Programación Didáctica Guía para oposiciones de Secundaria

1. Concepto de programación

La programación responde a un intento de racionalizar la práctica didáctica, con objeto de que ésta no se desarrolle de forma arbitraria, sino que obedezca a un plan.

El diseño de la programación no puede entenderse como algo mecánico, como una mera técnica o fórmula concreta. Para Gimeno y Pérez ( 1989), «entender la programación como un paso o eslabón intermedio entre la teoría pedagógica o curricular la práctica, supone descubrir la complejidad de este mecanismo, y considerar que el diseño no es una destreza muy bien delimitada y que los profesores pueden aprender a realizar como algo mecánico, sino que requiere plantear toda una teoría previa del currículo y de su desarrollo desde los principios o fundamentos de la acción hasta la práctica concreta».

La programación depende de las concepciones que se tengan sobre la enseñanza y más concretamente sobre el currículo. Así, el modelo curricular influirá decisivamente en el enfoque y diseño de la programación.

La necesidad de realizar una programación didáctica que sistematice el proceso de enseñanza-aprendizaje se justifica por muy diversas razones.

Imbernón, entre otras, señala:

– Ayuda a eliminar el azar y la improvisación, lo cual no indica que todo esté cerrado o predeterminado.

– Sistematiza, ordena y concreta el proceso indicado en el proyecto educativo y curricular, contando con suficiente flexibilidad para dejar margen a la creatividad.

– Permite adaptar el trabajo pedagógico a las características culturales y ambientales del contexto.

Para De Pablo, las razones que justifican el interés de la planificación como proceso de toma de decisiones consciente y explícito se pueden resumir en:

– La complejidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

– La intencionalidad de la acción educativa.

– La formación y profesionalización del docente.

La programación se define como el «conjunto de unidades didácticas ordenadas y secuenciadas que se diseñan y desarrollan en cada ciclo educativo». A su vez la unidad didáctica se define como «una unidad de trabajo, relativa a un proceso de enseñanza aprendizaje, articulado y completo. En ella se deben precisar los contenidos, los objetivos, las actividades de enseñanza aprendizaje y las actividades para la evaluación».

La Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educación (LOCE) en su artículo 68.7 define las programaciones didácticas como los instrumentos de planificación curricular específicos para cada una de las áreas, asignaturas o módulos.

Una programación didáctica debe incorporar los siguientes elementos:

– Objetivos.

– Contenidos.

– Criterios de evaluación.

– Metodología.

– Atención a las necesidades específicas.

La programación que se presenta a continuación se va a centrar en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria y concretamente en 3º curso.

2. Características de la Educación Primaria Obligatoria

Elementos comunes del currículo

• La comprensión lectora y la capacidad de expresarse correctamente en público se desarrollarán en todas las asignaturas de la etapa. A tal fin, los departamentos de Coordinación Didáctica, en su caso, incluirán en sus respectivas programaciones didácticas actividades que estimulen el interés y el hábito de la lectura y la expresión oral. Los directores de los centros garantizarán el cumplimiento de este mandato elaborando y proponiendo a la aprobación de las autoridades académicas un plan global de actividades, cuyas bases diseñará el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

• Asimismo, los departamentos de Coordinación Didáctica, en su caso, deberán incluir la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación entre los procedimientos que programen para el aprendizaje de sus respectivas asignaturas, ámbitos y módulos. Los directores de los centros elaborarán y propondrán a la aprobación de las autoridades académicas un plan global para la utilización de dichas tecnologías.

3. Características del alumnado de Educación Secundaria

4. Objetivos

Los objetivos se entienden como las intenciones que orientan el diseño y la realización de las actividades necesarias para la consecución de las grandes finalidades educativas.

Los objetivos cumplen dos funciones esenciales:

– Servir de guía a los contenidos y a las actividades de aprendizaje.

– Proporcionar criterios para el control de esas actividades. En ese caso, el control se refiere a información en cuanto a lo que se ha propuesto y a lo que se ha conseguido, así como también a las causas de discrepancias, si existieran.

Para la elaboración de los objetivos hay que considerar cuatro criterios:

– Claridad en el planteamiento.

– Ámbito del contenido al que pertenece: conceptos, procedimientos y actitudes.

– Tipos de capacidad que se espera del alumnado en relación con cada uno de los aspectos anteriores.

– Flexibilidad para adaptarlos a los aspectos individuales del aprendizaje.

4.1. Objetivos generales de la etapa

4.2. Objetivos generales de la asignatura

5. Contenidos

El término contenido se refiere a los objetos de enseñanza y aprendizaje que la sociedad considera útiles y necesarios para promover el desarrollo personal y contemporánea, … El estudio de la danza a través de los medios audiovisuales y, si se estima oportuno, de la práctica en el aula.

6. Tratamiento de los temas transversales

En la formación de la personalidad del individuo adquiere una relevancia especial la etapa que va de los doce a los dieciséis años, etapa que, en nuestro Sistema Educativo, coincide con la Educación Secundaria Obligatoria.

Estos son los años en los que junto al desarrollo natural del cuerpo, la mente humana está abierta a todo tipo de conocimiento y en estos años se conforma.

Así pues, junto al conocimiento científico, correspondiente a las diferentes áreas, conviene que los alumnos se formen en todos los aspectos relativos a la convivencia, como corresponde a una sociedad evolucionada y democrática.

Estos temas básicos para el desarrollo completo de la personalidad no son específicos de ningún área, pero todas ellas pueden tratarlos. Uniendo los diferentes puntos de vista se completa una visión global más objetiva y equilibrada de los mismos. Los temas tratados son:

– Educación moral y cívica

– Educación para la paz

– Educación para la igualdad de oportunidades de ambos sexos

– Educación ambiental

– Educación para la salud y sexual

– Educación vial

– Educación del consumidor

Educación para la salud y educación sexual

La actividad vocal, instrumental y motriz ayuda de forma natural a mejorar funciones orgánicas como la respiración, el control y el dominio corporal. Los ejercicios psicomotores, así como todo lo relacionado con el ritmo, desarrollan las funciones generales de control neurológico y favorecen la armonización y sincronización motora.

La música ayuda a entender las diferencias en la formación y desarrollo de las voces masculina y femenina durante la pubertad y permite la consideración de diversos planteamientos relacionados con la salud vocal.

Educación para la igualdad de oportunidades

La práctica de la música en el aula proporciona una excelente oportunidad al pedagogo para favorecer el respeto mutuo entre los sexos apreciando al mismo tiempo sus diferencias. Las coreografías, la danza, el canto, entroncándose en el aspecto mutacional de la edad, donde la imagen diferenciativa personal hacia los demás comienza a tomar forma, se convierten en elementos integradores e igualadores de convivencia y de trabajo en equipo con el soporte del mundo sonoro musical.

Educación del consumidor

En la vida diaria nos encontramos con el qué comprar, cómo y cuándo. La educación musical puede servir para crear criterios de selección respecto a las adquisiciones de grabaciones, instrumentos y asistencia a espectáculos. Se ayudará así al alumno a tomar conciencia del hecho comercial y controlarlo desde las propias opiniones y gustos.

Educación ambiental

La fuerte invasión sonora que produce nuestro entorno hace necesaria una toma de conciencia de la misma que evite las repercusiones negativas del abuso sonoro. El respeto al espacio sonoro de los demás y el uso correcto de las fuentes de sonido proporcionan un ámbito de trabajo muy necesario en el aula.

Educación para la convivencia

El área de música permite plantear un elevado número de contenidos actitudinales basados en el respeto a los gustos musicales de los demás, además de darnos la oportunidad de presentar y respetar opiniones de todo tipo en debates relacionados con el hecho musical y participar en actividades que nos permitan ejercitar las normas de convivencia basadas en el respeto a los demás, el material del aula…

Educación para la paz

La música se ha convertido en un vínculo internacional entre las generaciones y países. La comprensión de las culturas ajenas a través de la audición, la práctica musical y la danza, así como el análisis de las distintas funciones sociales de la música en cada cultura proporciona los criterios necesarios para comprender mejor a los demás y de ese modo a nosotros mismos, abriendo así canales de comunicación que nos acerquen a los otros pueblos.

Educación vial

Los problemas de contaminación sonora y las distracciones que pueden tener su origen en el uso inadecuado de la música mientras circulamos, ya sea como peatones o como conductores, el uso inadecuado de auriculares, etc., pueden ser tratados en relación con los contenidos del área.

7. Evaluación

7.2. Criterios de evaluación (3º ESO)

8. El método

la LOCE recoge en su artículo 24 que los métodos pedagógicos se adaptarán a las características de loa alumnos, favorecerán la capacidad de aprender por si mismos y para trabajar en equipo promoviendo la creatividad y el dinamismo, e integrarán los recursos de las tecnologías de la información y de las comunicaciones en el aprendizaje. Los alumnos se iniciarán en el conocimiento y aplicación del método científico.

8.1. Principios psicopedagógicos y didácticos. El aprendizaje significativo

En este sentido hay unos principios psicopedagógicos y didácticos que deben orientar la intervención educativa.

La intervención educativa debe tener en cuenta una serie de principios básicos que impregnan todo el currículo y que se refieren a continuación (Gimeno Sacristán, 1986; Coll, 1993; Palacios, Marchesi, y Coll, 1990; Coll, Palacios y Marchesi, 2001):

1. Necesidad de partir del nivel de desarrollo del alumno/a

El inicio de un nuevo aprendizaje escolar se realiza siempre a partir de los conceptos, representaciones y conocimientos que ha construido el alumno o alumna en el transcurso de sus experiencias previas.

Por lo tanto, tener en cuenta el nivel del alumno o alumna en la elaboración y aplicación de la programación, exige atender simultáneamente a los dos aspectos mencionados. Su nivel de competencia cognitiva, es decir el nivel de desarrollo en el que se encuentra, y los conocimientos que ha construido anteriormente.

2. Necesidad de asegurar la construcción de aprendizajes significativos

El proceso de enseñanza y aprendizaje puede dar lugar tanto a aprendizajes significativos como a aprendizajes repetitivos. Si el nuevo material de aprendizaje se relaciona de forma significativa y no arbitraria con lo que el alumno ya sabe puede llegar a asimilarse e integrarse en su estructura cognitiva previa, produciéndose entonces un aprendizaje significativo capaz de cambiar esa estructura previa, a la vez que duradero y sólido. Si por el contrario no se alcanza dicha conexión, se producirá tan sólo un aprendizaje meramente memorístico o repetitivo, sin arraigo en la estructura cognitiva del sujeto y condenado, por lo general, a rápido olvido.

Para asegurar el aprendizaje significativo deben cumplirse una serie de condiciones:

– El contenido debe ser potencialmente significativo, tanto desde el punto de vista del área o materia que se esté trabajando, como desde el punto de vista de la estructura psicológica del alumnado.

– Es necesario que el alumno tenga una actitud favorable para aprender significativamente, es decir, que esté motivado para conectar lo nuevo que está aprendiendo con lo que ya sabe, con el fin de modificar sus estructuras de conocimiento.

La intervención educativa debe tener como objetivo prioritario el posibilitar que los alumnos realicen aprendizajes significativos por sí solos, es decir que sean capaces de aprender a aprender. Por lo tanto, hay que prestar especial atención a la adquisición de estrategias cognitivas de planificación y regulación de la propia actividad de aprendizaje.

Aprender significativamente supone modificar los esquemas de conocimiento que el alumnado posee.

3. El aprendizaje significativo supone una intensa actividad por parte del alumno

Esta actividad consiste en establecer relaciones ricas entre el nuevo conocimiento y los esquemas de conocimiento ya existentes. Dentro del marco constructivista esta actividad se concibe como un proceso de naturaleza fundamentalmente interna y no manipulativa. La manipulación es una de las vías de la actividad, pero no es en absoluto ni la única ni la más importante. Si después de la manipulación no se produce un proceso de reflexión sobre la acción, no se está llevando a cabo una verdadera actividad intelectual.

Aunque en último término es el alumno el que construye su conocimiento, la actividad constructiva no aparece como una actividad individual sino como parte de una actividad interpersonal. La interacción profesor alumno es lo que facilita la construcción de conocimiento por parte del alumno.

8.2. Condiciones para el aprendizaje

Por otro lado hay unas condiciones necesarias para que se produzca el aprendizaje:

– El desarrollo de las estrategias de motivación y organización.

– El trabajo individual y en equipo de los alumnos y el esfuerzo y la responsabilidad en el trabajo.

8.2.1. Estrategias de motivación

Todos sabemos, y hemos experimentado alguna vez, la gran importancia que la motivación puede tener en cualquier tipo de aprendizaje. Y directamente relacionada con la motivación se encuentra la actitud. Al igual que sabemos que por más que insistamos un alumno no aprende si no quiere aprender, también podemos decir que casi cualquier alumno que esté motivado puede aprender, a no ser que presente una deficiencia grave.

La motivación puede ayudar a superar las dificultades existentes en otros aspectos del aprendizaje, sin embargo la definición y el estudio de la motivación son bastante complejos y demostrar sus efectos está muy lejos de ser una cuestión sencilla.

El modelo socioeducativo de Gardner (1979; recogido en Coll, Palacios y Marchesi, 2001) presenta cuatro factores responsables de las diferencias individuales (factores de diversidad), siendo un de ellos la motivación:

– Inteligencia, o facultad para la resolución de problemas.

– Aptitud.

– Motivación, factor más determinante que vamos a profundizar a continuación.

– Ansiedad, que según la teoría de la autodiscrepancia es la alteración que se produce al comparar el yo actual percibido (o conocimientos actuales) y el yo que debería ser (lo que debería saber o se le exige), que también ampliaremos a continuación.

La motivación, sin embargo, se acepta como el factor más determinante para alcanzar un alto nivel de competencia en la lengua, avalado este dato por un gran número de investigaciones.

Podemos distinguir, a su vez, diferentes tipos de motivación según el origen:

a) Factores internos del individuo:

– La motivación por el aprendizaje en sí mismo, de forma natural.

– La necesidad de éxito personal, de triunfar, relacionada con la aceptación personal, social y familiar.

– La necesidad de evitar el fracaso.

b) Factores externos al individuo:

– La situación de aprendizaje, es decir, el contexto donde se desarrolla el proceso de enseñanza-aprendizaje, que incluye el espacio, los materiales, los compañeros, el profesor, la metodología…

– El tipo de actividades o tareas que se desarrollan.

– La obtención de una recompensa, que puede ser afectiva (buscando una respuesta afectiva de aquellas personas relevantes), cognitiva (buscando el éxito académico) o instrumental (que refleja un interés en las metas que se pueden alcanzar al aprender la lengua extranjera: mejora laboral, comunicación con niños/as de otros países, acceder a información relevante en otro idioma…).

– Evitar el castigo.

Los tipos de motivación no son estables y es necesaria una combinación de todos, evitando promover exclusivamente uno de ellos. De hecho si nos centramos en uno, por ejemplo el cognitivo, podemos favorecer actitudes del tipo “todo vale” para conseguir el éxito.

Por todo lo anterior, podemos decir que estrategias de motivación serían:

– Conocer el estilo motivacional de cada alumno/a.

– Estimular al alumno/a hacia la consecución de los aprendizajes significativos.

– Identificar sus intereses, y partir de ellos.

– Controlar los factores que influyen positivamente en los alumnos/as y en sus progresos.

– Reconocer los factores a los que los alumnos/as atribuyen el éxito. El manejo de ellos elevará el nivel de motivación individual.

Por lo que respecta a las diferencias individuales, cada alumno/a se decanta por un tipo de motivación, predominando factores externos en unos casos e internos en otros.

A la hora de programar debemos tener en cuenta todos los tipos de motivación, para diseñar actividades entretenidas, un buen ambiente de clase en el que todos se sientan bien, y una actitud positiva hacia la materia y todo lo que ésta implica. Lo fundamental es detectar qué les mueve para, partiendo de ahí, aumentar su motivación en diferentes líneas.

8.2.2. Organización del trabajo individual y en equipo

Por otro lado, también son importantes los agrupamientos que realicemos en el aula, ya que la imagen que el alumno o alumna tiene de lo que debería ser o saber dependerá del tipo de relación que se produzca con el resto de los compañeros, aumentando o disminuyendo la ansiedad según, por ejemplo, el tipo de agrupamiento o la dinámica que se está desarrollando.

A continuación vamos a detallar las diferentes distribuciones que podemos realizar en el aula relacionándolas con los diferentes agrupamientos, ya que ambos aspectos son indivisibles:

– Si colocamos a nuestros alumnos en mesas separadas estaremos trabajando de forma individual. Estaremos propiciando: Iniciativas propias, originalidad, creatividad, organización personal, compromisos, etc.

– Si ponemos los pupitres de dos en dos, facilitaremos el trabajo en pareja. Éste posibilita que la interacción alumno/a-alumno/a sea alta lo que favorece el desarrollo de actitudes cooperativas, además de permitir un tiempo para que el profesor/a se dedique a aquellos con más dificultades, o incluso jugar en algunos casos con la figura del alumno/a tutor/a.

– Si agrupamos cuatro o cinco mesas estaremos promoviendo el trabajo en pequeños grupos. Por un lado es más enriquecedor, dinámico y relajante que el trabajo en parejas, por tener más miembros. Con la selección de los miembros (grupos heterogéneos, con variación constante de los miembros, utilizando dinámicas de agrupación), estaremos propiciando: hábitos de trabajo en grupo, compromisos con otros, participación en proyectos colectivos, etc.

– El trabajo en gran grupo puede distribuirse formando un círculo, para los debates, por ejemplo, o uniendo todas las mesas si necesitamos trabajar con mucho material. En ambos casos el profesor/a puede estar dentro o fuera. Esta actividad tiene una utilidad unificadora, ya que todos los miembros pueden interaccionar, y se desarrollan actitudes de respeto a la participación y al turno de palabra propia de una sociedad democrática.

8.2.3. El esfuerzo y la responsabilidad en el trabajo

En la exposición de motivos en la Ley Orgánica 10/2002, se habla de cinco ejes en torno a los cuales se conforma la Ley. Concretamente en el primer eje que orienta los objetivos de la Ley se refiere a los valores y establece:

“… La Ley se sustenta (…) en la convicción de que los valores del esfuerzo y de la exigencia personal constituyen condiciones básicas para la mejora de la calidad del sistema educativo… “.

“…la cultura del esfuerzo es una garantía de progreso personal, porque sin esfuerzo no hay aprendizaje… “.

“…es precisamente un clima que no reconoce el valor del esfuerzo el que resulta más perjudicial para los grupos sociales menos favorecidos. En cambio, en un clima escolar ordenado, afectuoso pero exigente, y que goza, a la vez, tanto del esfuerzo por parte de los alumnos como de la transmisión de expectativas positivas por parte del maestro. La institución escolar es capaz de compensar las diferencias asociadas a los factores de origen social”.

El apartado (f) del artículo 1 (Principios), capítulo 1 (De los Principios de Calidad) del Título Preliminar se refiere a…

“La consideración de la responsabilidad y el esfuerzo como elementos esenciales del proceso educativo”.

El artículo 2 (Alumnos), y el artículo 3 (Padres) capítulo 1 (De los Derechos y Deberes de padres y alumnos) del Título Preliminar establece que…

“Todos los alumnos tienen el derecho a que su dedicación y esfuerzo sean valorados y reconocidos con objetividad (…), el estudio es un deber básico del alumno”.

El artículo 22 (Objetivo), Capítulo V (de la Educación Secundaria), Título I (Estructura del Sistema Educativo) hace alusión a…

“Desarrollar y consolidar hábitos de estudio y disciplina, como condición necesaria para una realización eficaz de las tareas del aprendizaje, y como medio para el desarrollo personal”.

“Afianzar el sentido de trabajo en equipo y valorar las perspectivas, experiencias y formas de trabajo de los demás”.

9. Necesidades educativas específicas

La LOCE, dedica su Capítulo VII a la atención de los alumnos con necesidades educativas específicas. Dichas necesidades deben recogerse en nuestra Programación y se centra en cuatro medidas de atención:

1ª Atención para la igualdad de oportunidades para una educación de calidad

Se desarrollarán las acciones necesarias y se aportarán los recursos y los apoyos precisos que permitan compensar los efectos de situaciones de desventaja social para el logro de los objetivos de educación y de formación previstos para cada uno de los niveles del sistema educativo.

Se adoptarán procedimientos singulares en aquellos centros escolares o zonas geográficas en las cuales, por las características socioeconómicas y socioculturales de la población correspondiente, resulte necesaria una intervención educativa diferenciada, con especial atención a la garantía de la igualdad de oportunidades en el mundo rural. En tales casos, se aportarán los recursos materiales y de profesorado necesarios y se proporcionará el apoyo técnico y humano preciso para el logro de la compensación educativa.

2ª Atención de los alumnos extranjeros

Se favorecerá la incorporación al sistema educativo de los alumnos procedentes de países extranjeros, especialmente en edad de escolarización obligatoria. Para los alumnos que desconozcan la lengua y cultura españolas, o que presenten graves carencias en conocimientos básicos, se desarrollarán programas específicos de aprendizaje con la finalidad de facilitar su integración en el nivel correspondiente. Dichos programas se podrán impartir en aulas específicas establecidas en centros que impartan enseñanzas en régimen ordinario. El desarrollo de estos programas será simultáneo a la escolarización de los alumnos en los grupos ordinarios, conforme al nivel y evolución de su aprendizaje.

3ª Atención de los alumnos superdotados intelectualmente

Con el fin de dar una respuesta educativa más adecuada a estos alumnos, se adoptarán las medidas necesarias para identificar y evaluar de forma temprana sus necesidades y se establecerán las normas para flexibilizar la duración de los diversos niveles y etapas del sistema educativo, independientemente de la edad de estos alumnos.

4ª Atención de los alumnos con necesidades educativas especiales

Los alumnos con necesidades educativas especiales que requieran, en un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, y en particular en lo que se refiere a la evaluación, determinados apoyos y atenciones educativas, específicas por padecer discapacidades físicas, psíquicas, sensoriales, o por manifestar graves trastornos de la personalidad o de conducta, tendrán una atención especializada, con arreglo a los principios de no discriminación y normalización educativa, y con la finalidad de conseguir su integración. A tal efecto, se dotarán a estos alumnos del apoyo preciso desde el momento de su escolarización o de la detección de su necesidad.

Los alumnos con necesidades educativas especiales serán escolarizados en función de sus características, integrándolos en grupos ordinarios, en aulas especializadas en centros ordinarios, en centros de educación especial o en escolarización combinada.

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