende el espacio según la tirada y establece tarifas; no penaliza a los anunciantes que usan ilustraciones o rompen las columnas. Como consecuencia, cambia la proporción información-publicidad de un 70-30 a un 50-50.
Por otra parte, a partir de 1890, dedica diariamente una o dos columnas de la portada a jactarse de su difusión y presume de ser el periódico que lleva más anuncios.
Pero, en un editorial de 1884, Pulitzer decía: “Estamos convencidos de que el éxito del World se debe sobre todo a los firmes principios del periódico más que a sus noticias o a su precio”.

Pulitzer. Las claves periodísticas.

Noticia = “cualquier cosa de la que se pueda hablar”

Esta definición no es tan sumamente sencilla como puede aparentar en un primer vistazo, ya que plantea que no se puede hablar de todo, que la información necesita ser lo suficientemente novedosa y relevante como para convertirse en noticia y provocar la conversación entre los lectores del periódico. Con el lema de “¡CONTINUIDAD, continuidad, continuidad!”, exigía a sus redactores que nunca abandonasen una noticia hasta haber llegado al fondo del asunto. La prensa se establece como cuarto poder (muckraking ). Según decía en su primer número, Pulitzer estaba decidido a “entregarse a la causa del PUEBLO” y a dirigirse “a toda la nación, no a un selecto comité de ciudadanos”. A la semana de estar en la calle, publicó un DECÁLOGO de intenciones políticas encaminadas a perseguir la corrupción y la acumulación de riqueza.
The World era un “diario ilustrado”. El uso de viñetas políticas y, especialmente en la edición dominical, de “secciones cuya única justificación era la de disfrutar con la observación de grabados”, condujo a la ruina al primer diario ilustrado americano, el Daily Graphic. Introdujo titulares grandes e impactantes, que rompían las columnas, sobre todo cuanto tuvo que competir con Hearst. Para Pulitzer, The World era “una escuela y un foro, un maestro y una tribuna”. Esta doble función informativa y editorial era inusual: Pulitzer había creado el primer periódico moderno de masas, pero lo hizo como el último editor de la vieja era, al seguir creyendo en la utilidad pública, en el objetivo pedagógico, del periódico.

William R. Hearst (1863 – 1951).
Uno de los grandes magnates de la prensa moderna.
Lo que en Pulitzer era populismo integrador y altruismo, Hearst lo convierte en cinismo. Lleva al extremo el sensacionalismo, creando un modelo más agresivo y sin escrúpulos: el amarillismo.
Hijo de una rica familia burguesa americana, deja tras de sí un vasto imperio periodístico.
En la universidad hizo prácticas en el diario Boston Globe. A su vuelta a casa viene impresionado por el periodismo del Este y con una idea en su cabeza: convertirse en un gran editor de prensa e incluso superar a sus maestros.
Con 24 años, su padre (gobernador de California) le regala el San Francisco Examiner. Ficha colaboradores de primer fila como Sam Chamberlain, que había trabajado con Bennet. De 1887 a 1893 el periódico pasó de 15.000 a 70.000 ejemplares.
En 1895 llega a Nueva York y compra The Morning Journal (más tarde New York Journal). Comienza la guerra contra Pulitzer. En sólo un año alcanza la tirada de 437.000 ejemplares.

Hearst. Los objetivos editoriales.
Avanza en la línea marcada por Pulitzer, pero lo supera en la agresividad de su tono, en el tratamiento de los temas escabrosos, en la competitividad de su precio y, por supuesto, en sus cifras de tirada. En 1897, el New York Press habla por primera vez de amarillismo para impugnar el nuevo periodismo del Journal. La respuesta de Hearst es: “El sol en el cielo es amarillo, el sol que es a la tierra lo que el Journal es a América”.
Hearst desarrolla una nueva fórmula, el periodismo de acción. Se trata de una nueva forma de hacer periodismo, infundido por un activismo que no espera que las cosas cambien, sino que rompe la inercia de la burocracia para “conseguirlas”: el Journal resuelve crímenes, extiende la caridad, fabrica una guerra, denuncia abusos. Representaba, según Hearst, “la última fase en la evolución de la prensa moderna”. Afirmó: “Un periódico, no menos que un gobierno, es el defensor de los derechos del pueblo”.
Hearst. Las claves periodísticas.
Potencia el componente visual de la prensa. La presentación de sus periódicos es muy impactante: cabecera llamativa, grandes titulares, ilustraciones (dibujos, fotografías) y color.
Hearst no muestra ningún respeto por el lector, con continuos saltos en la línea ideológica del diario. Si no había noticias, se inventaban; ese es el salto cualitativo del nuevo modelo. La base de su periodismo era: “mientras otros hablan el Journal actúa”.
Además, recurre a la competencia desleal, contratando a los mejores hombres de Pulitzer: redactores, técnicos y humoristas, como R. F. Outcault con su “Yellow Kid”.

Evangelina Cisneros. El 16 de agosto de 1897, el Journal publicaba la noticia de que una bella cubana, Evangelina Cisneros, había sido condenada a 20 años por haberse resistido a tener relaciones sexuales con el jefe de la guarnición española en la Isla de Pinos. Miles de mujeres enviaron cartas a la Reina Regente de España solicitando la liberación de la “joven mártir cubana”. El escándalo se avivó cuando el 8 de octubre el Journal de Hearts publica que Evangelina se había fugado de la Isla y que se encontraba de viaje hacia Nueva York. También publicó que la fuga había sido organizada por los corresponsales del Journal. No sabemos con seguridad si ocurrió así o no, pero lo cierto es que así se contó.
Clemencia Arango. No se sabe si era mayor o joven, pero sí que pertencía a la aristocracia y que estaba comprometida con el separatismo cubano. En cierta ocasión, la policiía española la detuvo, la desnudó y la cacheó. Un periodista del Journal informó del hecho a Hearst, quien ordenó una ilustración que representara la escena a un ilustrador que ni siquiera la había presenciado. Como resultado, la imagen de una mujer desnuda a la que parece que van a violar. Cuando el periodista la ve, informa a su editor de que no había ocurrido así y que le constaba que los policías habían sido mujeres.

PRÁCTICA 14. The New York Journal
Es una página de interior, y en ella encontramos un gran despliegue gráfico. La noticia tratada versa sobre un descubrimiento paleontológico. Hearst escribió esta información personalmente. Lo que no dice el título, es que el animal está muerto, y precisamente lo que sugiere el grabado central es que el animal está vivo. Ahí radica el sensacionalismo. Es un buen exponente de cómo se sacan noticias de la nada. FIN DE LA PRÁCTICA.

Los “mandamientos” editoriales de Hearst.
1. Hacer un periódico dirigido a la gran clase media. No publicar noticias aburridas que se suponen le gustan a la gente.
2. Omitir los contenidos que puedan ofender a la buena gente. Evitar el lenguaje grosero y el mal tono. Las noticias más sensacionales sólo pueden ser contadas si es correctamente.
3. Haz que tus titulares expongan con claridad y concisión los hechos relevantes. Deberán responder a la pregunta qué es noticia. No permitir a los redactores que escriban titulares difíciles de entender.

4. La portada es tu foro. Pon en ella los elementos importantes y las noticias sobre la gente famosa. A veces condensa una gran historia para ponerla en la primera página antes que desarrollarla entera en las páginas interiores.
5. Nada es más fastidioso que las palabras de más. Contad historias a nuestros lectores brevemente y con mordacidad. Exponedles los hechos fácilmente. No les hagáis trabajar.
6. Reescribir las frases largas en varias más cortas. Empezar a escribir siempre con frases cortas.
7. Las fotografías de hechos interesantes con notas explicativas son valiosas. Hace que cada imagen merezca su espacio.
8. Si no logras exhibir concluyentemente la superioridad de tu propio periódico, puedes estar seguro de que los lectores nunca la percibirán.

La guerra de Cuba (1895 – 1898)
PRÁCTICAS 11 y 12. The World y The New York Journal
El Journal, ese día, sobrepasa todos los horizontes de Pulitzer.
The World. La cabecera incluye el nombre, el número de ejemplares vendidos el día anterior (un dato que, probablemente, sea falso), el emblema, que era una estatua de la libertad que ilumina dos mundos, el norteamericano y el de los inmigrantes; y el lema, que tenía que ver con la campaña que estuviera llevando a cabo el periódico. En este caso, se trataba de la campaña “libros para todos”. Por último, también aparecía el precio del ejemplar.
Pulitzer prevé desde el principio que la explosión del Maine es una noticia que dará que hablar. Por esa razón, el grabado ocupa más de la mitad de la página, de tamaño sábana. Representa la explosión del barco, por lo que se tenido que hacer durante la noche, en las escasas horas que median entre la llegada de la información y la salida del periódico. El elemento sensacionalista lo encontramos en los hombres que saltan por los aires. El impacto visual lo tiene el grabado, pero el titular lo acompaña. Se trata de una pregunta que, en realidad, está afirmando que se ha tratado de un sabotaje. No da lugar a que se haya tratado de un accidente, como se acabó demostrando. En el subtítulo, se indica que el World ha enviado un submarino para que descubra lo que ha ocurrido.
En las entradillas que preceden al grabado, Pendleton afirma que ha oído hablar de un complot, pero no aporta, ni siquiera, una fuente.

The New York Journal. Pulitzer había conseguido un gran grabado, un buen titular y un submarino y, sin embargo, Hearst lo supera, e introduce un titular por encima de la cabecera. Es una pregunta de estilo directo y sin interrogación. Se trata de un tema que se amplió durante meses. Donde Pulitzer había puesto los datos de distribución, Hearst ofrece una recompensa. Recompensa que se repite varias veces en la misma página. Es una estrategia propia de la propaganda, más que del periodismo. Se trataba de convertir el propio Journal en la noticia del día, por encima de la explosión en sí misma. Incluso se introduce el mismo módulo dos veces, algo inconcebible en cuestiones de diseño. Sin embargo, la ilustración parece más cauta. No obstante, está dibujado el torpedo, algo que nadie ha visto. De hecho, es que ni siquiera existió. Es un grabado menos espectacular que el del World pero más tendencioso. En el titular ya se hace referencia al enemy, aunque aún no se consideraba a España como enemiga. Se ofrece la recompensa a quien descubra a los culpables. Se expresa en términos personales con palabras como perpetrator, busca a una persona, trata de ponerle rostro a esa ofensa. Sin embargo, Hearst sabía que era imposible hallar al culpable y que nunca habría una recompensa que entregar. Era un gancho para ganar lectores. FIN DE LA PRÁCTICA.

Hearst mantuvo una postura abiertamente intervencionista que sintonizaba con la política imperialista americana. De hecho, se dedicó a fabricar una guerra que no existía. Ante la falta de noticias, sus corresponsales en La Habana pidieron volver. La respuesta, atribuida a Hearst, fue: “Ustedes pongan las imágenes, que yo pondré la guerra”. El Journal montó campañas llenas de mentiras, llamaba a la movilización, convocaba manifestaciones. Gran repercusión tuvo el rescate organizado por el periódico de una “heroína”, Evangelina Cisneros, encarcelada en Cuba, y convertida en un auténtico drama de novela por entregas. La voladura del Maine en La Habana fue el detonante de una guerra abonada desde la prensa. Mientras duró la guerra, de febrero a agosto de 1898, la difusión del Journal se disparó y el propio Hearst permaneció en la isla al frente de un equipo de veinte redactores, fotógrafos y dibujantes.

El ocaso.
Pulitzer. Acabó abandonando la batalla del sensacionalismo con el cambio de siglo. Desde 1887, padeció problemas psíquicos y de vista. En la primera década del siglo XX, el World siguió implicándose en continuos combates dialécticos contra los presidentes Roosevelt y Taft, a los que exigió mayor transparencia y acusó de corrupción política. Esta pugna agravó su enfermedad y le obligó a abandonar el control del periódico. Tras su muerte en 1911, le sucedería al frente un digno sucesor: Frank I. Cobb. El Sant Louis Post Dispatch, periódico regional importante, es el único legado de Pulitzer.
Hearst. En vísperas de las elecciones de 1901 insultó al presidente Mackinley, planteando incluso la legitimidad de asesinar a un tirano. Mackinley fue asesinado y Hearst cambió la cabecera por The American, patriótica denominación para recuperar el apoyo del público. Logró consolidar un imperio periodístico: en 1927 tenía 25 diarios en las principales ciudades, revistas, una agencia de prensa, y producía noticiarios para el cine. La crisis de 1929 redujo su cadena de periódicos a 17 empresas. Su egocentrismo se volvió contra él cuando defendió la no intervención de EEUU en la II Guerra Mundial.

No toda la prensa de Nueva York apoyaba una política intervencionista y los excesos del Journal fueron muy criticados. Godkin, director del New York Evening Post, escribió pocos días después del hundimiento del Maine:
“Nada tan desgraciado como el comportamiento de estos periódicos se ha conocido en la historia del periodismo norteamericano. Representación indebida de los hechos, invención deliberada de cuentos calculados para excitar al público y temeridad desenfrenada en la composición de los titulares. Es una vergüenza pública que los hombres puedan hacer tanto daño con el objeto de vender más periódicos.”
El resto de editores perciben que se ha llegado a un punto de no retorno. Por lo tanto, habrá quien siga adelante y quien piense que es posible otro modo de hacer periodismo. No obstante, este nuevo modelo seguirá perteneciendo a la prensa de negocios y su objetivo será hacer dinero con un producto masivo. Será la denominada prensa de calidad. El New York Times ya había nacido con la pretensión de ser un periódico diferente.

PRÁCTICAS 6 y 10. The New York Herald y The New York Times
Es un ejemplar publicado el 25 de agosto de 1862, por lo que correspone a la Guerra de Secesión. Podemos compararla, entonces, con la práctica 6. En su época, el Herald era el más popular y el Times el que menos. Los corondeles remarcados del Herald hacen más ligera la información. En el Times no hay ninguna intención de que así sea. En ambos casos, se destacan unos titulares en la primera columna y le sigue la información a texto corrido. Los temas son los mismos y el tratamiento es muy similar. FIN DE LA PRÁCTICA.

Prensa de calidad: el NY Times. Las claves empresariales.
Aunque el objetivo es el mismo que el de la prensa amarilla (lograr beneficios, en tanto que es también prensa de negocios), los procedimientos son diferentes: apelación a la objetividad y a la independencia para obtener credibilidad y prestigio.
En los tiempos de Raymond como editor, el Times ya se desmarca del resto de periódicos porque su intención es la de ser más serio. Sin embargo, durante la segunda mitad del siglo XIX, el Times se ve desplazado por el resto de periódicos. A finales de siglo, vende entre 10.000 y 20.000 ejemplares diarios, en contraposición al millón alcanzado por sus oponentes. En ese momento de declive, el Times alcanza la fórmula que lo llevará al éxito. Por esa razón, podemos afirmar que la aparición del modelo se produce en la segunda etapa del New York Times. El periódico será comprado por Adolph Ochs en los años noventa para ofrecer una alternativa sensacionalista que dominaba Nueva York. Hoy día, el Times sigue estando gestionado por los Ochs. Su mayor mérito radica en elegir, casi siempre, al mejopr director posible, distinguiendo así entre la figura del director, encargado de la información, y la figura del editor, que lleva la gestión del periódico, algo que ya había hecho el Times inglés. Ochs triplicó las ventas al reducir el precio. A principios del siglo XX, llegaría a los 100.000 ejemplares diarios. Pero el gran salto se produce con la llegada de Carr V. Von Anda en 1904, quien refuerza los criterios de calidad informativa.
Si bien es cierto que el Times vendía una décima parte de lo que vendían sus oponentes, también lo es que convierten esa debilidad en fortaleza, ya que, aunque tengan menos lectores, éstos son son mejores, sin llegar a ser un periodismo de élite. Para ello, deben ofrecer una mejor información y debe estar mejor contada, y tratar ámbitos de la información que no cubren otros periódicos: economía, cultural, deporte (pero no sólo los masivos). Además, esta información estará constratada y será analizada por especialistas en la cuestión.
En realidad, el inspirador de este modelo es el Times de Londres. El New York Times imita a su homólogo británico, que, a su vez, cuando se quede obsoleto imitará al neoyorquino. Se dará un homenaje mutuo. Las prácticas 9 (1912, Ochs) y 10 (1862, Raymond) nos permiten estudiar la evolución del periódico. Aunque la portada 9 es muy gráfica, no solía ser así. Sólo se sacaban las imágenes que merencían la pena.
Prensa de calidad: el NY Times. Las claves periodísticas.
El objetivo del Times es el de hacer un periodismo serio. Un periódico riguroso que, por encima de polémicas y pasiones, informe puntual e independientemente al lector.
Descalifica a la prensa sensacionalista y hace una continua autopromoción apelando al periodismo de buen gusto. Su lema es “all news that’s fit to print”; y uno de sus eslóganes publicitarios: “el Times no mancha el mantel del desayuno”.
Además, adopta el modelo dominical orientado a la reflexión y al análisis más que al puro divertimento.
“El principal objetivo del Times es ofrecer todas las noticias de una manera concisa y atractiva, y ofrecerlas antes que cualquier otro medio; ofrecer noticias imparcialmente, sin miedo ni favoritismos ni intereses involucrados, para invitar a la discusión inteligente sobre los asuntos públicos desde todos los matices de opinión”.
(Adoph Ochs)

La cobertura de la guerra rusojaponesa o del hundimiento del Titanic convirtieron al New York Times en referencia obligatoria.
Modelo de muchos diarios europeos: Le Figaro y Le Temps en Francia, el Times en Gran Bretaña, el Frankfurter Zeitung en Alemania o el Corriere della Sera en Italia.

El mito de la objetividad según Schudson.
Las noticias se contaban mediante estrategias subjetivas. Es una especie de pedagogía urbana para todo aquél que llega a la ciudad por primera vez.
En la segunda generación de prensa popular, interesa el periodismo como story, como relato narrativo. Es la gran baza de la prensa popular. Sin embargo, ese periodismo, por sus excesos, deja abierto un nuevo mercado. Para esos lectores, el periodismo se entienden como information, es decir, como periodismo objetivo. Cuenta los hechos, no los comenta y, si lo hace, lo indica claramente. Ésta es, por ejemplo, la propuesta del New York Times. Sin embargo, aún no afecta a la credibilidad del periodista. Son los editores, como Hearst, los que han perdido la credibilidad. De hecho, asistimos a los mejores momentos del prestigio, la credibilidad y la situación social del periodista. El público considera que el periodista escribe en función de los objetivos del lector y piensa que el periodismo es una actividad que busca la verdad por encima de todo.
No obstante, el mito de la objetividad surgirá cuando se empiece a considerar que el lenguaje es incapaz de transmitir la realidad. Será tras la I Guerra Mundial, y coincidirá con todos esos discursos pesimistas, como el existencialismo.

El periodismo popular en Francia e Inglaterra.
La prensa europea será diferente a la estadounidense. Las generaciones norteamericanas no se trasladarán, sin más, a Europa.
A Francia la habíamos dejado en la década de 1830 con el reinado de un rey burgués, el que llamaban el rey ciudadano. Se dará una primera generación de prensa popular, pero bajo otras condiciones. Con la llegada de Napoleón III, llega a Francia la Revolución Industrial, por lo que aún no ha surgido la sociedad de masas. De hecho, la prensa política sigue siendo importante aún a finales de siglo. Hasta los años sesenta, tan sólo habrá un intento de prensa popular, un caso aislado que se dará a través de Girardin.
En Inglaterra, las circunstancias serán otras. La prensa de negocios tendrá lugar durante el siglo XIX, pues surge en el país anglosajón, con especial importancia del Times, que se convertirá en una institución. Es un periódico único en este tipo de prensa, pues su prestigio será tal que nadie se atreverá a competir con él. La prensa popular tardará algún tiempo en aparecer, pues su mercado lo ocupa la prensa obrera, comprometida ideológicamente e interesante para sus lectores, aunque de calidad ínfima. Impide que la prensa popular se desarrolle. Imitará al modelo norteamericano o será un reciclaje de los periódicos obreros.

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16 comentarios to “Apuntes: Historia del Periodismo Universal (II)”

  1. Numbers Sutherland Says:

    Incredibly interesting read! Truely..

  2. Mara Says:

    me gustaria saber si tb estan por aki los temas 8,9,10 y 11!

  3. Sonia Says:

    Y el tema 8, 9 y 10 ??:(

  4. Fani Says:

    ¿Estos apuntes son de la profesora Carmen Espejo, de la FCOM de Sevilla?

  5. manuelgh7 Says:

    Hola al muy wenas, ese tema 8 que dices que subias esta por ahi? es que no lo encuentro. espero tu respuesta, y gracias por colgar los apuntes

  6. MAR Says:

    Muchas muchas gracias. I love you

  7. MAR Says:

    Hola de nuevo, perdona que te insista, pero no encuentro la otra parte de HPU…. Podrías comprobar que la has subido…. (es que yo soy un poco torpe para estas cosas de internet) se que pido mucho, pero no veas como te lo agradecería…. I Love youuuuuuu

  8. MAR Says:

    Hola de nuevo, perdona que te insita, pero no encuentro la otra parte de HPU… podrías comprobar que las has subido…. (es que yo soy un poco torpe para estas cosas de internet) se que pido mucho, pero no veas como te lo agradecería…..I Love YOUUUUUUUU….

  9. Al Says:

    Bueno, parece que van a ser útiles estos apuntes…..
    Ya está disponible la otra parte de los apuntes de HPU.
    Saludos, y I LOVE YOU a todos!!

  10. MAR Says:

    I love youuuuu, los apuntes de están genial. Me gustaría pedirte que si puedes subas el tema 8…Eres genial

  11. Zg Says:

    hola, me gustaría saber si vas poner el tema 8. dedicado a la propaganda y prensa en la primera y segunda guerra mundial.

    muy buenos tus apuntes!!me están ayudando muchíiisimo para quitarme dudas…muchiiiisimas gracias….:D

  12. lola Says:

    I LOVE YOU!!!!!!jejejeje

  13. Al Says:

    Buenas J.M. Creo que estás de suerte. En cuestión de media hora tendrás la 1ª parte de los Apuntes de Historia del Periodismo Universal, y el tema 8.
    Este blog lo he creado con la intención de que quien necesite apuntes, prácticas, memorias,… lo tenga a su alcance “sin pelotear al compañero de turno para que te deje los suyos”. Simplemente, corre la voz….

    Saludos!!

  14. J. M. Says:

    killo los apuntes estan de puta madre. no tendras el temita 8 por ai verdad? si lo tienes t la pegas del to colega.


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